Nahúm 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1CARGA de Nínive. Libro de la visión de Nahúm de Elcos.
2Dios celoso y vengador es Jehová; vengador es Jehová, y Señor de ira; Jehová, que se venga de sus adversarios, y que guarda enojo para sus enemigos.
3Jehová es tardo para la ira, y grande en poder, y no tendrá al culpado por inocente. Jehová marcha entre la tempestad y turbión, y las nubes son el polvo de sus pies.
4El amenaza a la mar, y la hace secar, y agosta todos los ríos: Basán fue destruído, y el Carmelo, y la flor del Líbano fue destruída.
5Los montes tiemblan de él, y los collados se deslíen; y la tierra se abrasa a su presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan.
6Quién permanecerá delante de su ira? ¿ y quién quedará en pié en el furor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por él se hienden las peñas.
7Bueno es Jehová para fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.
8Mas con inundación impetuosa hará consumación de su lugar, y tinieblas perseguirán a sus enemigos.
9Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación: la tribulación no se levantará dos veces.
10Porque como espinas entretegidas, mientras se embriagarán los borrachos, serán consumidos como las estopas llenas de sequedad.
11De ti salió el que pensó mal contra Jehová, un consultor impío.
12Así ha dicho Jehová: Aunque reposo tengan, y sean tantos, así serán talados, y él pasará. Bien que te he afligido, no más te afligiré.
13Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas.
14Mas acerca de ti mandará Jehová, que nunca más sea sembrado alguno de tu nombre: de la casa de tu dios talaré escultura y estatua de fundición, haréla tu sepulcro; porque fuiste vil.
15He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que pregona la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos: porque nunca más pasará por ti el malvado; pereció del todo.
Sobre Nahúm 1
¿Qué pasa aquí?
Nahúm comienza con una teofanía: Dios es un guerrero celoso y vengador cuya ira transforma la creación misma. Los montes tiemblan, los mares se secan y las peñas se quiebran a su paso. Luego el tono gira bruscamente hacia el consuelo. El mismo Dios que deshace el mundo es una fortaleza para los que confían en Él, y su veredicto sobre Nínive es definitivo.
¿La idea principal?
La ira de Dios y la protección de Dios son dos caras del mismo carácter. Para Judá, la noticia sobre Nínive no es terror sino alivio.
Una línea para recordar
1:7: "Bueno es Jehová para fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían." Plantado en medio de una tormenta de furia divina, este versículo es el ancla. El juicio es seguro, pero también lo es el refugio.
El contexto
Imagina el cielo oscureciéndose mientras una tormenta avanza sobre los montes. El viento dobla los cedros del Líbano, el mar se retira de la orilla y las nubes son el polvo de los pies de Dios. Entonces un solo heraldo aparece en lo alto de una cresta sobre Jerusalén, agitando los brazos, gritando buenas noticias. Dos escenas, la misma mañana. El terror es para Nínive. La paz es para Judá.
¿Quién aparece?
Nahúm de Elcos, el profeta y autor, habla en nombre de Judá. A Nínive se le habla como a una ciudad ya sentenciada. Dios es el protagonista de principio a fin, presentado como guerrero, juez y refugio.
Por qué importa
Nahúm es la contraparte de Jonás. Un siglo antes, Nínive se arrepintió y fue perdonada. Ahora, de vuelta a la crueldad y a la construcción de su imperio, la ciudad enfrenta un veredicto sin apelación. Este capítulo establece que la paciencia divina es real pero no infinita, y que el sufrimiento que las naciones soportaron bajo Asiria tendrá respuesta.
Para cuando sientes...
Para Judá esto es puro alivio después de generaciones de brutalidad asiria. La imagen de un mensajero sobre los montes que anuncia la paz llega como cuando alguien por fin dice que la pesadilla terminó.