Proverbios 13Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EL hijo sabio toma el consejo del padre: mas el burlador no escucha las reprensiones.
2Del fruto de su boca el hombre comerá bien: mas el alma de los prevaricadores hallará mal.
3El que guarda su boca guarda su alma: mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.
4Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: mas el alma de los diligentes será engordada.
5El justo aborrece la palabra de mentira: mas el impío se hace odioso e infame.
6La justicia guarda al de perfecto camino: mas la impiedad trastornará al pecador.
7Hay quienes se hacen ricos, y no tienen nada: y hay quienes se hacen pobres, y tienen muchas riquezas.
8La redención de la vida del hombre son sus riquezas: pero el pobre no oye censuras.
9La luz de los justos se alegrará: mas apagaráse la lámpara de los impíos.
10Ciertamente la soberbia parirá contienda: mas con los avisados es la sabiduría.
11Disminuiránse las riquezas de vanidad: empero multiplicará el que allega con su mano.
12La esperanza que se prolonga, es tormento del corazón: mas árbol de vida es el deseo cumplido.
13El que menosprecia la palabra, perecerá por ello: mas el que teme el mandamiento, será recompensado.
14La ley del sabio es manantial de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.
15El buen entendimiento conciliará gracia: mas el camino de los prevaricadores es duro.
16Todo hombre cuerdo obra con sabiduría: mas el necio manifestará necedad.
17El mal mensajero caerá en mal: mas el mensajero fiel es medicina.
18Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo: mas el que guarda la corrección, será honrado.
19El deseo cumplido deleita el alma: pero apartarse del mal es abominación a los necios.
20El que anda con los sabios, sabio será; mas el que se allega a los necios, será quebrantado.
21Mal perseguirá a los pecadores: mas a los justos les será bien retribuído.
22El bueno dejará herederos a los hijos de los hijos; y el haber del pecador, para el justo está guardado.
23hay mucho pan: mas piérdese por falta de juicio.
24El que detiene el castigo, a su hijo aborrece: mas el que lo ama, madruga a castigarlo.
25El justo come hasta saciar su alma: mas el vientre de los impíos tendrá necesidad.
Sobre Proverbios 13
¿Qué pasa aquí?
El contraste entre el hijo sabio y el necio recorre todo el capítulo. La riqueza que viene del trabajo frente a la que se obtiene de prisa. "El que detiene el castigo, a su hijo aborrece: mas el que lo ama, madruga a castigarlo" (versículo 24). Luz para los justos, oscuridad para los impíos. "La esperanza que se prolonga, es tormento del corazón: mas árbol de vida es el deseo cumplido" (versículo 12), una de las observaciones psicológicas más resonantes de Proverbios.
¿La idea principal?
El carácter se construye despacio, mediante la disciplina y la gratificación postergada. La riqueza rápida y los hijos sin corrección terminan mal.
Una línea para recordar
12: "La esperanza que se prolonga, es tormento del corazón: mas árbol de vida es el deseo cumplido." La decepción es real; también lo es la plenitud. Aquí ninguna de las dos se minimiza.
El contexto
La vida familiar y la sociedad comercial del antiguo Israel. La instrucción sobre "detener el castigo" refleja normas educativas antiguas de todo el Cercano Oriente, donde la corrección física de los hijos era una práctica universal que se entendía como correctiva y no punitiva en su intención.
¿Quién aparece?
Sabiduría de Salomón recopilada; no hay personajes con nombre. El hijo sabio, el escarnecedor que rechaza la corrección, y el rico que es pobre y el pobre que es rico como tipos.
Por qué importa
El versículo 12 es una de las líneas psicológicamente más agudas de todo Proverbios: nombra la experiencia interior de esperar y decepcionarse sin moralizarla. El versículo sobre la disciplina de los hijos (24) se cita con frecuencia; en su contexto pertenece a un argumento más amplio de que el amor no evita la dificultad, sino que la atraviesa.
Para cuando sientes...
Para cuando llevas mucho tiempo esperando algo que se suponía que iba a llegar y la espera te está desgastando. El versículo 12 no lo minimiza: lo sostiene.
