Joel 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1PALABRA de Jehová que fue a Joel hijo de Petuel.
2Oid esto, viejos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿ Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?
3De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación.
4Lo que quedó de la oruga comió la langosta, y lo que quedó de la langosta comió el pulgón; y el revoltón comió lo que del pulgón había quedado.
5Despertad, borrachos, y llorad; aullad todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
6Porque gente subió a mi tierra, fuerte y sin número; sus dientes, dientes de león, y sus muelas, de león.
7Asoló mi vid, y descortezó mi higuera: del todo la desnudó y derribó: sus ramas quedaron blancas.
8Llora tú como moza vestida de saco por el marido de su juventud.
9Pereció el presente y la libación de la casa de Jehová: los sacerdotes ministros de Jehová hicieron luto.
10El campo fue destruído, enlutóse la tierra; porque el trigo fue destruído, se secó el mosto, perdióse el aceite.
11Confundíos, labradores, aullad, viñeros, por el trigo y la cebada; porque se perdió la mies del campo.
12Secóse la vid, y pereció la higuera, el granado también, la palma, y el manzano; secáronse todos los árboles del campo; por lo cual se secó el gozo de los hijos de los hombres.
13Ceñíos y lamentad, sacerdotes; aullad, ministros del altar; venid, dormid en sacos, ministros de mi Dios: porque quitado es de la casa de vuestro Dios el presente y la libación.
14Pregonad ayuno, llamad a congregación; congregad los ancianos y todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová.
15Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
16No es quitado el mantenimiento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?
17El grano se pudrió debajo de sus terrones, los bastimentos fueron asolados, los alfolíes destruídos; porque se secó el trigo.
18Cuánto gimieron las bestias! ¡ cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! también fueron asolados los rebaños de las ovejas.
19A ti, oh Jehová, clamaré: porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo.
20Las bestias del campo bramarán también a ti; porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderías del desierto.
Sobre Joel 1
¿Qué pasa aquí?
Una plaga catastrófica de langostas ha dejado a Judá pelada, destruyendo toda cosecha y cortando el presente y la libación en el templo. Joel llama a los sacerdotes, a los labradores y a los ancianos a llorar juntos, ayunar y clamar a Dios. El desastre no es casual; es un anticipo del día de Jehová, que se asoma aún más oscuro en el horizonte.
¿La idea principal?
Una catástrofe nacional es una invitación al arrepentimiento colectivo, no solo a la recuperación agrícola.
Una línea para recordar
15: "Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso." Joel convierte la crisis de las langostas, de una tragedia agrícola regional, en una advertencia cósmica, y presenta la devastación visible como un anticipo de algo mucho mayor.
El contexto
En algún momento hacia los siglos VIII o IX a. C., Judá despierta ante campos que parecen tierra quemada. Lo que dejó la primera oleada de langostas lo devoró la segunda; lo que dejó la segunda lo terminó la tercera. Las tinajas de vino están vacías, los lagares de aceite parados, los graneros desnudos. Los sacerdotes entran en un templo que no pueden abastecer. Toda la economía del culto y del sustento se ha derrumbado en una sola temporada.
¿Quién aparece?
Joel hijo de Petuel es la única voz humana con nombre. Los sacerdotes y ministros del altar son interpelados como los líderes espirituales responsables de hacer duelo y de reunir al pueblo. No se nombra a ningún antagonista; las langostas funcionan como el agente del juicio.
Por qué importa
Joel 1 establece que Dios habla por medio de los hechos de la naturaleza. El fracaso total de la cosecha, del grano a la vid y al árbol frutal, señala que la relación del pacto está rota. Al mandar a Israel a hacer duelo en el templo en lugar de simplemente volver a sembrar, Joel insiste en que la crisis es espiritual antes que agrícola, un patrón al que los profetas vuelven una y otra vez.
Para cuando sientes...
El capítulo pasa del asombro incrédulo al duelo comunitario en carne viva. Labradores, sacerdotes y animales quedan atrapados en el mismo silencio desesperado, donde hasta los ritos del templo han enmudecido.