Santiago 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1HERMANOS míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesucristo glorioso en acepción de personas.
2Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro, y de preciosa ropa, y también entra un pobre con vestidura vil,
3Y tuviereis respeto al que trae la vestidura preciosa, y le dijereis: Siéntate tú aquí en buen lugar: y dijereis al pobre: Estáte tú allí en pie; o siéntate aquí debajo de mi estrado:
4No juzgáis en vosotros mismos, y venís a ser jueces de pensamientos malos?
5Hermanos míos amados, oid: ¿ No ha elegido Dios los pobres de este mundo, ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?
6Mas vosotros habéis afrentado al pobre. ¿ No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los juzgados?
7No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?
8Si en verdad cumplís vosotros la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis:
9Mas si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y sois reconvenidos de la ley como transgresores.
10Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en un punto, es hecho culpado de todos.
11Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no hubieres cometido adulterio, pero hubieres matado, ya eres hecho transgresor de la ley.
12Así hablad, y así obrad, como los que habéis de ser juzgados por la ley de libertad.
13Porque juicio sin misericordia será hecho con aquel que no hiciere misericordia: y la misericordia se gloría contra el juicio.
14Hermanos míos, ¿ qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿ Podrá la fe salvarle?
15Y si el hermano o la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,
16Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿ qué aprovechará?
17Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.
18Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
19Tú crees que Dios es uno; bien haces: también los demonios creen, y tiemblan.
20Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
21No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
22No ves que la fe obró con sus obras, y que la fe fue perfecta por las obras?
23Y fue cumplida la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue imputado a justicia, y fue llamado amigo de Dios.
24Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.
25Asimismo también Rahab la ramera, ¿ no fue justificada por obras, cuando recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino?
26Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.
Sobre Santiago 2
¿Qué pasa aquí?
Santiago enfrenta de lleno el favoritismo: sentar adelante a un visitante rico mientras al pobre se le manda al suelo contradice la fe que dices tener. Dios eligió a los pobres para que sean ricos en fe. A partir de ahí construye su argumento más famoso: la fe sin obras está muerta. Abraham y Rahab son sus textos de prueba. La ortodoxia sin acción no sirve de nada.
¿La idea principal?
Mostrar parcialidad hacia los ricos revela que no se ha entendido el reino de Dios. Y decir que se tiene fe mientras uno se niega a actuar es la misma clase de contradicción.
Una línea para recordar
26: "Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta." Santiago cierra su argumento con una analogía física que hace imposible esquivar el punto: la fe muerta parece un cadáver.
El contexto
Un recién llegado bien vestido entra a una iglesia que se reúne en una casa de una ciudad romana. Alguien corre a darle el mejor asiento. Entra un pobre con ropa gastada, y la gente señala vagamente el suelo cerca del fondo. Santiago dice: todos en la sala lo vieron, todos lo sintieron, y todos tienen que enfrentar lo que eso revela sobre lo que de verdad creen.
¿Quién aparece?
Abraham aparece como modelo de fe que obra: su disposición a ofrecer a Isaac es la cima de la confianza hecha visible. Rahab, la posadera cananea que escondió a los espías israelitas, aparece como segundo testigo, prueba de que los de afuera que actúan según lo que creen son justificados igual que los de adentro.
Por qué importa
Este capítulo está en el centro de los debates del Nuevo Testamento sobre la gracia y las obras. Santiago no contradice a Pablo; está tratando otro error, el de quienes tratan la fe como un ejercicio mental sin consecuencias en la conducta. Para congregaciones dispersas con tensiones de clase dentro de la iglesia, esto era una medicina pastoral urgente.
Para cuando sientes...
Hay un aguijón en el ejemplo hipotético de Santiago: ves a alguien desnudo y con hambre, le dices "Dios te bendiga, abrígate" y te vas. Sostiene esa imagen delante de sus lectores hasta que se vuelve incómoda. Esa incomodidad es intencional y enseña.