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Esdras 3
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Esdras 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y LLEGADO el mes séptimo, y ya los hijos de Israel en las ciudades, juntóse el pueblo como un solo hombre en Jerusalem.

2Entonces se levantó Jesuá hijo de Josadec, y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel, y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios.

3Y asentaron el altar sobre sus basas, bien que tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos a la mañana y a la tarde.

4Hicieron asimismo la solemnidad de las cabañas, como está escrito, y holocaustos cada día por cuenta, conforme al rito, cada cosa en su día;

5el holocausto continuo, y las nuevas lunas, y todas las fiestas santificadas de Jehová, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria a Jehová.

6Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a Jehová; mas el templo de Jehová no estaba aún fundado.

7Y dieron dinero a los carpinteros y oficiales; asimismo comida y bebida y aceite a los Sidonios y Tirios, para que trajesen madera de cedro del Líbano a la mar de Jope, conforme a la voluntad de Ciro rey de Persia acerca de esto.

8Y en el año segundo de su venida a la casa de Dios en Jerusalem, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Salatiel, y Jesuá hijo de Josadec, y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los Levitas, y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalem; y pusieron a los Levitas de veinte años arriba para que tuviesen cargo de la obra de la casa de Jehová.

9sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, hijos de Judá, como un solo hombre asistían para dar priesa a los que hacían la obra en la casa de Dios: los hijos de Henadad, sus hijos y sus hermanos, Levitas.

10Y cuando los albañiles del templo de Jehová echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas, con trompetas, y a Levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen a Jehová, según ordenanza de David rey de Israel.

11Y cantaban, alabando y confesando a Jehová, y decían: Porque es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con grande júbilo, alabando a Jehová, porque a la casa de Jehová se echaba el cimiento.

12Y muchos de los sacerdotes y de los Levitas y de los cabezas de los padres, ancianos que habían visto la casa primera, viendo fundar esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegría.

13Y no podía discernir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro del pueblo: porque clamaba el pueblo con grande júbilo, y oíase el ruido hasta de lejos.

Sobre Esdras 3

¿Qué pasa aquí?

Los exiliados que han vuelto reconstruyen primero el altar, aun antes que el templo, y reanudan las ofrendas diarias. Celebran la fiesta de las Cabañas. En el segundo año, echan formalmente los cimientos del templo con ceremonia: sacerdotes vestidos con sus ropas, trompetas, címbalos y el canto de los levitas. Los ancianos que recuerdan el templo de Salomón lloran. Los más jóvenes gritan de alegría. Los dos sonidos se mezclan hasta que nadie puede distinguirlos.

¿La idea principal?

El culto se reanuda antes de que el edificio esté terminado, porque la obediencia no espera condiciones perfectas, y el duelo por lo perdido se mezcla con honestidad con la alegría por lo que empieza.

Una línea para recordar

13: "Y no podía discernir el pueblo el clamor de los gritos de alegría, de la voz del lloro del pueblo: porque clamaba el pueblo con grande júbilo, y oíase el ruido hasta de lejos." Dos respuestas perfectamente honestas al mismo momento, imposibles de separar.

El contexto

El año es alrededor de 537 a. C. Jerusalén sigue siendo en gran parte escombros desde la destrucción babilónica de 586 a. C. Los exiliados trabajan sobre una plataforma despejada donde estuvo el primer templo. La arqueología del período persa en el lugar muestra una ocupación escasa en este nivel, lo que coincide con lo que da a entender el texto: empezaban casi de cero.

¿Quién aparece?

Jesúa, el sumo sacerdote, y Zorobabel, el gobernador, que dirigen la reconstrucción; los levitas, que organizan la música; los ancianos, que lloran por el primer templo; los jóvenes, que gritan celebrando.

Por qué importa

El altar antes que el templo es una declaración teológica: la relación con Dios por medio del sacrificio importa más que la arquitectura. La ceremonia de los cimientos, con su mezcla de llanto y gritos, captura la complejidad emocional de la restauración. Se perdió algo real y está empezando algo real, y ambas cosas merecen reconocimiento.

Para cuando sientes...

Para cuando estás reconstruyendo algo y no se parece a lo que fue. Los ancianos lloran porque recuerdan el original. Los jóvenes gritan porque ven el comienzo. Los dos tienen razón.