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Malaquías 2
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Malaquías 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1AHORA pues, oh sacerdotes, a vosotros es este mandamiento.

2Si no oyereis, y si no acordareis dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no lo ponéis en vuestro corazón.

3He aquí, yo os daño la sementera, y esparciré el estiércol sobre vuestros rostros, el estiércol de vuestras solemnidades, y con él seréis removidos.

4Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha dicho Jehová de los ejércitos.

5Mi pacto fue con él de vida y de paz, las cuales cosas yo le di por el temor; porque me temió, y delante de mi nombre estuvo humillado.

6La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios: en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.

7Porque los labios de los sacerdotes han de guardar la sabiduría, y de su boca buscarán la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.

8Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos.

9yo también os torné viles y bajos a todo el pueblo, según que vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley tenéis acepción de personas.

10No tenemos todos un mismo padre? ¿ No nos ha criado un mismo Dios? ¿ Por qué menospreciaremos cada uno a su hermano, quebrantando el pacto de nuestros padres?

11Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalem ha sido cometida abominación; porque Judá ha profanado la santidad de Jehová que amó, y casádose con hija de dios extraño.

12Jehová talará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela, y al que responde, y al que ofrece presente a Jehová de los ejércitos.

13Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a presente, para aceptarlo con gusto de vuestra mano.

14Mas diréis: ¿ Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu mocedad, contra la cual tú has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.

15Pues qué ¿ no hizo él uno solo aunque tenía la abundancia del espíritu? ¿ Y por qué uno? Para que procurara una simiente de Dios. Guardaos pues en vuestros espíritus, y contra la mujer de vuestra mocedad no seáis desleales.

16Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece que sea repudiada; y cubra la iniquidad con su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos pues en vuestros espíritus, y no seáis desleales.

17Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y diréis: ¿ En qué le hemos cansado? Cuando decís: Cualquiera que mal hace agrada a Jehová, y en los tales toma contentamiento: de otra manera, ¿ dónde está el Dios de juicio?

Sobre Malaquías 2

¿Qué pasa aquí?

Dios pasa del altar al hogar. Los sacerdotes han corrompido su oficio y hacen tropezar al pueblo en lugar de guiarlo hacia la ley. Luego viene una acusación social más amplia: los hombres se divorcian de sus esposas judías para casarse con mujeres de las culturas vecinas, una doble traición al pacto dentro de casa. El capítulo termina con la queja descarada de la comunidad de que Dios no hace nada con los malhechores, preguntando en el fondo adónde se ha ido el Dios de justicia.

¿La idea principal?

La misma frialdad que degrada el altar degrada el lecho matrimonial. Cuando los líderes religiosos abandonan la integridad, toda la comunidad pierde su rumbo moral.

Una línea para recordar

16: "Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece que sea repudiada; y cubra la iniquidad con su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos pues en vuestros espíritus, y no seáis desleales." La frase sobre cubrir la iniquidad con el vestido significa que el divorcio no es un trámite legal privado sino un acto de violencia encubierta contra la parte más vulnerable del hogar.

El contexto

El Judá posterior al exilio sufría una presión considerable hacia el matrimonio con las comunidades vecinas: Asdod, Amón, Moab. Algunos hombres, quizá buscando ventajas económicas o sociales mediante alianzas matrimoniales, se divorciaron de sus esposas judías. La ley de Moisés permitía el divorcio en casos de verdadera incompatibilidad, pero Malaquías presenta estos repudios como una deslealtad calculada. El altar mismo, símbolo de la fidelidad al pacto, se moja con las lágrimas de mujeres desechadas mientras sus antiguos maridos siguen cumpliendo sus deberes religiosos como si nada hubiera cambiado.

¿Quién aparece?

Los sacerdotes de Leví se contrastan con su antepasado, que anduvo con Dios en paz y en justicia e hizo apartar a muchos de la iniquidad. Las mujeres de la juventud de estos hombres representan a mujeres reales desechadas por nuevas alianzas extranjeras. La comunidad en conjunto expresa la queja cínica que cierra el capítulo: ¿dónde está el Dios de juicio?

Por qué importa

Este capítulo une la corrupción institucional con la traición doméstica y muestra que no son problemas separados. La infidelidad de los sacerdotes a su pacto corresponde directamente a la infidelidad de los maridos a sus esposas. Ambas implican una promesa de pacto, ambas implican deslealtad, y ambas se presentan como ofensas contra Dios y no solo contra personas. El ideal levítico de un sacerdote que es una biblioteca viviente de la verdad y un protector de los marginados contrasta de forma tajante con la realidad presente.

Para cuando sientes...

Las esposas que lloran ante el altar, cubriéndolo de lágrimas mientras Dios se niega a recibir las ofrendas, son una de las imágenes más impactantes de los Profetas Menores. Su dolor acusa la misma adoración que se realiza a su lado.