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1 Corintios 3
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1 Corintios 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1DE manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

2Os di a beber leche, y no vianda: porque aun no podíais, ni aun podéis ahora;

3Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿ no sois carnales, y andáis como hombres?

4Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolos; ¿ no sois carnales?

5Qué pues es Pablo? ¿ y qué es Apolos? Ministros por los cuales habéis creído; y eso según que a cada uno ha concedido el Señor.

6Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento.

7Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.

8Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.

9Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.

10Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica.

11Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

12Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca;

13La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba.

14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

15Si la obra de alguno fuere quemada, será perdida: él empero será salvo, mas así como por fuego.

16No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

17Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

18Nadie se engañe a sí mismo: si alguno entre vosotros parece ser sabio en este siglo, hágase simple, para ser sabio.

19Porque la sabiduría de este mundo es necedad para con Dios; pues escrito está: El que prende a los sabios en la astucia de ellos.

20Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.

21Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;

22Sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea los por venir; todo es vuestro;

23Y vosotros de Cristo; y Cristo de Dios.

Sobre 1 Corintios 3

¿Qué pasa aquí?

Pablo les dice a los corintios que sus divisiones prueban que todavía son niños espirituales, que se alimentan de leche y no de alimento sólido. Replantea la competencia entre Apolos y Pablo con metáforas agrícolas y de construcción: distintos obreros plantan y edifican sobre el mismo fundamento, que es solo Cristo. La obra de cada obrero será probada por fuego. La iglesia misma es el templo del Espíritu de Dios, y quien la destruya se enfrentará a Dios.

¿La idea principal?

Los ministros son siervos que hacen trabajos distintos en el mismo proyecto. Edificar una comunidad en torno a una personalidad y no en torno a Cristo es como discutir qué cuadrilla echó el concreto de la losa.

Una línea para recordar

11: "Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo." Pablo desarma toda la competencia de lealtades entre bandos señalando el único punto fijo que todos comparten, y deja las divisiones sin coherencia estructural.

El contexto

El horizonte de Corinto estaba dominado por el Acrocorinto, una enorme fortaleza de roca, y por el templo de Apolo en su centro. Todo habitante entendía que los templos eran los edificios más importantes de una ciudad. La afirmación de Pablo de que la desaliñada iglesia doméstica que se reunía en el comedor de Gayo era el verdadero templo del Dios vivo habría parecido a sus lectores absurda o deslumbrante.

¿Quién aparece?

Pablo y Apolos aparecen expresamente como colaboradores, no rivales. Pablo plantó, Apolos regó. Dios dio el crecimiento. Los constructores sin nombre que vienen después usan materiales duraderos o inflamables; el fuego del juicio los distinguirá. Los corintios mismos son la labranza, el edificio, el templo.

Por qué importa

La metáfora del templo tiene un peso enorme en una ciudad llena de templos a Afrodita, a Apolo y al culto imperial. Pablo afirma que el Espíritu de Dios habita ahora en la comunidad de creyentes y no en una estructura de piedra. Fue una reubicación radical de la presencia divina. Destruir esa comunidad con divisiones no es una ofensa menor; es profanación. Pablo intenta que se vea lo que está en juego.

Para cuando sientes...

En este capítulo hay paciencia y advertencia a la vez. Pablo llama niños a los corintios sin desprecio; describe un desarrollo detenido, no una condena permanente. Pero la advertencia sobre destruir el templo es afilada y real. Ambos tonos conviven en el mismo pasaje.