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Mateo 11
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Mateo 11Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y FUE, que acabando Jesús de dar mandamientos a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.

2Y oyendo Juan en la prisión los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,

3Diciendo: ¿ Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?

4Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis:

5Los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos son limpiados, y los sordos oyen; los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio.

6Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.

7E idos ellos, comenzó Jesús a decir de Juan a las gentes: ¿ Qué salisteis a ver al desierto? ¿ una caña que es meneada del viento?

8Mas ¿ qué salisteis a ver? ¿ un hombre cubierto de delicados vestidos? He aquí, los que traen vestidos delicados, en las casas de los reyes están.

9Mas ¿ qué salisteis a ver? ¿ un profeta? También os digo, y más que profeta.

10Porque este es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de ti.

11De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es muy más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

12Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan.

13Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron.

14Y si queréis recibir, él es aquel Elías que había de venir.

15El que tiene oídos para oir, oiga.

16Mas ¿ a quién compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros,

17Y dicen: Os tañimos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.

18Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.

19Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada por sus hijos.

20Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales habían sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habían arrepentido, diciendo:

21Ay de ti, Corazín! ¡ Ay de ti, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.

22Por tanto os digo, que a Tiro y a Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio, que a vosotras.

23Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el día de hoy.

24Por tanto os digo, que a la tierra de los de Sodoma será más tolerable el castigo en el día del juicio, que a ti.

25En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado a los niños.

26Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos.

27Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoció al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar.

28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.

29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

30Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Sobre Mateo 11

¿Qué pasa aquí?

Juan el Bautista, en la cárcel, envía a sus discípulos a preguntar si Jesús es de verdad el que había de venir. Jesús responde con una lista de milagros y elogia a Juan como el mayor de los nacidos de mujer, aunque dice que el más pequeño en el reino es mayor que él. Reprende a las ciudades que vieron milagros y no se arrepintieron: Corazín, Betsaida, Capernaum. Da gracias al Padre por esconder la verdad a los sabios y revelarla a los niños. Cierra con una invitación: venid a mí, los que estáis trabajados, y yo os haré descansar.

¿La idea principal?

El mismo Jesús que comisiona a doce discípulos hace también una invitación personal a los agotados y cargados, que es un público mucho mayor.

Una línea para recordar

28: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar." La invitación que se ha memorizado y a la que se ha vuelto a lo largo de veinte siglos.

El contexto

Jesús dice estas palabras en ciudades que bordeaban la orilla noroeste de Galilea, pueblos en los que había predicado una y otra vez. Capernaum era su base. La reprensión no es lejana; es local. Es gente que tuvo todas las ventajas y aun así se apartó.

¿Quién aparece?

Juan el Bautista en la cárcel; sus discípulos como mensajeros; Jesús, que habla de Juan; las ciudades impenitentes de Corazín, Betsaida y Capernaum; el Padre que revela; los cansados que necesitan descanso.

Por qué importa

La pregunta de Juan desde la cárcel no es debilidad; es la incertidumbre honesta de un hombre que esperaba un Mesías con fuego y juicio y en cambio ve sanidades y comidas. La respuesta de Jesús es una lista de acciones que coinciden exactamente con Isaías 35 y 61. La invitación del final del capítulo es uno de los momentos más tiernos del evangelio.

Para cuando sientes...

Para cuando has trabajado duro en algo que importa y simplemente estás cansado. La imagen del yugo no trata de añadir otra carga. Los rabinos hablaban de tomar el yugo de la Torá. Jesús dice que su yugo es fácil y ligera su carga, un contraste radical.