Jueces 15Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y ACONTECIÓ después de días, que en el tiempo de la siega del trigo, Samsón visitó a su mujer con un cabrito, diciendo: Entraré a mi mujer a la cámara. Mas el padre de ella no lo dejó entrar.
2Y dijo el padre de ella: Persuadíme que la aborrecías, y díla a tu compañero. Mas su hermana menor, ¿ no es más hermosa que ella? tómala, pues, en su lugar.
3Y Samsón les respondió: Yo seré sin culpa esta vez para con los Filisteos, si mal les hiciere.
4Y fue Samsón y cogió trescientas zorras, y tomando teas, y trabando aquellas por las colas, puso entre cada dos colas una tea.
5encendiendo las teas, echó las zorras en los sembrados de los Filisteos, y quemó hacinas y mieses, y viñas y olivares.
6Y dijeron los Filisteos: ¿ Quién hizo esto? Y fuéles dicho: Samsón, el yerno del Timnateo, porque le quitó su mujer y la dio a su compañero. Y vinieron los Filisteos, y quemaron a fuego a ella y a su padre.
7Entonces Samsón les dijo: ¿ Así lo habíais de hacer? mas yo me vengaré de vosotros, y después cesaré.
8E hiriólos pierna y muslo con gran mortandad; y descendió, y fijóse en la cueva de la peña de Etam.
9Y los Filisteos subieron y pusieron campo en Judá, y tendiéronse por Lehi.
10Y los varones de Judá les dijeron: ¿ Por qué habéis subido contra nosotros? Y ellos respondieron: A prender a Samsón hemos subido, para hacerle como él nos ha hecho.
11Y vinieron tres mil hombres de Judá a la cueva de la peña de Etam, y dijeron a Samsón: ¿ No sabes tú que los Filisteos dominan sobre nosotros? ¿ por qué nos has hecho esto? Y él les respondió: Yo les he hecho como ellos me hicieron.
12Ellos entonces le dijeron: Nosotros hemos venido para prenderte, y entregarte en mano de los Filisteos. Y Samsón les respondió: Juradme que vosotros no me mataréis.
13Y ellos le respondieron, diciendo: No, solamente te prenderemos, y te entregaremos en sus manos; mas no te mataremos. Entonces le ataron con dos cuerdas nuevas, e hiciéronle venir de la peña.
14Y así que vino hasta Lehi, los Filisteos le salieron a recibir con algazara: y el espíritu de Jehová cayó sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se tornaron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos.
15Y hallando una quijada de asno fresca, extendió la mano y tomóla, e hirió con ella a mil hombres.
16Entonces Samsón dijo: con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno herí mil hombres.
17Y acabando de hablar, echó de su mano la quijada, y llamó a aquel lugar Ramat-lehi.
18Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta gran salud por mano de tu siervo: ¿ y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos?
19Entonces quebró Dios una muela que estaba en la quijada, y salieron de allí aguas, y bebió, y recobró su espíritu, y reanimóse. Por tanto llamó su nombre de aquel lugar, En-hacore, el cual es en Lehi, hasta hoy.
20Y juzgó a Israel en días de los Filisteos veinte años.
Sobre Jueces 15
¿Qué pasa aquí?
Samsón vuelve por su mujer y descubre que la han dado a otro. Quema los campos de grano de los filisteos atando antorchas a las colas de trescientas zorras, de dos en dos. Los filisteos queman a su mujer y a su suegro en represalia. Samsón los ataca y se retira a Etam. Tres mil hombres de Judá vienen a atarlo para entregarlo. Él lo permite, lo llevan ante los filisteos, rompe las cuerdas, encuentra una quijada de asno y mata con ella a mil hombres. Casi muere de sed, clama a Dios, y brota agua de la quijada. Juzga a Israel veinte años.
¿La idea principal?
Samsón libra una guerra de un solo hombre con represalias cada vez mayores, y los hombres de Judá lo ven más como amenaza que como libertador.
Una línea para recordar
16: "Entonces Samsón dijo: con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno herí mil hombres." Su propio canto de victoria, entonado al instante, nombrando su arma y su cuenta.
El contexto
Los campos de grano, los olivares y las viñas arden en las tierras bajas de la Sefela hacia el 1080 a. C. La riqueza agrícola filistea destruida por un hombre y trescientas zorras. La mujer y el suegro de Samsón quemados vivos en represalia. Los filisteos suponen que el castigo colectivo producirá sumisión. Produce una quijada y mil muertos.
¿Quién aparece?
Samsón, que escala a fuerza de venganza; los hombres de Judá, que negocian con los filisteos en vez de pelear; las trescientas zorras, convertidas en armas; los mil filisteos de Lehi.
Por qué importa
El episodio de las zorras es uno de los más extraños del libro: trescientos animales capturados, emparejados, con las colas atadas y antorchas en medio. La logística sola sugiere que el texto no describe un acto realista, sino que hace un punto mitológico sobre la capacidad de Samsón para la destrucción creativa. Los de Judá atando a su propio libertador son el retrato más demoledor del libro de una tribu que ha hecho las paces con la opresión.
Para cuando sientes...
Para cuando la gente por la que peleas prefiere entregarte al enemigo antes que arriesgarse a pelear. Samsón deja que lo aten. Nunca iba a quedarse atado.