Salmo 50Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Salmo de Asaf. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2De Sión, perfección de hermosura, ha Dios resplandecido.
3Vendrá nuestro Dios, y no callará: fuego consumirá delante de él, y en derredor suyo habrá tempestad grande.
4Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
5Juntadme mis santos; los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
6Y denunciarán los cielos su justicia; porque Dios es el juez. ( Selah.)
7Oye, pueblo mío, y hablaré: escucha, Israel, y testificaré contra ti: yo soy Dios, el Dios tuyo.
8No te reprenderé sobre tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
9No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos.
10Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados.
11Conozco todas las aves de los montes, y en mi poder están las fieras del campo.
12Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti: porque mío es el mundo y su plenitud.
13Tengo de comer yo carne de toros, o de beber sangre de machos cabríos?
14Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo.
15E invócame en el día de la angustia: te libraré, y tú me honrarás.
16Pero al malo dijo Dios: ¿ Qué tienes tú que enarrar mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca,
17Pues que tú aborreces el castigo, y echas a tu espalda mis palabras?
18Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros era tu parte.
19Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño.
20Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21Estas cosas hiciste, y yo he callado: pensabas que de cierto sería yo como tú: yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.
22Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que arrebate, sin que nadie libre.
23El que sacrifica alabanza me honrará: y al que ordenare su camino, le mostraré la salud de Dios.
Sobre Salmo 50
¿Qué pasa aquí?
Un salmo de Asaf, el primero de doce. Dios habla directamente, en una defensa de sí mismo. No objeta los sacrificios porque no haya recibido suficientes: suyos son los millares de animales en los collados. No necesita comida. Lo que quiere es alabanza, votos cumplidos, que lo invoquen en la angustia. Luego, un segundo discurso al impío: no recites mis estatutos cuando te juntas con ladrones y adúlteros y calumnias a tu hermano. Mi silencio no era aprobación.
¿La idea principal?
El silencio de Dios ante una práctica religiosa sin vida ética no era aprobación; el ajuste de cuentas que llega es la revelación de lo que siempre se supo.
Una línea para recordar
21: "Estas cosas hiciste, y yo he callado: pensabas que de cierto sería yo como tú: yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos." Queda al descubierto la suposición de que el silencio equivale a aprobación.
El contexto
Encabezado: "Salmo de Asaf." Asaf fue uno de los músicos principales de David (1 Crónicas 15:17). Los salmos de Asaf (50, 73 a 83) tienden a temas proféticos y didácticos. El tribunal divino convocado "desde el nacimiento del sol hasta donde se pone" (v1) se nutre de la antigua imaginería del pleito del pacto, en el que Dios, como demandante, cita al acusado. El Libro 2 se abre con este llamado profético a la realidad ética.
¿Quién aparece?
Dios como el que habla principalmente; el pueblo del pacto, convocado para ser acusado; los impíos que recitan los estatutos mientras viven en falsedad; quien ofrece alabanza como el verdadero adorador.
Por qué importa
El Salmo 50 abre la colección de Asaf e introduce un tema profético clave: la desconexión entre la observancia ritual y la vida ética. Isaías 1:11-17, Amós 5:21-24 y Miqueas 6:6-8 desarrollan este tema en términos parecidos. Jesús retoma la crítica en sus disputas sobre el lavado de manos y el corbán. La línea de los millares de animales en los collados se volvió una forma abreviada de expresar la autosuficiencia divina.
Para cuando sientes...
Para cuando la actuación religiosa se ha vuelto una tapadera en lugar de un compromiso honesto. Este salmo interrumpe esa actuación, y no con suavidad.