Libros
Nehemías 4
4/13

Nehemías 4Reina Valera 1909 · Biblia en audio

Escuchar Nehemías 4
Escuchar en

1Y FUE que como oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, encolerizóse y enojóse en gran manera, e hizo escarnio de los Judíos.

2Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿ Qué hacen estos débiles Judíos? ¿ hanles de permitir? ¿ han de sacrificar? ¿ han de acabar en un día? ¿ han de resucitar de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?

3Y estaba junto a él Tobías Amonita, el cual dijo: Aun lo que ellos edifican, si subiere una zorra derribará su muro de piedra.

4Oye, oh Dios nuestro, que somos en menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza, y dalos en presa en la tierra de su cautiverio:

5Y no cubras su iniquidad, ni su pecado sea raído delante de tu rostro; porque se airaron contra los que edificaban.

6Edificamos pues el muro, y toda la muralla fue junta hasta su mitad: y el pueblo tuvo ánimo para obrar.

7Mas acaeció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los Árabes, y los Amonitas, y los de Asdod, que los muros de Jerusalem eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a cerrarse, encolerizáronse mucho;

8Y conspiraron todos a una para venir a combatir a Jerusalem, y a hacerle daño.

9Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.

10Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadores se han enflaquecido, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.

11Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos, y los matemos, y hagamos cesar la obra.

12Sucedió empero, que como vinieron los Judíos que habitaban entre ellos, nos dieron aviso diez veces de todos los lugares de donde volvían a nosotros.

13Entonces puse por los bajos del lugar, detrás del muro, en las alturas de los peñascos, puse el pueblo por familias con sus espadas, con sus lanzas, y con sus arcos.

14Después miré, y levantéme, y dije a los principales y a los magistrados, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos: acordaos del Señor grande y terrible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.

15Y sucedió que como oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, Dios disipó el consejo de ellos, y volvímonos todos al muro, cada uno a su obra.

16Mas fue que desde aquel día la mitad de los mancebos trabajaba en la obra, y la otra mitad de ellos tenía lanzas y escudos, y arcos, y corazas; y los príncipes estaban tras toda la casa de Judá.

17Los que edificaban en el muro, y los que llevaban cargas y los que cargaban, con la una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.

18Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban: y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí.

19Y dije a los principales, y a los magistrados y al resto del pueblo: La obra es grande y larga, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos los unos de los otros:

20En el lugar donde oyereis la voz de la trompeta, reuníos allí a nosotros: nuestro Dios peleará por nosotros.

21Nosotros pues trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta salir las estrellas.

22También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado se quede dentro de Jerusalem, y hágannos de noche centinela, y de día a la obra.

23Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me seguía, desnudamos nuestro vestido: cada uno se desnudaba solamente para lavarse.

Sobre Nehemías 4

¿Qué pasa aquí?

Sanbalat y Tobías se burlan públicamente de los constructores, y luego organizan una coalición militar para atacar Jerusalén. Nehemías responde con oración y con una reorganización defensiva: la mitad de los trabajadores lleva armas, la otra mitad edifica, y cada constructor tiene una espada a la cintura. El grito de ánimo pasa a ser "pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas".

¿La idea principal?

El trabajo de verdad atrae oposición de verdad. La respuesta no es dejar de trabajar, sino estar listo para pelear mientras construyes.

Una línea para recordar

4:17: "Los que edificaban en el muro, y los que llevaban cargas y los que cargaban, con la una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada." La imagen de la herramienta y la espada en el mismo par de manos define el capítulo.

El contexto

Los muros a medio construir de Jerusalén, probablemente a finales del verano del 445 a. C. En algunos lugares el perímetro todavía es lo bastante bajo como para trepar por él. Nehemías coloca hombres armados detrás de los huecos expuestos. Un trompetero está listo para dar la alarma. Todos en el muro alcanzan a oír a lo lejos a los soldados de Sanbalat entrenando. Los constructores trabajan con un ojo puesto en el horizonte.

¿Quién aparece?

Sanbalat Horonita, cuya burla se convierte en conspiración; Tobías Amonita, que se mofa diciendo que una zorra derribaría el muro; Nehemías, que se niega a tener miedo; los constructores y sus familias, que trabajan bajo amenaza.

Por qué importa

La imagen de la herramienta y la espada se convirtió en una de las metáforas más duraderas de la historia cristiana y judía para hacer un trabajo constructivo en un ambiente hostil. El llamado simultáneo de Nehemías a la oración y a las armas refleja una teología que no trata la fe y la preparación práctica como opuestas.

Para cuando sientes...

A mitad del capítulo, el agotamiento y el miedo corren juntos. Los trabajadores duermen con la ropa puesta. No se la han cambiado en semanas. La amenaza es real, pero también lo es el trabajo, y siguen adelante.