Mateo 12Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EN aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en sábado; y sus discípulos tenían hambre, y comenzaron a coger espigas, y a comer.
2Y viéndolo los Fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.
3Y él les dijo: ¿ No habéis leído qué hizo David, teniendo él hambre y los que con él estaban:
4Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no le era lícito comer, ni a los que estaban con él, sino a solos los sacerdotes?
5O ¿ no habéis leído en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa?
6Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.
7Mas si supieseis qué es: Misericordia quiero y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes:
8Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre.
9Y partiéndose de allí, vino a la sinagoga de ellos.
10Y he aquí había allí uno que tenía una mano seca: y le preguntaron, diciendo: ¿ Es lícito curar en sábado? por acusarle.
11Y él les dijo: ¿ Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere esta en una fosa en sábado, no le eche mano, y la levante?
12Pues ¿ cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que, lícito es en los sábados hacer bien.
13Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y fue restituída sana como la otra.
14Y salidos los Fariseos, consultaron contra él para destruirle.
15Mas sabiéndo lo Jesús, se apartó de allí: y le siguieron muchas gentes, y sanaba a todos.
16Y él les encargaba eficazmente que no le descubriesen:
17Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo:
18He aquí mi siervo, al cual he escogido; mi Amado, en el cual se agrada mi alma: pondré mi Espíritu sobre él, y a los Gentiles anunciará juicio.
19No contenderá, ni voceará: ni nadie oirá en las calles su voz.
20La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio.
21Y en su nombre esperarán los Gentiles.
22Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo, y le sanó; de tal manera, que el ciego y mudo hablaba y veía.
23Y todas las gentes estaban atónitas, y decían: ¿ Será este aquel Hijo de David?
24Mas los Fariseos, oyéndolo, decían: Este no echa fuera los demonios, sino por Beelzebub, príncipe de los demonios.
25Y Jesús, como sabía los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es desolado; y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
26Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿ cómo, pues, permanecerá su reino?
27Y si yo por Beelzebub echo fuera los demonios, ¿ vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
28Y si por espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.
29Porque, ¿ cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saqueará su casa.
30El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, derrama.
31Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres: mas la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada a los hombres.
32Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.
33O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol corrompido, y su fruto dañado; porque por el fruto es conocido el árbol.
34Generación de víboras, ¿ cómo podéis hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del corazón habla la boca.
35El hombre bueno del buen tesoro del corazón saca buenas cosas: y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas.
36Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
37Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
38Entonces respondieron algunos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.
39Y él respondió, y les dijo: La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta.
40Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
41Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar.
42La reina del Austro se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduría de Salomón: y he aquí más que Salomón en este lugar.
43Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.
44Entonces dice: Me volveré a mi casa de donde salí: y cuando viene, la halla desocupada, barrida y adornada.
45Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y son peores las cosas últimas del tal hombre que las primeras: así también acontecerá a esta generación mala.
46Y estando él aún hablando a las gentes, he aquí su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querían hablar.
47Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar.
48Y respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿ Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
49Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
50Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.
Sobre Mateo 12
¿Qué pasa aquí?
El conflicto con los fariseos se agudiza. Sus discípulos arrancan espigas en sábado; Jesús los defiende con el precedente de David y del templo. Sana a un hombre de la mano seca en la sinagoga; los fariseos traman matarlo. Sana a muchos y les pide que no lo divulguen. Echa fuera un demonio de un ciego y mudo; los fariseos lo atribuyen a Beelzebub. Jesús responde con el argumento del reino dividido y advierte sobre el pecado imperdonable de la blasfemia contra el Espíritu Santo. Le piden una señal; él solo da la señal de Jonás.
¿La idea principal?
El rechazo de Jesús por parte de las autoridades religiosas no es ignorancia sino negación deliberada, y esa decisión tiene consecuencias que no pueden deshacer.
Una línea para recordar
30: "El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, derrama." El conflicto del capítulo obliga a escoger entre dos opciones, y Jesús lo dice sin suavizarlo.
El contexto
Las sanidades en sábado eran un punto de choque en el judaísmo del siglo primero. Las escuelas de Shamai y de Hilel debatían qué contaba como trabajo. La respuesta de Jesús esquiva el debate por completo: estaba en juego la vida de un hombre, y por supuesto que sacas la oveja del hoyo. Su argumento parte de la propia práctica de ellos.
¿Quién aparece?
Los fariseos, cada vez más hostiles; el hombre de la mano seca; el endemoniado ciego y mudo; los escribas y fariseos que piden una señal; la madre y los hermanos de Jesús, que aparecen al final del capítulo.
Por qué importa
El pasaje sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo ha generado más ansiedad que casi cualquier otro texto del Nuevo Testamento. El contexto es decisivo: Jesús describe a personas que miran un bien evidente y deliberadamente lo llaman demoníaco. No es una duda accidental sino una decisión firme de llamar tinieblas a la luz.
Para cuando sientes...
Para cuando sientes que has dicho o hecho algo imperdonable. El pecado que describe Jesús es una elección activa y continua de llamar mala la obra de Dios, no un momento de duda o de fracaso. La mayoría de quienes temen haberlo cometido no lo han cometido.