Oseas 5Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1SACERDOTES, oid esto, y estad atentos, casa de Israel; y casa del rey, escuchad: porque a vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en Mizpa, y red extendida sobre Tabor.
2Y haciendo víctimas han bajado hasta el profundo: por tanto yo seré la corrección de todos ellos.
3Yo conozco a Efraín, e Israel no me es desconocido: porque ahora, oh Efraín, has fornicado, y se ha contaminado Israel.
4No pondrán sus pensamientos en volverse a su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen a Jehová.
5Y la soberbia de Israel le desmentirá en su cara: e Israel y Efraín tropezarán en su pecado: tropezará también Judá con ellos.
6Con sus ovejas y con sus vacas andarán buscando a Jehová, y no le hallarán; apartóse de ellos.
7Contra Jehová prevaricaron, porque hijos extraños han engendrado: ahora los devorará un mes con sus heredades.
8Tocad bocina en Gabaa, trompeta en Ramá: sonad tambor en Bet-avén: tras ti, oh Benjamín.
9Efraín será asolado el día del castigo: en las tribus de Israel hice conocer verdad.
10Los príncipes de Judá fueron como los que traspasan mojones: derramaré sobre ellos como agua mi ira.
11Efraín es vejado, quebrantado en juicio, porque quiso andar en pos de mandamientos.
12Yo pues seré como polilla a Efraín, y como carcoma a la casa de Judá.
13Y verá Efraín su enfermedad, y Judá su llaga: irá entonces Efraín al Asur, y enviará al rey Jareb; mas él no os podrá sanar, ni os curará la llaga.
14Porque yo seré como león a Efraín, y como cachorro de león a la casa de Judá: yo, yo arrebataré, y andaré; tomaré, y no habrá quien liberte.
15Andaré, y tornaré a mi lugar hasta que conozcan su pecado, y busquen mi rostro. En su angustia madrugarán a mí.
Sobre Oseas 5
¿Qué pasa aquí?
Dios se dirige a la vez a los sacerdotes, a Israel y a la casa real. Los tres se han tendido trampas unos a otros y han caído en ellas. El espíritu de fornicación ha desplazado tan por completo el conocimiento de Dios que, cuando lo buscan con sus rebaños, no lo hallan; él se ha apartado. Efraín corre a Asiria en busca de sanidad, pero ningún rey extranjero puede curar lo que Dios ha enviado.
¿La idea principal?
Dios puede apartarse lo suficiente como para que toda su actividad religiosa no encuentre nada, y ninguna alianza política llenará el espacio que él ha dejado.
Una línea para recordar
6: "Con sus ovejas y con sus vacas andarán buscando a Jehová, y no le hallarán; apartóse de ellos." La observancia ritual y el encuentro genuino no son lo mismo, y Dios hace esa distinción con total claridad.
El contexto
El contexto político es la crisis siroefraimita, hacia el año 735 a.C., cuando Israel y Siria presionaban a Judá para unirse a una coalición contra Asiria. Israel pagaba tributo a Asiria y al mismo tiempo buscaba la ayuda de Egipto, tambaleándose entre dos superpotencias mientras perdía a sus gobernantes a manos de asesinos.
¿Quién aparece?
Los sacerdotes son interpelados primero, luego toda la casa de Israel, luego la corte real. Efraín y Judá son nombrados cayendo juntos. El rey de Asiria, llamado "rey Jareb" (que significa "rey contendiente" o quizás un nombre real), aparece como el médico inútil que Israel contrata en lugar de volver a Dios.
Por qué importa
La imagen de un pueblo que busca y no encuentra nada está entre las más sobrias de la Escritura. Oseas no describe un ateísmo abierto sino una actividad religiosa devota que termina con las manos vacías, porque aquel a quien se busca ya no está allí. El capítulo muestra también que la desesperación política, correr a Asiria por ayuda militar, y la desesperación espiritual son el mismo fracaso.
Para cuando sientes...
Hay algo casi clínico en el apartarse de Dios aquí, un paso atrás silencioso más que una explosión de ira. Esa contención lo hace peor.