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Josué 24
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Josué 24Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y JUNTANDO Josué todas las tribus de Israel en Siquem, llamó a los ancianos de Israel, y a sus príncipes, a sus jueces, y a sus oficiales; y presentáronse delante de Dios.

2Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente de esotra parte del río, es a saber, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.

3Y yo tomé a vuestro padre Abraham de la otra parte del río, y trájelo por toda la tierra de Canaán, y aumenté su generación, y díle a Isaac.

4Y a Isaac di a Jacob y a Esaú: y a Esaú di el monte de Seir, que lo poseyese: mas Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.

5Y yo envié a Moisés y a Aarón, y herí a Egipto, al modo que lo hice en medio de él, y después os saqué.

6Y saqué a vuestros padres de Egipto: y como llegaron a la mar, los Egipcios siguieron a vuestros padres hasta el mar Bermejo con carros y caballería.

7Y como ellos clamasen a Jehová, él puso oscuridad entre vosotros y los Egipcios, e hizo venir sobre ellos la mar, la cual los cubrió: y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto.

8Y os introduje en la tierra de los Amorreos, que habitaban de la otra parte del Jordán, los cuales pelearon contra vosotros; mas yo los entregué en vuestras manos, y poseísteis su tierra, y los destruí de delante de vosotros.

9Y levantóse después Balac hijo de Zipor, rey de los Moabitas, y peleó contra Israel; y envió a llamar a Balaam hijo de Beor, para que os maldijese.

10Mas yo no quise escuchar a Balaam, antes os bendijo repetidamente, y os libré de sus manos.

11Y pasado el Jordán, vinisteis a Jericó; y los moradores de Jericó pelearon contra vosotros: los Amorreos, Ferezeos, Cananeos, Heteos, Gergeseos, Heveos, y Jebuseos: y yo los entregué en vuestras manos.

12Y envié tábanos delante de vosotros, los cuales los echaron de delante de vosotros, a saber, a los dos reyes de los Amorreos; no con tu espada, ni con tu arco.

13Y os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.

14Ahora pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de en medio los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres de esotra parte del río, y en Egipto; y servid a Jehová.

15Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, o a los dioses de los Amorreos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos a Jehová.

16Entonces el pueblo respondió, y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová por servir a otros dioses:

17Porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el cual delante de nuestros ojos ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.

18Y Jehová echó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al Amorreo que habitaba en la tierra: nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.

19Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.

20Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, se volverá, y os maltratará, y os consumirá, después que os ha hecho bien.

21El pueblo entonces dijo a Josué: No, antes a Jehová serviremos.

22Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que os habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.

23Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel.

24Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.

25Entonces Josué hizo alianza con el pueblo el mismo día, y púsole ordenanzas y leyes en Siquem.

26Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una grande piedra, levantóla allí debajo de un alcornoque que estaba junto al santuario de Jehová.

27Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra será entre nosotros por testigo, la cual ha oído todas las palabras de Jehová que él ha hablado con nosotros: será, pues, testigo contra vosotros, porque no mintáis contra vuestro Dios.

28Y envió Josué al pueblo, cada uno a su heredad.

29Y después de estas cosas murió Josué, hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento y diez años.

30Y enterráronlo en el término de su posesión en Timnat-sera, que está en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas.

31Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron después de Josué, y que sabían todas las obras de Jehová, que había hecho por Israel.

32Y enterraron en Siquem los huesos de José que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hemor padre de Siquem, por cien corderas; y fue en posesión a los hijos de José.

33También murió Eleazar, hijo de Aarón; al cual enterraron en el collado de Finees su hijo, que le fue dado en el monte de Efraín.

Sobre Josué 24

¿Qué pasa aquí?

Josué reúne a todo Israel en Siquem para una ceremonia de renovación del pacto. Recita toda la historia de Israel desde Abraham hasta la conquista como si Dios hablara en primera persona. Desafía al pueblo a escoger a quién servirá. Tres veces afirman que servirán a Jehová. Josué levanta una piedra como testigo, establece en Siquem un estatuto y muere a los 110 años. Los huesos de José son sepultados en Siquem. Muere el sacerdote Eleazar.

¿La idea principal?

El pacto hay que escogerlo, no heredarlo. Josué no deja que Israel viva de su historia y le exige una decisión deliberada y adulta.

Una línea para recordar

15: "Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, o a los dioses de los Amorreos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos a Jehová." La frase más famosa del libro, y la declaración más personal que hace Josué.

El contexto

Siquem, en el valle entre el monte Ebal y el monte Gerizim, hacia el 1375 a. C. El lugar carga siglos de historia del pacto: Abraham, Jacob, el episodio de Siquem en Génesis 34. Josué está de pie ante toda la asamblea en este valle, flanqueado por los montes de la bendición y la maldición, y recita cuatro siglos de historia con la voz de Dios. El pueblo responde tres veces. Se levanta una gran piedra bajo la encina. Luego la asamblea se dispersa por última vez bajo el liderazgo de Josué, y el anciano vuelve a casa a morir.

¿Quién aparece?

Josué, que preside en Siquem por última vez; todo Israel reunido en la asamblea de las tribus; Dios, que habla a través del recuento histórico de Josué; la piedra levantada como testigo bajo la encina de Siquem; José, cuyos huesos reposan por fin en la tierra en la que nunca entró; Eleazar hijo de Aarón, cuya muerte cierra la sucesión sacerdotal de la generación del Éxodo.

Por qué importa

Siquem fue el lugar del primer altar de Abraham en Canaán, el lugar donde Jacob edificó un altar al volver de Padan-aram, y ahora el lugar donde la generación de la conquista renueva el pacto. La triple afirmación del pueblo refleja la gravedad que Josué le da a la decisión. El libro termina con tres sepulturas: Josué, Eleazar y los huesos de José, que cierran el arco narrativo que empezó con la promesa a Abraham y terminó con la posesión.

Para cuando sientes...

La declaración personal de Josué, "yo y mi casa", no es una orden sino un testimonio. No le dice a Israel qué hacer; le dice dónde está él. El valor del cruce del Jordán y de la oración que detuvo el sol se destila aquí en una sola frase de lealtad personal, dicha por un hombre que se muere y que nunca dudó de su decisión.