Deuteronomio 11Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1AMARÁS pues a Jehová tu Dios, y guardarás su ordenanza, y sus estatutos y sus derechos y sus mandamientos, todos los días.
2Y comprended hoy: porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte, y su brazo extendido,
3Y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón, rey de Egipto, y a toda su tierra;
4Y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos, y a sus carros; cómo hizo ondear las aguas del mar Bermejo sobre ellos, cuando venían tras vosotros, y Jehová los destruyó hasta hoy;
5Y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar;
6Y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén; cómo abrió la tierra su boca, y tragóse a ellos y a sus casas, y sus tiendas, y toda la hacienda que tenían en pie en medio de todo Israel:
7Mas vuestros ojos han visto todos los grandes hechos que Jehová ha ejecutado.
8Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis esforzados, y entréis y poseáis la tierra, a la cual pasáis para poseerla;
9Y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, que juró Jehová a vuestros padres había de dar a ellos y a su simiente, tierra que fluye leche y miel.
10Que la tierra a la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu simiente, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
11La tierra a la cual pasáis para poseerla, es tierra de montes y de vegas; de la lluvia del cielo ha de beber las aguas;
12Tierra de la cual Jehová tu Dios cuida: siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin de él.
13Y será que, si obedeciereis cuidadosamente mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndolo con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma,
14Yo daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la temprana y la tardía; y cogerás tu grano, y tu vino, y tu aceite.
15Daré también hierba en tu campo para tus bestias; y comerás, y te hartarás.
16Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis, y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;
17Y así se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis presto de la buena tierra que os da Jehová.
18pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis por señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.
19Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, o andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes:
20Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas:
21Para que sean aumentados vuestros días, y los días de vuestros hijos, sobre la tierra que juró Jehová a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.
22Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo, para que los cumpláis; como améis a Jehová vuestro Dios andando en todos sus caminos, y a él os allegareis,
23Jehová también echará todas estas gentes de delante de vosotros y poseeréis gentes grandes y más fuertes que vosotros.
24Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, será vuestro: desde el desierto y el Líbano, desde el río, el río Eufrates, hasta la mar postrera será vuestro término.
25Nadie se sostendrá delante de vosotros: miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre la haz de toda la tierra que hollareis, como él os ha dicho.
26He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición:
27La bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy;
28Y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.
29cuando Jehová tu Dios te introdujere en la tierra a la cual vas para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal:
30Los cuales están de la otra parte del Jordán, tras el camino del occidente en la tierra del Cananeo, que habita en la campiña delante de Gilgal, junto a los llanos de More.
31Porque vosotros pasáis el Jordán, para ir a poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la poseeréis, y habitaréis en ella.
32Cuidaréis, pues, de poner por obra todos los estatutos y derechos que yo presento hoy delante de vosotros.
Sobre Deuteronomio 11
¿Qué pasa aquí?
Moisés llama a Israel a amar a Dios y obedecer sus mandamientos por lo que ellos mismos presenciaron: el éxodo, la destrucción del ejército del faraón, el cuidado en el desierto y la tierra que se tragó a Datán y Abiram. Contrasta la agricultura de Egipto, que depende del riego, con la tierra de Canaán, regada por la lluvia, donde la bendición y la maldición están ligadas directamente a la fidelidad. El capítulo termina con la orden de poner la bendición sobre Gerizim y la maldición sobre Ebal cuando entren en la tierra.
¿La idea principal?
La generación que está por cruzar el Jordán no vive de una fe de segunda mano: vieron con sus propios ojos el éxodo y las maravillas del desierto, y eso hace que su responsabilidad sea personal y directa.
Una línea para recordar
1: "AMARÁS pues a Jehová tu Dios, y guardarás su ordenanza, y sus estatutos y sus derechos y sus mandamientos, todos los días." El amor y la obediencia no están separados: guardar los mandamientos es en sí la expresión del amor.
El contexto
Los campos de Moab, 1406 a. C. Al oeste, apenas visibles, se levantan los montes Gerizim y Ebal en las tierras altas centrales de Canaán. Moisés les dice: cuando lleguen allí, párense en esos montes y proclamen a gritos los términos del pacto de un lado al otro del valle. Que las promesas sean fuertes y públicas.
¿Quién aparece?
Moisés, predicando. El faraón, cuyo ejército se ahogó. Datán y Abiram, cuya rebelión se cita como una lección recordada. El contraste es entre Egipto y Canaán como dos sistemas distintos de dependencia.
Por qué importa
La ceremonia de Gerizim y Ebal anticipa la gran ceremonia del capítulo 27. La tierra de Canaán no se presenta como un territorio neutral, sino como un lugar donde las consecuencias del pacto están metidas en el clima: la lluvia a tiempo indica que hay fidelidad, la sequía indica que algo anda mal.
Para cuando sientes...
Para cuando la fe se siente lejana o teórica, heredada pero no personal. Moisés le insiste a esta generación: tú lo viste. Tus ojos estuvieron allí. Eso la hace tuya.