Libros
Ester 2
2/10

Ester 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio

Escuchar Ester 2
Escuchar en

1PASADAS estas cosas, sosegada ya la ira del rey Asuero, acordóse de Vasti, y de lo que hizo, y de lo que fue sentenciado contra ella.

2Y dijeron los criados del rey, sus oficiales: Busquen al rey mozas vírgenes de buen parecer;

3Y ponga el rey personas en todas las provincias de su reino, que junten todas las mozas vírgenes de buen parecer en Susán residencia regia, en la casa de las mujeres, al cuidado de Hegai, eunuco del rey, guarda de las mujeres, dándoles sus atavíos;

4Y la moza que agradare a los ojos del rey, reine en lugar de Vasti. Y la cosa plugo en ojos del rey, e hízolo así.

5Había un varón Judío en Susán residencia regia, cuyo nombre era Mardoqueo, hijo de Jair, hijo de Simi, hijo de Cis, del linaje de Benjamín;

6El cual había sido trasportado de Jerusalem con los cautivos que fueron llevados con Jeconías rey de Judá, a quien hizo trasportar Nabucodonosor rey de Babilonia.

7Y había criado a Hadasa, que es Ester, hija de su tío, porque no tenía padre ni madre; y era moza de hermosa forma y de buen parecer; y como su padre y su madre murieron, Mardoqueo la había tomado por hija suya.

8Sucedió pues, que como se divulgó el mandamiento del rey y su acuerdo, y siendo reunidas muchas mozas en Susán residencia regia, a cargo de Hegai, fue tomada también Ester para casa del rey, al cuidado de Hegai, guarda de las mujeres.

9Y la moza agradó en sus ojos, y halló gracia delante de él; por lo que hizo darle prestamente sus atavíos y sus raciones, dándole también siete convenientes doncellas de la casa del rey; y pasóla con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres.

10Ester no declaró su pueblo ni su nacimiento; porque Mardoqueo le había mandado que no lo declarase.

11Y cada día Mardoqueo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, por saber cómo iba a Ester, y qué se hacía de ella.

12Y como llegaba el tiempo de cada una de las mozas para venir al rey Asuero, al cabo de haber estado ya doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres ( porque así se cumplía el tiempo de sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra, y seis meses con cosas aromáticas y afeites de mujeres ),

13Entonces la moza venía así al rey: todo lo que ella decía se le daba, para venir con ello de la casa de las mujeres hasta la casa del rey.

14Ella venía a la tarde, y a la mañana se volvía a la casa segunda de las mujeres, al cargo de Saasgaz eunuco del rey, guarda de las concubinas: no venía más al rey, salvo si el rey la quería, y era llamada por nombre.

15Y llegado que fue el tiempo de Ester, hija de Abihail tío de Mardoqueo, que él se había tomado por hija, para venir al rey, ninguna cosa procuró sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres: y ganaba Ester la gracia de todos los que la veían.

16Fue pues Ester llevada al rey Asuero a su casa real en el mes décimo, que es el mes de Tebet, en el año séptimo de su reinado.

17Y el rey amó a Ester sobre todas las mujeres, y halló gracia y benevolencia delante de él más que todas las vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, e hízola reina en lugar de Vasti.

18Hizo luego el rey gran banquete a todos sus príncipes y siervos, el banquete de Ester; y alivió a las provincias, e hizo y dio mercedes conforme a la facultad real.

19Y cuando se juntaban las vírgenes la segunda vez, Mardoqueo estaba puesto a la puerta del rey.

20Y Ester, según le tenía mandado Mardoqueo, no había declarado su nación ni su pueblo; porque Ester hacía lo que decía Mardoqueo, como cuando con él se educaba.

21En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, enojáronse Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey Asuero.

22Mas entendido que fue esto por Mardoqueo, él lo denunció a la reina Ester, y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo.

23Hízose entonces indagación de la cosa, y fue hallada cierta; por tanto, entrambos fueron colgados en una horca. Y escribióse el caso en el libro de las cosas de los tiempos delante del rey.

Sobre Ester 2

¿Qué pasa aquí?

Cuando su enojo se calma, los siervos de Asuero organizan una búsqueda por todo el reino para hallar una nueva reina. Entre las candidatas reunidas en el harén está Ester, una joven judía criada por su primo mayor Mardoqueo. Ella gana el favor de Hegai, guarda de las mujeres, y al final el del propio rey, que la corona reina. Mardoqueo, apostado a la puerta del palacio, oye un complot para asesinar al rey y lo denuncia por medio de Ester.

¿La idea principal?

El camino de Ester al trono pasa por la pérdida, el ocultamiento y la lenta construcción de la confianza. La providencia se mueve a través de arreglos ordinarios.

Una línea para recordar

17: "Y el rey amó a Ester sobre todas las mujeres, y halló gracia y benevolencia delante de él más que todas las vírgenes; y puso la corona real en su cabeza" La corona no llega por ambición, sino por una gracia callada que ni Ester ni el texto explican del todo.

El contexto

Susa, hacia el 479 a. C., después de que las campañas contra los griegos salieran mal. El harén del palacio es un mundo dentro de otro mundo, gobernado por Hegai, que controla el acceso y la preparación. Aquí se reúnen jóvenes de todo el imperio, y a cada una se le dan doce meses de tratamientos de belleza antes de su única noche con el rey. Ester pasa por este proceso con una calma poco común. Mardoqueo recorre cada día el patio delantero del palacio para saber de ella. La maquinaria del imperio sigue en marcha, indiferente a las vidas que moldea.

¿Quién aparece?

Ester, una huérfana judía en el harén persa, serena, perspicaz y cuidadosa; Mardoqueo, su tutor y primo, leal, atento y de mente estratégica; Hegai, eunuco del rey, inesperadamente bondadoso con Ester; Asuero, el rey, todavía movido por el apetito y la pompa.

Por qué importa

El capítulo 2 coloca cada pieza que va a importar: una reina judía en su lugar pero oculta, un tutor de confianza a la puerta y un rey que le debe la vida sin saberlo. Que Ester oculte su origen no es cobardía; es una estrategia de supervivencia en una corte donde ser diferente es ser vulnerable. El complot de asesinato, registrado con cuidado en las crónicas del rey pero sin recompensa, es un detalle que más adelante importará muchísimo.

Para cuando sientes...

Ester no tiene voz en nada de esto. La toman, la moldean y la presentan. Su gracia en esas condiciones es una forma de resistencia que el texto nunca se detiene del todo a honrar.