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Apocalipsis 18
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Apocalipsis 18Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y DESPUÉS de estas cosas vi otro ángel descender del cielo teniendo grande potencia; y la tierra fue alumbrada de su gloria.

2Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la grande Babilonia, y es hecha habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles.

3Porque todas las gentes han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

4Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, porque no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas;

5Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.

6Tornadle a dar como ella os ha dado, y pagadle al doble según sus obras; en el cáliz que ella os dio a beber, dadle a beber doblado.

7Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada reina, y no soy viuda, y no veré llanto.

8Por lo cual en un día vendrán sus plagas, muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque el Señor Dios es fuerte, que la juzgará.

9Y llorarán y se lamentarán sobre ella los reyes de la tierra, los cuales han fornicado con ella y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo de su incendio,

10Estando lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡ Ay, ay, de aquella gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu juicio!

11Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías:

12Mercadería de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de margaritas, y de lino fino, y de escarlata, y de seda, y de grana, y de toda madera olorosa, y de todo vaso de marfil, y de todo vaso de madera preciosa, y de cobre, y de hierro, y de mármol;

13Y canela, y olores, y ungüentos, y de incienso, y de vino, y de aceite; y flor de harina y trigo, y de bestias, y de ovejas; y de caballos, y de carros, y de siervos, y de almas de hombres.

14Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de ti; y todas las cosas gruesas y excelentes te han faltado, y nunca más las hallarás.

15Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido, se pondrán lejos de ella por el temor de su tormento, llorando y lamentando,

16Y diciendo: ¡ Ay, ay, aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas!

17Porque en una hora han sido desoladas tantas riquezas. Y todo patrón, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se estuvieron lejos;

18Y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿ Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?

19Y echaron polvo sobre sus cabezas; y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡ Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los que tenían navíos en la mar se habían enriquecido de sus riquezas; que en una hora ha sido desolada!

20Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles, y profetas; porque Dios ha vengado vuestra causa en ella.

21Y un ángel fuerte tomó una piedra como una grande piedra de molino, y la echó en la mar, diciendo: Con tanto ímpetu será derribada Babilonia, aquella grande ciudad, y nunca jamás será hallada.

22Y voz de tañedores de arpas, y de músicos, y de tañedores de flautas y de trompetas, no será más oída en ti; y todo artífice de cualquier oficio, no será más hallado en ti; y el sonido de muela no será más en ti oído:

23Y luz de antorcha no alumbrará más en ti; y voz de esposo ni de esposa no será más en ti oída; porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra; porque en tus hechicerías todas las gentes han errado.

24Y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.

Sobre Apocalipsis 18

¿Qué pasa aquí?

Un ángel declara que Babilonia ha caído, convertida en guarida de demonios y espíritus inmundos. Una voz llama al pueblo de Dios a salir de ella. Sus plagas vendrán en un solo día: muerte, llanto, hambre y fuego. Los reyes que fornicaron con ella se lamentan de lejos al ver el humo de su incendio. Los mercaderes que se enriquecieron con su comercio lloran porque su mercado desaparece: la lista de mercancías incluye oro, especias, lino fino, caballos, carros y almas de hombres. Los marineros y los pilotos se lamentan. Luego se le dice al cielo que se alegre. Un ángel arroja una piedra de molino al mar: así será derribada Babilonia y nunca más será hallada. Su música, sus artesanos, su novio y su novia, todo silenciado.

¿La idea principal?

La caída de Babilonia la lamentan todos los actores económicos que se beneficiaron de ella y la celebra el cielo: el mismo hecho produce respuestas opuestas según de quién era la sangre que había en su cáliz.

Una línea para recordar

4: "Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, porque no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas;" Una orden activa, no solo una profecía: la visión busca crear distancia entre el pueblo de Dios y el sistema juzgado, mientras todavía hay tiempo.

El contexto

La piedra de molino arrojada al mar viene de Jeremías 51, donde al profeta se le dijo que atara su profecía contra Babilonia a una piedra y la echara en el Éufrates. El gesto de finalidad, así será derribada Babilonia, une la visión de Juan con una profecía escrita siglos antes sobre otra Babilonia, y da a entender que los imperios construidos sobre el mismo patrón tienen el mismo final.

¿Quién aparece?

Un ángel sin nombre de gran gloria que anuncia la caída; la voz celestial que llama a salir al pueblo de Dios; los reyes que lloran a una distancia segura; los mercaderes que enumeran sus bienes perdidos; los pilotos que miran el humo; un ángel fuerte que arroja la piedra de molino.

Por qué importa

La lista de mercancías de los versículos 12 y 13 va de los artículos de lujo hasta los seres humanos, y termina con las almas de hombres como la última mercancía del comercio de Babilonia. La lista abarca toda una economía imperial de arriba abajo. El cambio del versículo 20, del lamento a la alegría, desconcierta a propósito: el cielo y la tierra evalúan el mismo hecho desde posiciones fundamentalmente distintas.

Para cuando sientes...

Para cuando algo poderoso, rentable y profundamente arraigado en el mundo por fin se derrumba, y no sabes bien qué sentir. Este capítulo da pleno espacio a las dos respuestas: no se burla del dolor de los mercaderes, pero lo pone en contexto. Lo que lloran es un sistema construido sobre la explotación y la violencia.