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Jonás 4
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Jonás 4Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1PERO Jonás se apesadumbró en extremo, y enojóse.

2Y oró a Jehová, y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿ no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me precaví huyendo a Tarsis: porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo a enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.

3Ahora pues, oh Jehová, ruégote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida.

4Y Jehová le dijo: ¿ Haces tú bien en enojarte tanto?

5Y salióse Jonás de la ciudad, y asentó hacia el oriente de la ciudad, e hízose allí una choza, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué sería de la ciudad.

6Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le defendiese de su mal: y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.

7Mas Dios preparó un gusano al venir la mañana del día siguiente, el cual hirió a la calabacera, y secóse.

8Y acaeció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano; y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y desmayábase, y se deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que mi vida.

9Entonces dijo Dios a Jonás: ¿ Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.

10Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció:

11Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales?

Sobre Jonás 4

¿Qué pasa aquí?

El arrepentimiento de Nínive enfurece a Jonás. Le dice a Dios que esto es justo lo que temía, que Dios los perdonaría, y pide morir. Dios le hace una pregunta directa: "¿Haces tú bien en enojarte tanto?" Jonás se enfurruña fuera de la ciudad. Dios hace crecer una calabacera para darle sombra, luego manda un gusano que la seca, y después un viento solano abrasador. Jonás se enfurece por la planta muerta. Dios pronuncia la pregunta final del libro: si Jonás se duele por una planta, ¿no habría Dios de dolerse por una ciudad de 120.000 personas? El libro termina sin la respuesta de Jonás.

¿La idea principal?

La misericordia que va más allá de tu tribu no es debilidad. La última pregunta del libro, sin respuesta, plantea si la compasión tiene límites, y espera que el lector la conteste.

Una línea para recordar

11: "Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales?" El argumento final de Dios compara el dolor de Jonás por una planta con la compasión divina por 120.000 personas y cierra todo el libro con una pregunta, dejándole el veredicto al lector.

El contexto

Jonás levanta una enramada en una colina al oriente de Nínive y espera, atento a ver si Dios cambia de idea y destruye la ciudad después de todo. Una calabacera brota de la noche a la mañana, el primer alivio contra el sol implacable. Le encanta. Al amanecer del día siguiente un solo gusano la ha secado, el viento solano sopla caliente, y Jonás llora por una planta. Dios se acerca: te duele una planta que no sembraste, ¿y quieres que a mí no me duela una ciudad de 120.000 almas?

¿Quién aparece?

Jonás, expuesto como alguien más interesado en ajustar cuentas nacionales que en la vida humana. Dios, lo bastante paciente para usar una calabacera y un gusano como herramienta de enseñanza. La planta, el gusano y el viento solano, todos instrumentos de una lección que Jonás no pidió.

Por qué importa

En el capítulo 4 el libro revela su verdadero tema. El pez, la tormenta y el avivamiento fueron todos preparación para esta confrontación sobre la naturaleza de la compasión. Jonás conocía el carácter de Dios por Éxodo 34 y huyó precisamente porque no quería que Nínive fuera perdonada. El final abierto es deliberado: el lector debe decidir si comparte el enojo de Jonás o el dolor de Dios.

Para cuando sientes...

Para cuando te enoja que otra persona haya recibido una gracia que crees que no merecía. Jonás se sentó bajo su enramada a esperar que cayera fuego, y en cambio recibió una pregunta. Este capítulo es el espejo honesto del resentimiento religioso. Léelo y mira qué te devuelve la mirada.