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Rut 4
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Rut 4Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y BOOZ subió a la puerta y sentóse allí: y he aquí pasaba aquel pariente del cual había Booz hablado, y díjole: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino, y sentóse.

2Entonces él tomó diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.

3Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec;

4Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la tomes delante de los que están aquí sentados, y delante de los ancianos de mi pueblo. Si hubieres de redimir, redime; y si no quisieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa: porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.

5Entonces replicó Booz: El mismo día que tomares las tierras de mano de Noemí, has de tomar también a Rut Moabita, mujer del difunto, para que suscites el nombre del muerto sobre su posesión.

6Y respondió el pariente: No puedo redimir por mi parte, porque echaría a perder mi heredad: redime tú usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.

7Había ya de largo tiempo esta costumbre en Israel en la redención o contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero: y este era el testimonio en Israel.

8Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y descalzó su zapato.

9Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois hoy testigos de que tomo todas las cosas que fueron de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahalón, de mano de Noemí;

10Y que también tomo por mi mujer a Rut Moabita, mujer de Mahalón, para suscitar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois hoy testigos.

11Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales dos edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y tengas nombradía en Belén;

12Y de la simiente que Jehová te diere de aquesta moza, sea tu casa como la casa de Fares, al que parió Tamar a Judá.

13Booz pues tomó a Rut, y ella fue su mujer; y luego que entró a ella, Jehová le dio que concibiese y pariese un hijo.

14Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será nombrado en Israel.

15El cual será restaurador de tu alma, y el que sustentará tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama y te vale más que siete hijos, le ha parido.

16Y tomando Noemí el hijo, púsolo en su regazo, y fuéle su ama.

17Y las vecinas diciendo, A Noemí ha nacido un hijo, le pusieron nombre; y llamáronle Obed. Este es padre de Isaí, padre de David.

18Y estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hesrón;

19Y Hesrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab;

20Y Aminadab engendró a Nahasón, y Nahasón engendró a Salmón;

21Y Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed;

22Y Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.

Sobre Rut 4

¿Qué pasa aquí?

A la mañana siguiente, Booz va a la puerta de la ciudad y convoca un procedimiento legal ante diez ancianos. Ofrece al pariente más cercano el derecho de redimir la tierra de Elimelec. El hombre acepta hasta que Booz añade la condición: también debe casarse con Rut y perpetuar el nombre de Mahlón. El hombre se niega, para no complicar su propia herencia. Booz lo redime todo, se casa con Rut, y las mujeres de Belén celebran cuando Noemí sostiene en brazos al hijo recién nacido. Ese hijo es Obed, abuelo de David.

¿La idea principal?

La redención cuesta algo. El pariente más cercano se retira porque el precio es demasiado alto. Booz lo paga con gusto, y el niño nacido de esa decisión termina en la línea de David y de Jesús.

Una línea para recordar

14: "Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será nombrado en Israel." Las mujeres de Belén que lloraron con Noemí a su regreso en el capítulo 1 son ahora las que cantan sobre ella, y así se cierra el círculo de amarga a bendita.

El contexto

La puerta de la ciudad en Belén era la plaza pública donde ocurrían las transacciones legales, el comercio y la vida cívica. Diez ancianos como testigos hacían vinculante un procedimiento. El intercambio del zapato era un gesto legal reconocido, una señal pública de que una parte transfería un derecho a otra. Toda la escena es de pueblo pequeño, formal y profundamente humana: un hombre que hace un negocio cuidadoso que cambiará en silencio el rumbo de una dinastía.

¿Quién aparece?

Booz actúa con rapidez e integridad y cumple en público cada formalidad legal. El pariente más cercano, sin nombre, no es presentado como villano; simplemente sopesa el costo y se hace a un lado. Rut está sorprendentemente callada en el capítulo 4; su historia ahora sigue adelante en el hijo que ha dado a luz. Noemí recibe a Obed y lo cría, y su vacío queda visiblemente lleno. Obed llega a ser padre de Isaí, e Isaí padre de David.

Por qué importa

La genealogía al final de Rut no es una posdata. Es el punto. La lealtad de una mujer moabita hacia una viuda israelita en la miseria produce el linaje del rey más grande de Israel y, por extensión, de Jesús de Nazaret. El libro responde a una pregunta que toda la Biblia hebrea sigue planteando: ¿quién pertenece a esta historia? La respuesta de Rut es amplia y sorprendente. Lo que la historia sigue es la fidelidad, no la sangre.

Para cuando sientes...

La imagen final es Noemí sosteniendo al niño que las mujeres llaman un hijo nacido a ella. Empezó el capítulo 1 exigiendo que la llamaran Amarga. Termina arrullando una vida nueva. El libro no resuelve el duelo con explicaciones. Lo resuelve con presencia, con un niño, con vecinas que dan testimonio.