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Esdras 5
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Esdras 5Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y PROFETIZARON Hageo profeta, y Zacarías hijo de Iddo, profetas, a los Judíos que estaban en Judá y en Jerusalem yendo en nombre del Dios de Israel a ellos.

2Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel, y Jesuá hijo de Josadec; y comenzaron a edificar la casa de Dios que estaba en Jerusalem; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban.

3En aquel tiempo vino a ellos Tatnai, capitán de la parte allá del río, y Setar-boznai y sus compañeros, y dijéronles así: ¿ Quién os dio mandamiento para edificar esta casa, y restablecer estos muros?

4Entonces les dijimos en orden a esto cuáles eran los nombres de los varones que edificaban este edificio.

5Mas los ojos de su Dios fueron sobre los ancianos de los Judíos, y no les hicieron cesar hasta que el negocio viniese a Darío: y entonces respondieron por carta sobre esto.

6Traslado de la carta que Tatnai, capitán de la parte allá del río, y Setar-boznai, y sus compañeros los Afarsaqueos, que estaban a la parte allá del río, enviaron al rey Darío.

7Enviáronle carta, y de esta manera estaba escrito en ella. Al rey Darío toda paz.

8Sea notorio al rey, que fuimos a la provincia de Judea, a la casa del gran Dios, la cual se edifica de piedra de mármol; y los maderos son puestos en las paredes, y la obra se hace apriesa, y prospera en sus manos.

9Entonces preguntamos a los ancianos, diciéndoles así: ¿ Quién os dio mandamiento para edificar esta casa, y para restablecer estos muros?

10Y también les preguntamos sus nombres para hacértelo saber, para escribir te los nombres de los varones que estaban por cabezas de ellos.

11diciendo así: Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos años antes había sido edificada, la cual edificó y fundó el gran rey de Israel.

12Mas después que nuestros padres ensañaron al Dios de los cielos, él los entregó en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, Caldeo, el cual destruyó esta casa, e hizo trasportar el pueblo a Babilonia.

13Empero el primer año de Ciro rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dio mandamiento para que esta casa de Dios fuese edificada.

14Y también los vasos de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalem, y los había metido en el templo de Babilonia, el rey Ciro los sacó del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, al cual había puesto por gobernador;

15Y le dijo: Toma estos vasos, ve y ponlos en el templo que está en Jerusalem; y la casa de Dios sea edificada en su lugar.

16Entonces este Sesbasar vino, y puso los fundamentos de la casa de Dios que estaba en Jerusalem, y desde entonces hasta ahora se edifica, y aun no está acabada.

17Y ahora, si al rey parece bien, búsquese en la casa de los tesoros del rey que está allí en Babilonia, si es así que por el rey Ciro había sido dado mandamiento para edificar esta casa de Dios en Jerusalem, y envíenos a decir la voluntad del rey sobre esto.

Sobre Esdras 5

¿Qué pasa aquí?

Los profetas Hageo y Zacarías empiezan a predicar, y la construcción paralizada se reanuda. El gobernador persa Tatnai viene a investigar y exige saber quién autorizó la obra. Los ancianos dan su versión: Ciro emitió el decreto original, Sesbasar puso los primeros cimientos, y la obra ha seguido en principio desde entonces. Tatnai envía una carta a Darío pidiéndole que busque en los archivos antes de detener nada.

¿La idea principal?

Cuando los profetas hablan, el pueblo vuelve a construir, y esta vez los funcionarios locales son lo bastante prudentes como para preguntar antes de obstruir.

Una línea para recordar

5: "Mas los ojos de su Dios fueron sobre los ancianos de los Judíos, y no les hicieron cesar hasta que el negocio viniese a Darío: y entonces respondieron por carta sobre esto." Los ancianos siguen trabajando mientras avanza la investigación.

El contexto

Hacia 520 a. C., Hageo y Zacarías predican en Jerusalén al mismo tiempo. Sus libros se conservan y dan una idea vívida del período: una comunidad desanimada que vive en casas a medio reconstruir y se pregunta por qué el templo sigue en ruinas. Los textos de ambos profetas suenan urgentes, casi impacientes. El libro de Hageo tiene solo dos capítulos, pero movió a una comunidad.

¿Quién aparece?

Hageo y Zacarías, profetas que reactivan la obra; Zorobabel y Jesúa, que dirigen la construcción renovada; Tatnai el gobernador, que investiga con cautela; Setar-boznai, su compañero.

Por qué importa

Que los ancianos apelen al decreto original de Ciro es una jugada legal astuta. No piden un permiso nuevo, sino que insisten en que el permiso ya existe, si alguien se toma la molestia de comprobarlo. La carta a Darío muestra que esta vez la oposición es más de procedimiento que hostil, y el tono del texto pasa de la obstrucción al debido proceso.

Para cuando sientes...

Para cuando un proyecto lleva tanto tiempo parado que reanudarlo parece atrevido. Los profetas no negocian con la pausa; simplemente predican, y el pueblo toma las herramientas.