Deuteronomio 12Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ESTOS son los estatutos y derechos que cuidaréis de poner por obra, en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para que la poseas, todos los días que vosotros viviereis sobre la tierra.
2Destruiréis enteramente todos los lugares donde las gentes que vosotros heredareis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol espeso:
3Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágenes, y sus bosques consumiréis con fuego: y destruiréis las esculturas de sus dioses, y extirparéis el nombre de ellas de aquel lugar.
4No haréis así a Jehová vuestro Dios.
5Mas el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ese buscaréis, y allá iréis:
6Y allí llevaréis vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias, y los primerizos de vuestras vacas y de vuestras ovejas:
7Y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en que Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
8No haréis como todo lo que nosotros hacemos aquí ahora, cada uno lo que le parece,
9Porque aun hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehová vuestro Dios.
10Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar, y él os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros.
11Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para hacer habitar en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de vuestros votos que hubiereis prometido a Jehová;
12Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos, y vuestras siervas, y el Levita que estuviere en vuestras poblaciones: por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros.
13que no ofrezcas tus holocaustos en cualquier lugar que vieres;
14Mas en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando.
15Con todo, podrás matar y comer carne en todas tus poblaciones conforme al deseo de tu alma, según la bendición de Jehová tu Dios que él te habrá dado: el inmundo y el limpio la comerá, como la de corzo o de ciervo:
16Salvo que sangre no comeréis; sobre la tierra la derramaréis como agua.
17Ni podrás comer en tus poblaciones el diezmo de tu grano, o de tu vino, o de tu aceite, ni los primerizos de tus vacas, ni de tus ovejas, ni tus votos que prometieres, ni tus ofrendas voluntarias, ni las elevadas ofrendas de tus manos:
18Mas delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que está en tus poblaciones: y alegrarte has delante de Jehová tu Dios en toda obra de tus manos.
19Ten cuidado de no desamparar al Levita en todos tus días sobre tu tierra.
20Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu término, como él te ha dicho, y tú dijeres, Comeré carne, porque deseó tu alma comerla, conforme a todo el deseo de tu alma comerás carne.
21Cuando estuviere lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios habrá escogido, para poner allí su nombre, matarás de tus vacas y de tus ovejas, que Jehová te hubiere dado, como te he mandado yo, y comerás en tus puertas según todo lo que deseare tu alma.
22Lo mismo que se come el corzo y el ciervo, así las comerás: el inmundo y el limpio comerán también de ellas.
23Solamente que te esfuerces a no comer sangre: porque la sangre es el alma; y no has de comer el alma juntamente con su carne.
24No la comerás: en tierra la derramarás como agua.
25No comerás de ella; para que te vaya bien a ti, y a tus hijos después de ti, cuando hicieres lo recto en ojos de Jehová.
26y tus votos, las tomarás, y vendrás al lugar que Jehová hubiere escogido:
27Y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová tu Dios: y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y comerás la carne.
28Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, porque te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre, cuando hicieres lo bueno y lo recto en los ojos de Jehová tu Dios.
29Cuando hubiere devastado delante de ti Jehová tu Dios las naciones a donde tú vas para poseerlas, y las heredares, y habitares en su tierra,
30Guárdate que no tropieces en pos de ellas, después que fueren destruídas delante de ti: no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas gentes a sus dioses, así haré yo también.
31No harás así a Jehová tu Dios; porque todo lo que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos e hijas quemaban en el fuego a sus dioses.
32Cuidaréis de hacer todo lo que yo os mando: no añadirás a ello, ni quitarás de ello.
Sobre Deuteronomio 12
¿Qué pasa aquí?
Moisés da instrucciones detalladas para el culto en la tierra prometida: hay que destruir todos los altares cananeos, los postes sagrados y las imágenes. Israel solo puede adorar en el lugar que Dios escoja, no donde le plazca. Centralizar el sacrificio rompe con la costumbre del desierto de ofrecer en cualquier parte. La carne puede comerse en cualquier lugar una vez drenada la sangre, pero las ofrendas sagradas deben llevarse al santuario central. La advertencia termina prohibiendo imitar las formas de culto cananeas.
¿La idea principal?
La primera ley de la tierra es la centralización del culto: un Dios, un lugar, un altar, lo cual separa la religión de Israel del sistema de santuarios locales de cada nación vecina.
Una línea para recordar
5: "Mas el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ese buscaréis, y allá iréis:" El lugar escogido, sin nombre, anticipa a Jerusalén y el templo sin nombrar a ninguno de los dos.
El contexto
Los campos de Moab, 1406 a. C. Canaán está salpicada de santuarios en las colinas, árboles sagrados y altares locales. Moisés intenta evitar que Israel absorba esa infraestructura pieza por pieza. La orden de destruir antes de asentarse es también una orden sobre qué clase de vida están por construir.
¿Quién aparece?
Moisés, legislando para la vida en la tierra. Israel, el pueblo que debe romper con la geografía religiosa de Canaán.
Por qué importa
La insistencia de Deuteronomio en un solo santuario, el principio deuteronómico, se convirtió en el motor teológico de las reformas de Josías en el año 621 a. C., cuando el libro fue redescubierto. El capítulo es fundamental para la manera en que luego se evalúa toda la historia del culto de Israel, desde Josué hasta el destierro.
Para cuando sientes...
Para cuando tu vida espiritual se ha fragmentado entre demasiadas exigencias y centros que compiten entre sí. El capítulo llama hacia algo más sencillo: un lugar, un corazón, una dirección.