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Zacarías 14
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Zacarías 14Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1HE aquí, el día de Jehová viene, y tus despojos serán repartidos en medio de ti.

2Porque yo reuniré todas las gentes en batalla contra Jerusalem; y la ciudad será tomada, y saqueadas serán las casas, y forzadas las mujeres: y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será talado de la ciudad.

3Después saldrá Jehová, y peleará con aquellas gentes, como peleó el día de la batalla.

4Y afirmaránse sus pies en aquel día sobre el monte de las Olivas, que está en frente de Jerusalem a la parte de oriente: y el monte de las Olivas, se partirá por medio de sí hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un muy grande valle; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el mediodía.

5Y huiréis al valle de los montes; porque el valle de los montes llegará hasta Hasal; y huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá: y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos.

6Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura.

7Y será un día, el cual es conocido de Jehová, que ni será día ni noche; mas acontecerá que al tiempo de la tarde habrá luz.

8Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalem aguas vivas; la mitad de ellas hacia la mar oriental, y la otra mitad hacia la mar occidental, en verano y en invierno.

9Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

10Y toda la tierra se tornará como llanura desde Gabaa hasta Rimón al mediodía de Jerusalem: y esta será enaltecida, y habitarse ha en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta de los rincones; y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey.

11Y morarán en ella, y nunca más será anatema; sino que será Jerusalem habitada confiadamente.

12Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalem: la carne de ellos se disolverá estando ellos sobre sus pies, y se consumirán sus ojos en sus cuencas, y su lengua se les deshará en su boca.

13Y acontecerá en aquel día que habrá en ellos gran quebrantamiento de Jehová; porque trabará cada uno de la mano de su compañero, y su mano echará contra la mano de su compañero.

14Y Judá también peleará en Jerusalem. Y serán reunidas las riquezas de todas las gentes de alrededor: oro, y plata, y ropas de vestir, en grande abundancia.

15Y tal como esto será la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos, y de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos.

16Y todos los que quedaren de las gentes que vinieron contra Jerusalem, subirán de año en año a adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las Cabañas.

17Y acontecerá, que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalem a adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.

18Y si la familia de Egipto no subiere, y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las gentes que no subieren a celebrar la fiesta de las Cabañas.

19Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las gentes que no subieren a celebrar la fiesta de las Cabañas.

20En aquel tiempo estará sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ; y las ollas en la casa de Jehová serán como los tazones delante del altar.

21Y será toda olla en Jerusalem y en Judá santidad a Jehová de los ejércitos: y todos los que sacrificaren, vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas: y no habrá más Cananeo alguno en la casa de Jehová de los ejércitos en aquel tiempo.

Sobre Zacarías 14

¿Qué pasa aquí?

El último capítulo pasa al día final: Jerusalén sitiada, la mitad de la ciudad llevada en cautiverio, y luego Jehová mismo de pie sobre el monte de los Olivos, que se parte en dos para formar una vía de escape. El mundo se transforma: aguas vivas salen de Jerusalén todo el año, Jehová llega a ser rey sobre toda la tierra, la tierra se allana alrededor de la ciudad, y Jerusalén es levantada en seguridad permanente. Cada nación sobreviviente vendrá cada año a Jerusalén para la fiesta de los Tabernáculos o sufrirá sequía. Aun las campanillas de los caballos y las ollas de cocina llevarán inscrito "SANTIDAD A JEHOVÁ".

¿La idea principal?

La historia no termina con un logro humano, sino con los pies de Dios en la tierra, su nombre como el único nombre y los objetos ordinarios hechos santos.

Una línea para recordar

9: "Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre." Esta es la cumbre teológica de todo el libro: el Shemá (oye, Israel, Jehová uno es) queda reivindicado de forma universal y definitiva, no solo confesado por Israel sino reconocido por todas las naciones de la tierra.

El contexto

Jerusalén es invadida. La mitad de la población está encadenada. Y entonces la tierra se mueve. El monte de los Olivos, desde donde la ciudad mira al oriente hacia el desierto, se rasga de norte a sur y forma un valle lo bastante ancho para que toda la población huya por él. Jehová llega con su ejército. La luz deja de seguir al sol. El agua corre al oriente y al occidente a la vez, sin importar la estación. Cada nación sobreviviente entra en fila a Jerusalén una vez al año para una fiesta de la cosecha que ahora pertenece al mundo entero. Un cocinero de la ciudad toma una olla para cocer la carne del sacrificio y nota la inscripción: santo a Jehová.

¿Quién aparece?

Dios mismo es la figura central, que llega físicamente al monte de los Olivos con todos los santos. Las naciones que pelearon contra Jerusalén se convierten en las naciones que deben peregrinar cada año para adorar. Egipto y todas las demás naciones son juzgadas con la misma medida: venir a los Tabernáculos o enfrentar sequía y plaga. El cananeo, símbolo de la explotación comercial del espacio sagrado, es quitado por completo de los atrios del templo.

Por qué importa

Zacarías 14 está entre los capítulos más citados en Apocalipsis. El monte de los Olivos que se parte, las aguas vivas que corren al oriente y al occidente, el reinado universal y la fiesta de los Tabernáculos como la fiesta escatológica reaparecen todos en la visión de Juan. El detalle de que al caer la tarde habrá luz invierte el patrón de Génesis (la tarde y la mañana) en algo que va más allá del tiempo ordinario. La inscripción en las campanillas de los caballos hace eco de la inscripción de la mitra del sumo sacerdote en Éxodo 28:36, lo que sugiere que toda la creación se vuelve sacerdotal.

Para cuando sientes...

El capítulo comienza en catástrofe y termina en paz absoluta. El contraste entre la ciudad arrasada del versículo 2 y la olla con la inscripción "SANTIDAD A JEHOVÁ" del versículo 20 abarca toda la gama de la experiencia humana. El tono final es sereno, permanente y seguro.