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Jueces 1
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Jueces 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y ACONTECIÓ después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿ Quién subirá por nosotros el primero a pelear contra los Cananeos?

2Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos.

3Y Judá dijo a Simeón su hermano: Sube conmigo a mi suerte, y peleemos contra el Cananeo, y yo también iré contigo a tu suerte. Y Simeón fue con él.

4Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos al Cananeo y al Ferezeo; y de ellos hirieron en Bezec diez mil hombres.

5Y hallaron a Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él: e hirieron al Cananeo y al Ferezeo.

6Mas Adoni-bezec huyó; y siguiéronle, y prendiéronle, y cortáronle los pulgares de las manos y de los pies.

7Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, cogían las migajas debajo de mi mesa: como yo hice, así me ha pagado Dios. Y metiéronle en Jerusalem, donde murió.

8Y habían combatido los hijos de Judá a Jerusalem, y la habían tomado, y metido a cuchillo, y puesto a fuego la ciudad.

9Después los hijos de Judá descendieron para pelear contra el Cananeo que habitaba en las montañas, y al mediodía, y en los llanos.

10Y partió Judá contra el Cananeo que habitaba en Hebrón, la cual se llamaba antes Quiriat-arba; e hirieron a Sesai, y a Ahimán, y a Talmai.

11Y de allí fue a los que habitaban en Debir, que antes se llamaba Quiriat-sefer.

12Y dijo Caleb: El que hiriere a Quiriat-sefer, y la tomare, yo le daré a Axa mi hija por mujer.

13Y tomóla Otoniel hijo de Cenez, hermano menor de Caleb: y él le dio a Axa su hija por mujer.

14Y cuando la llevaban, persuadióle que pidiese a su padre un campo. Y ella se apeó del asno, y Caleb le dijo: ¿ Qué tienes?

15Dame una bendición: que pues me has dado tierra de secadal, me des también fuentes de aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.

16Y los hijos de Cineo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmas con los hijos de Judá al desierto de Judá, que está al mediodía de Arad: y fueron y habitaron con el pueblo.

17Y fue Judá a su hermano Simeón, e hirieron al Cananeo que habitaba en Sefat, y asoláronla: y pusieron por nombre a la ciudad, Horma.

18Tomó también Judá a Gaza con su término, y a Ascalón con su término, y a Ecrón con su término.

19Y fue Jehová con Judá, y echó a los de las montañas; mas no pudo echar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados.

20Y dieron Hebrón a Caleb, como Moisés había dicho: y él echó de allí tres hijos de Anac.

21Mas al Jebuseo que habitaba en Jerusalem, no echaron los hijos de Benjamín, y así el Jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalem hasta hoy.

22También los de la casa de José subieron a Bet-el; y fue Jehová con ellos.

23Y los de la casa de José pusieron espías en Bet-el, la cual ciudad antes se llamaba Luz.

24Y los que espiaban vieron un hombre que salía de la ciudad, y dijéronle: Muéstranos ahora la entrada de la ciudad, y haremos contigo misericordia.

25Y él les mostró la entrada a la ciudad, e hiriéronla a filo de espada; mas dejaron a aquel hombre con toda su familia.

26Y fuese el hombre a la tierra de los Heteos, y edificó una ciudad, a la cual llamó Luz: y este es su nombre hasta hoy.

27Tampoco Manasés echó a los de Bet-seán, ni a los de sus aldeas, ni a los de Taanac y sus aldeas, ni a los de Dor y sus aldeas, ni a los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni a los que habitaban en Meguido y en sus aldeas: mas el Cananeo quiso habitar en esta tierra.

28Empero cuando Israel tomó fuerzas hizo al Cananeo tributario, mas no lo echó.

29Tampoco Efraín echó al Cananeo que habitaba en Gezer; antes habitó el Cananeo en medio de ellos en Gezer.

30Tampoco Zabulón echó a los que habitaban en Quitrón y a los que habitaban en Naalol; mas el Cananeo habitó en medio de él, y le fueron tributarios.

31Tampoco Aser echó a los que habitaban en Aco, y a los que habitaban en Sidón, y en Ahlab, y en Aczib, y en Helba, y en Afec, y en Rehod:

32Antes moró Aser entre los Cananeos que habitaban en la tierra; pues no los echó.

33Tampoco Neftalí echó a los que habitaban en Bet-semes, y a los que habitaban en Bet-anat, sino que moró entre los Cananeos que habitaban en la tierra; mas fuéronle tributarios los moradores de Bet-semes, y los moradores de Bet-anat.

34Los Amorreos apretaron a los hijos de Dan hasta el monte; que no los dejaron descender a la campiña.

35Y quiso el Amorreo habitar en el monte de Heres, en Ajalón y en Saalbín; mas como la mano de la casa de José tomó fuerzas, hiciéronlos tributarios.

36Y el término del Amorreo fue desde la subida de Acrabim, desde la piedra, y arriba.

Sobre Jueces 1

¿Qué pasa aquí?

Tras la muerte de Josué, las tribus de Judá y Simeón emprenden la larga e incompleta tarea de tomar la tierra. Judá captura Jerusalén y derrota a Adoni-bezec, al que le cortan los pulgares de las manos y de los pies. Varias ciudades caen, pero muchas no. Una tribu tras otra fracasa en echar a los cananeos, y el capítulo termina con una lista de concesiones que perseguirán a Israel durante siglos.

¿La idea principal?

La obediencia parcial no es obediencia: Israel toma buena parte de la tierra, pero deja dentro al enemigo justo suficiente para asegurar su ruina futura.

Una línea para recordar

19: "Y fue Jehová con Judá, y echó a los de las montañas; mas no pudo echar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenían carros herrados." La primera excusa militar del libro, y no será la última.

El contexto

Hacia el año 1375 a. C., las llanuras cananeas se defienden con carros de guerra reforzados con hierro, una tecnología que los soldados de a pie de Israel no pueden igualar. La región montañosa cae. Los valles no. El Israel tribal, una confederación floja, no tiene mando militar central ni voluntad de llevar la lucha más allá de lo cómodo. Las grietas de la coalición ya se notan antes de que se nombre a un solo juez.

¿Quién aparece?

Judá y Simeón, tribus aliadas que avanzan hacia el sur; Adoni-bezec, rey cananeo mutilado y llevado a Jerusalén; Caleb, que da a su hija Axa como recompensa; Axa, que negocia con audacia por unas fuentes de agua.

Por qué importa

Este capítulo inicial es a la vez un informe militar y una acusación teológica. El patrón de conquista incompleta pone en marcha todos los problemas que vienen después. Cada tribu que dice "no pudimos" en realidad quiere decir "decidimos no hacerlo". La excusa de los carros herrados es una de las primeras racionalizaciones de la infidelidad en la historia.

Para cuando sientes...

Para cuando has hecho casi todo lo que te tocaba y crees que con eso debería bastar. El capítulo registra en voz baja lo que cuesta el "casi", sin comentarios.