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Jonás 1
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Jonás 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y FUE palabra de Jehová a Jonás, hijo de Amitai, diciendo:

2Levántate, y ve a Nínive, ciudad grande, y pregona contra ella; porque su maldad ha subido delante de mí.

3Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope; y halló un navío que partía para Tarsis; y pagando su pasaje entró en él, para irse con ellos a Tarsis de delante de Jehová.

4Mas Jehová hizo levantar un gran viento en la mar, e hízose una tan gran tempestad en la mar, que pensóse se rompería la nave.

5Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno llamaba a su dios: y echaron a la mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Jonás empero se había bajado a los lados del buque, y se había echado a dormir.

6Y el maestre de la nave se llegó a él, y le dijo: ¿ Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.

7Y dijeron cada uno a su compañero: Venid, y echemos suertes, para saber por quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.

8Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿ Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿ cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?

9Y él les respondió: Hebreo soy, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo la mar y la tierra.

10Y aquellos hombres temieron sobremanera, y dijéronle: ¿ Por qué has hecho esto? Porque ellos entendieron que huía de delante de Jehová, porque se lo había declarado.

11Y dijéronle: ¿ Qué te haremos, para que la mar se nos quiete? porque la mar iba a más, y se embravecía.

12El les respondió: Tomadme, y echadme a la mar, y la mar se os quietará: porque yo sé que por mí ha venido esta grande tempestad sobre vosotros.

13Y aquellos hombres trabajaron por tornar la nave a tierra; mas no pudieron, porque la mar iba a más, y se embravecía sobre ellos.

14Entonces clamaron a Jehová, y dijeron: Rogámoste ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de aqueste hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente: porque tú, Jehová, has hecho como has querido.

15Y tomaron a Jonás, y echáronlo a la mar; y la mar se quietó de su furia.

16Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor; y ofrecieron sacrificio a Jehová, y prometieron votos.

17(2-1) MAS Jehová había prevenido un gran pez que tragase a Jonás: y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.

Sobre Jonás 1

¿Qué pasa aquí?

Dios llama al profeta Jonás a predicar contra Nínive, la ciudad malvada. En lugar de obedecer, Jonás se embarca en un navío rumbo a Tarsis, en la dirección contraria. Dios lanza una tormenta violenta sobre el mar. Los marineros paganos, aterrados, oran, echan suertes y descubren que Jonás es la causa. Él les dice que lo echen al mar. Ellos lo hacen, el mar se calma, y Dios prepara un gran pez para que se trague a Jonás.

¿La idea principal?

No puedes huir del Dios que hizo el mar y la tierra seca. La desobediencia no borra tu llamado; solo hace más duro el camino.

Una línea para recordar

3: "Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis" La repetición directa de "la presencia de Jehová" enmarca la tensión de todo el libro: por cada kilómetro que Jonás corre, Dios ya está allí.

El contexto

Un barco mercante lucha contra una tormenta como la tripulación nunca ha visto. Las cuerdas se revientan. La carga cae al agua. Cada marinero clama a su propio dios mientras el único hombre a bordo que de verdad conoce a Dios duerme en el fondo del casco. La suerte cae sobre Jonás. Él no miente. Les cuenta lo que hizo, se ofrece como sacrificio, y el mar queda como un espejo en el instante en que toca el agua.

¿Quién aparece?

Jonás, un profeta israelita que huye de su encargo. Los marineros, hombres de mar curtidos que oran con sinceridad y actúan con más reverencia que el hombre de Dios dormido bajo cubierta.

Por qué importa

Jonás 1 presenta un tema bíblico que se repite: profetas que se resisten a su llamado. También introduce a marineros gentiles que responden a Dios con más prontitud que el profeta escogido, anticipando el punto subversivo del libro sobre el alcance de la compasión divina. El gran pez al final del capítulo no es castigo sino rescate.

Para cuando sientes...

Para cuando sientes ganas de huir de algo que sabes que debes hacer. Este capítulo nombra ese instinto sin vergüenza. Siéntate con Jonás en el fondo del barco y fíjate que, aun en plena huida, Dios no ha abandonado ni la misión ni al hombre.