Josué 7Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EMPERO los hijos de Israel cometieron prevaricación en el anatema: porque Acán, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.
2Y Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet-avén hacia el oriente de Bet-el; y hablóles diciendo: Subid, y reconoced la tierra. Y ellos subieron, y reconocieron a Hai.
3Y volviendo a Josué, dijéronle: No suba todo el pueblo, mas suban como dos mil o como tres mil hombres, y tomarán a Hai: no fatigues a todo el pueblo allí, porque son pocos.
4Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai.
5Y los de Hai hirieron de ellos como treinta y seis hombres, y siguiéronlos desde la puerta hasta Sebarim, y los rompieron en la bajada: por lo que se disolvió el corazón del pueblo, y vino a ser como agua.
6Entonces Josué rompió sus vestidos, y postróse en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.
7Y Josué dijo: ¡ Ah, Señor Jehová! ¿ Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los Amorreos, que nos destruyan? ¡ Ojalá nos hubiéramos quedado de la otra parte del Jordán!
8Ay Señor! ¿ qué diré, ya que Israel ha vuelto las espaldas delante de sus enemigos?
9Porque los Cananeos y todos los moradores de la tierra oirán, y nos cercarán, y raerán nuestro nombre de sobre la tierra: entonces ¿ qué harás tú a tu grande nombre?
10Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿ por qué te postras así sobre tu rostro?
11Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les había mandado; pues aun han tomado del anatema, y hasta han hurtado, y también han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.
12Por esto los hijos de Israel no podrán estar delante de sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán las espaldas; por cuanto han venido a ser anatema: ni seré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.
13Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana; porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás estar delante de tus enemigos, hasta tanto que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros.
14Os allegaréis, pues, mañana por vuestras tribus; y la tribu que Jehová tomare, se allegará por sus familias; y la familia que Jehová tomare, se allegará por sus casas; y la casa que Jehová tomare, allegaráse por los varones;
15Y el que fuere cogido en el anatema, será quemado a fuego, él y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de Jehová, y ha cometido maldad en Israel.
16Josué, pues, levantándose de mañana, hizo allegar a Israel por sus tribus; y fue tomada la tribu de Judá;
17Y haciendo allegar la tribu de Judá, fue tomada la familia de los de Zera; haciendo luego allegar la familia de los de Zera por los varones, fue tomado Zabdi;
18E hizo allegar su casa por los varones, y fue tomado Acán, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá.
19Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria ahora a Jehová el Dios de Israel, y dale alabanza, y declárame ahora lo que has hecho; no me lo encubras.
20Y Acán respondió a Josué, diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y he hecho así y así:
21Que vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un changote de oro de peso de cincuenta siclos; lo cual codicié, y tomé: y he aquí que está escondido debajo de tierra en el medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.
22Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda; y he aquí estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de ello:
23Y tomándolo de en medio de la tienda, trajéronlo a Josué y a todos los hijos de Israel, y pusiéronlo delante de Jehová.
24Entonces Josué, y todo Israel con él, tomó a Acán hijo de Zera, y el dinero, y el manto, y el changote de oro, y sus hijos, y sus hijas, y sus bueyes, y sus asnos, y sus ovejas, y su tienda, y todo cuanto tenía, y lleváronlo todo al valle de Acor;
25Y dijo Josué: ¿ Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los Israelitas los apedrearon, y los quemaron a fuego, después de apedrearlos con piedras;
26Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, hasta hoy. Y Jehová se tornó de la ira de su furor. Y por esto fue llamado aquel lugar el Valle de Acor, hasta hoy.
Sobre Josué 7
¿Qué pasa aquí?
Tras Jericó, Israel ataca Hai y es derrotado, con treinta y seis hombres muertos. Dios revela que alguien tomó botín prohibido de Jericó. Mediante un sorteo, Acán, de Judá, es señalado como el culpable. Confiesa haber tomado un manto babilónico, plata y oro, y haberlos escondido bajo el suelo de su tienda. Él y toda su casa son apedreados y quemados en el valle de Achor.
¿La idea principal?
El pecado oculto rompe la posición de la comunidad en el pacto. La derrota en Hai no es un fracaso militar sino teológico, y no se remedia con mejores tácticas.
Una línea para recordar
11: "Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les había mandado; pues aun han tomado del anatema, y hasta han hurtado, y también han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres." Dios identifica el problema antes que Josué y lo nombra como violación del pacto.
El contexto
Hai es un pueblo fortificado en una colina a pocos kilómetros al poniente de Jericó, que vigila el camino de subida a la meseta de Benjamín. Los exploradores israelitas lo subestiman y sugieren una fuerza pequeña de dos o tres mil hombres. La derrota es rápida y vergonzosa: soldados israelitas huyendo por las laderas mientras los defensores de Hai los persiguen. De vuelta en el campamento, Josué rasga sus vestidos y se queda postrado delante del arca hasta la tarde, con los ancianos a su alrededor en silencio.
¿Quién aparece?
Josué, postrado en duelo delante del arca; Acán hijo de Carmi, de la tribu de Judá, cuya codicia cuesta treinta y seis vidas; los hijos, las hijas y el ganado de Acán, que mueren con él; los hombres de Hai, cuya pequeña fuerza derrota un avance israelita confiado; Dios, que se niega a actuar a favor de un pueblo que guarda herem robado.
Por qué importa
El episodio de Acán introduce un principio de solidaridad colectiva que recorre toda la Biblia hebrea: el pecado de una persona puede comprometer la posición de toda una nación ante Dios. Esto incomoda profundamente al lector moderno, y con razón. El texto no explica por qué mueren los hijos de Acán; solo registra que mueren. El lugar se llama Achor (turbación), y profetas posteriores prometerán que se convertirá en puerta de esperanza.
Para cuando sientes...
El lamento de Josué en el versículo 7 es crudo, casi acusador hacia Dios: ¿por qué nos hiciste pasar el Jordán solo para ser destruidos? El dolor por treinta y seis muertos recorre un campamento que creía que la caída de Jericó lo había resuelto todo.