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Nehemías 2
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Nehemías 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y FUE en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino, y dílo al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia,

2Díjome el rey: ¿ Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.

3Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿ Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas del fuego?

4Y díjome el rey: ¿ Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,

5Y dije al rey: Si al rey place, y si agrada tu siervo delante de ti, que me envíes a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.

6Entonces el rey me dijo, ( y la reina estaba sentada junto a él): ¿ Hasta cuándo será tu viaje, y cuándo volverás? Y plugo al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo.

7Además dije al rey: Si al rey place, dénseme cartas para los gobernadores de la otra parte del río, que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá;

8Y carta para Asaf, guarda del bosque del rey, a fin que me dé madera para enmaderar los portales del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa donde entraré. Y otorgóme lo el rey, según la benéfica mano de Jehová sobre mí.

9Y vine luego a los gobernadores de la otra parte del río, y les di las cartas del rey. Y el rey envió conmigo capitanes del ejército y gente de a caballo.

10Y oyéndolo Sanbalat Horonita, y Tobías, el siervo Amonita, disgustóles en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel.

11Llegué pues a Jerusalem, y estado que hube allí tres días,

12Levantéme de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalem; ni había bestia conmigo, excepto la cabalgadura en que cabalgaba.

13Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del Muladar; y consideré los muros de Jerusalem que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas del fuego.

14Pasé luego a la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; mas no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba.

15Y subí por el torrente de noche, y consideré el muro, y regresando entré por la puerta del Valle, y volvíme.

16Y no sabían los magistrados dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni hasta entonces lo había yo declarado a los Judíos y sacerdotes, ni a los nobles y magistrados, ni a los demás que hacían la obra.

17Díjeles pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalem está desierta, y sus puertas consumidas del fuego: venid, y edifiquemos el muro de Jerusalem, y no seamos más en oprobio.

18Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios era buena sobre mí, y asimismo las palabras del rey, que me había dicho. Y dijeron: Levantémonos, y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.

19Mas habiéndolo oído Sanbalat Horonita, y Tobías el siervo Amonita, y Gesem el Árabe, escarnecieron de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿ Qué es esto que hacéis vosotros? ¿ os rebeláis contra el rey?

20Y volvíles respuesta, y díjeles: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos: que vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni memoria en Jerusalem.

Sobre Nehemías 2

¿Qué pasa aquí?

Cuatro meses después de su oración, Nehemías está ante Artajerjes con el rostro triste. El rey lo nota y le pregunta, y Nehemías aprovecha el momento: ora en silencio en medio de la conversación y pide permiso y provisiones para reconstruir Jerusalén. El rey se lo concede todo. Nehemías llega, recorre en secreto de noche los muros en ruinas y luego anima a la comunidad judía a edificar.

¿La idea principal?

La preparación y la oración te ponen en posición de actuar cuando se abre la puerta. Y cuando se abre, vas.

Una línea para recordar

2:4: "Y díjome el rey: ¿ Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos" La oración silenciosa entre la pregunta y la respuesta es la bisagra de toda la historia.

El contexto

El salón de banquetes de Susán, y luego los escombros de Jerusalén de noche. Nehemías sirve el vino, los ojos del rey se fijan en su rostro y todo cambia. Semanas después, montado en un asno en la oscuridad, Nehemías avanza entre maderos quemados y piedra caliza derrumbada a la luz de una antorcha, midiendo una ruina que ya ha decidido reconstruir.

¿Quién aparece?

Nehemías, que pasa de la oración a la acción; Artajerjes I, rey persa, inesperadamente generoso; la reina, presente en la corte; Sanbalat Horonita y Tobías el siervo Amonita, rivales regionales que se muestran hostiles de inmediato.

Por qué importa

El capítulo 2 es el modelo de saber aprovechar la oportunidad guiado por el Espíritu: meses de espera, un instante de valor y un resultado que cambia la historia. La escena del recorrido nocturno también muestra la inteligencia práctica de Nehemías; reúne los hechos antes de hablar, un hábito poco común entre los líderes de cualquier época.

Para cuando sientes...

Los segundos entre la pregunta del rey y la respuesta de Nehemías son los más intensos del libro. Todo depende de ese momento, y Nehemías no responde con un discurso preparado, sino con una oración del tamaño de un suspiro.