Jueces 8Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y LOS de Efraín le dijeron: ¿ Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madián? Y reconviniéronlo fuertemente.
2A los cuales él respondió: ¿ Qué he hecho yo ahora como vosotros? ¿ No es el rebusco de Efraín mejor que la vendimia de Abiezer?
3Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián: ¿ y qué pude yo hacer como vosotros? Entonces el enojo de ellos contra él se aplacó, luego que él habló esta palabra.
4Y vino Gedeón al Jordán para pasar, él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados del alcance.
5Y dijo a los de Sucot: Yo os ruego que deis a la gente que me sigue algunos bocados de pan; porque están cansados, y yo persigo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián.
6Y los principales de Sucot respondieron: ¿ Está ya la mano de Zeba y Zalmuna en tu mano, para que hayamos nosotros de dar pan a tu ejército?
7Y Gedeón dijo: Pues cuando Jehová hubiere entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, yo trillaré vuestra carne con espinas y abrojos del desierto.
8Y de allí subió a Penuel, y hablóles las mismas palabras. Y los de Penuel le respondieron como habían respondido los de Sucot.
9Y él habló también a los de Penuel, diciendo: Cuando yo tornare en paz, derribaré esta torre.
10Y Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y con ellos su ejército de como quince mil hombres, todos los que habían quedado de todo el campo de los orientales: y los muertos habían sido ciento veinte mil hombres que sacaban espada.
11Y subiendo Gedeón hacia los que habitaban en tiendas, a la parte oriental de Noba y de Jogbea, hirió el campo, porque estaba el ejército sin recelo.
12Y huyendo Zeba y Zalmuna, él los siguió; y tomados los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna, espantó a todo el ejército.
13Y Gedeón hijo de Joas volvió de la batalla antes que el sol subiese;
14Y tomó un mozo de los de Sucot, y preguntándole, él le dio por escrito los principales de Sucot y sus ancianos, setenta y siete varones.
15Y entrando a los de Sucot, dijo: He aquí a Zeba y a Zalmuna, sobre los cuales me zaheristeis, diciendo: ¿ Está ya la mano de Zeba y de Zalmuna en tu mano, para que demos nosotros pan a tus hombres cansados?
16Y tomó a los ancianos de la ciudad, y espinas y abrojos del desierto, y castigó con ellos a los de Sucot.
17Asimismo derribó la torre de Penuel, y mató a los de la ciudad.
18Luego dijo a Zeba y a Zalmuna: ¿ Qué manera de hombres tenían aquellos que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Como tú, tales eran aquellos ni más ni menos, que parecían hijos de rey.
19Y él dijo: Mis hermanos eran, hijos de mi madre: ¡ Vive Jehová, que si los hubierais guardado en vida, yo no os mataría!
20Y dijo a Jeter su primogénito: Levántate, y mátalos. Mas el joven no desenvainó su espada, porque tenía temor; que aun era muchacho.
21Entonces dijo Zeba y Zalmuna: Levántate tú, y mátanos; porque como es el varón, tal es su valentía. Y Gedeón se levantó, y mató a Zeba y a Zalmuna; y tomó los adornos de lunetas que sus camellos traían al cuello.
22Y los Israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián.
23Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová será vuestro Señor.
24Y díjoles Gedeón: Deseo haceros una petición, que cada uno me dé los zarcillos de su despojo. ( Porque traían zarcillos de oro, que eran Ismaelitas.)
25Y ellos respondieron: De buena gana los daremos. Y tendiendo una ropa de vestir, echó allí cada uno los zarcillos de su despojo.
26Y fue el peso de los zarcillos de oro que él pidió, mil y setecientos siclos de oro; sin las planchas, y joyeles, y vestidos de púrpura, que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello.
27Y Gedeón hizo de ellos un ephod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ofra: y todo Israel fornicó tras de ese ephod en aquel lugar; y fue por tropiezo a Gedeón y a su casa.
28Así fue humillado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más levantaron su cabeza. Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón.
29Y Jerobaal hijo de Joas fue, y habitó en su casa.
30Y tuvo Gedeón setenta hijos que salieron de su muslo, porque tuvo muchas mujeres.
31Y su concubina que estaba en Siquem, también le parió un hijo; y púsole por nombre Abimelec.
32Y murió Gedeón hijo de Joas en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joas, en Ofra de los Abiezeritas.
33Y aconteció que como murió Gedeón, los hijos de Israel tornaron, y fornicaron en pos de los Baales, y se pusieron por Dios a Baal-berit.
34Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos alrededor:
35Ni hicieron misericordia con la casa de Jerobaal Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.
Sobre Jueces 8
¿Qué pasa aquí?
Después de la batalla, Gedeón persigue a dos reyes madianitas, Zeba y Zalmuna, al otro lado del Jordán. Pide pan a los hombres de Sucot y de Penuel; ambas ciudades se lo niegan por temor a que la batalla no esté ganada. Tras capturar a los reyes, Gedeón vuelve para castigar a las dos ciudades. Mata a los reyes porque asesinaron a sus hermanos. Los hombres de Israel le ofrecen a Gedeón una dinastía; él la rechaza. Luego hace un ephod de oro con el botín, y todo Israel lo adora. Gedeón muere viejo. En cuanto muere, Israel vuelve a Baal.
¿La idea principal?
El juez que rechazó la corona aun así encontró la manera de dejar un ídolo, y su muerte es la puerta de regreso a todo aquello contra lo que luchó.
Una línea para recordar
23: "Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová será vuestro Señor." La declaración teológicamente más correcta del libro, dicha por un hombre que luego fabrica un objeto de adoración que extravía a Israel.
El contexto
La persecución al otro lado del Jordán es agotadora, una tropa exhausta que pide pan y se le niega. Cuando Gedeón vuelve con los prisioneros, la lección que enseña a Sucot queda escrita en carne y espinos. El ephod de oro probablemente pesa unos veinte kilos: el texto dice que solo de los zarcillos salieron 1.700 siclos de oro. Un objeto religioso enorme y dorado en Ofra. Israel va allí a adorarlo en vida del propio Gedeón.
¿Quién aparece?
Gedeón, victorioso pero vengativo; Zeba y Zalmuna, reyes madianitas ejecutados por asesinato; Jeter, hijo de Gedeón, demasiado temeroso para dar el primer golpe; los hombres de Sucot y Penuel, castigados por su cautela; Abimelec, hijo de Gedeón con una concubina, cuyo nombre significa "mi padre es rey".
Por qué importa
El capítulo 8 muestra en cámara lenta la corrupción de un héroe. La violencia de Gedeón contra Sucot y Penuel es desproporcionada a su ofensa. Su rechazo del reinado es sincero, pero queda socavado de inmediato por una conducta que imita la autoridad de un rey. El ephod es el giro final del capítulo: el trofeo del libertador se convierte en una trampa.
Para cuando sientes...
Para cuando has hecho un trabajo real y bueno, y la victoria poco a poco te transforma en algo que dijiste que nunca serías. El declive de Gedeón es silencioso y gradual, y por eso resulta tan reconocible.