Nehemías 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1PALABRAS de Nehemías, hijo de Hacalías. Y acaeció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susán, capital del reino,
2Que vino Hanani, uno de mis hermanos, él y ciertos varones de Judá, y preguntéles por los Judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalem.
3El residuo, los que quedaron de la cautividad allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalem derribado, y sus puertas quemadas a fuego.
4como yo oí estas palabras, sentéme y lloré, y enlutéme por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.
5Y dije: Ruégote, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande, y terrible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos;
6Esté ahora atento tu oído, y tus ojos abiertos, para oir la oración de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos contra ti cometido; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
7En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, y estatutos y juicios, que mandaste a Moisés tu siervo.
8Acuérdate ahora de la palabra que ordenaste a Moisés tu siervo, diciendo: Vosotros prevaricaréis, y yo os esparciré por los pueblos:
9Mas os volveréis a mí, y guardaréis mis mandamientos, y los pondréis por obra. Si fuere vuestro lanzamiento hasta el cabo de los cielos, de allí os juntaré; y traerlos he al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.
10Ellos pues son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran fortaleza, y con tu mano fuerte.
11Ruégote, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean temer tu nombre: y ahora concede hoy próspero suceso a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.
Sobre Nehemías 1
¿Qué pasa aquí?
Nehemías, un judío exiliado que sirve como copero del rey persa Artajerjes, recibe una noticia devastadora: los muros de Jerusalén están en ruinas y sus puertas quemadas. Llora, ayuna y ora durante días, confiesa el pecado de la nación, se aferra a las promesas del pacto de Dios y pide favor para cuando se presente ante el rey.
¿La idea principal?
Cuando el mundo que amas está roto, el primer paso no es un plan sino una oración arraigada en quién es Dios.
Una línea para recordar
1:11: "Ruégote, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean temer tu nombre" Nehemías plantea cada petición con reverencia, no con desesperación.
El contexto
Susán, la capital de invierno del Imperio persa, hacia el 445 a. C. Nehemías recorre los pasillos del palacio con su bandeja de vino, sereno por fuera, deshecho por dentro. Más allá de los muros del palacio, el imperio funciona con orden. En su habitación, Nehemías se sienta en el suelo, ayunando y llorando, sosteniendo la noticia de una ciudad que ya no puede sostenerse a sí misma.
¿Quién aparece?
Nehemías, hijo de Hachalías, judío exiliado y copero del rey; Hanani, su hermano, que trae el informe; los hombres de Judá sin nombre que traen la noticia desde Jerusalén.
Por qué importa
Este capítulo inicial establece la columna teológica de todo el libro: la acción humana brota de la oración, y no al revés. El modelo de Nehemías, confesión honesta antes de la petición audaz, marcó durante siglos las tradiciones judías y cristianas de oración intercesora, y sigue siendo uno de los ejemplos de oración de un líder más estudiados de la Escritura.
Para cuando sientes...
El peso de oír que tu tierra es ceniza y escombros cae en el pecho de Nehemías como un dolor en carne viva. Sus meses de llanto antes de pedirle nada al rey revelan a un hombre que sintió el problema antes de resolverlo.