Job 29Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y VOLVIÓ Job a tomar su propósito, y dijo:
2Quién me tornase como en los meses pasados, como en los días que Dios me guardaba,
3Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, a la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad;
4Como fue en los días de mi mocedad, cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda;
5Cuando aun el Omnipotente estaba conmigo, y mis hijos alrededor de mí;
6Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, y la piedra me derramaba ríos de aceite!
7Cuando salía a la puerta a juicio, y en la plaza hacía preparar mi asiento,
8Los mozos me veían, y se escondían; y los viejos se levantaban, y estaban en pie;
9Los príncipes detenían sus palabras, ponían la mano sobre su boca;
10La voz de los principales se ocultaba, y su lengua se pegaba a su paladar:
11Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, y los ojos que me veían, me daban testimonio:
12Porque libraba al pobre que gritaba, y al huérfano que carecía de ayudador.
13La bendición del que se iba a perder venía sobre mí; y al corazón de la viuda daba alegría.
14Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; y mi toca era juicio.
15Yo era ojos al ciego, y pies al cojo.
16A los menesterosos era padre; y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia:
17Y quebraba los colmillos del inicuo, y de sus dientes hacía soltar la presa.
18Y decía yo: En mi nido moriré, y como arena multiplicaré días.
19Mi raíz estaba abierta junto a las aguas, y en mis ramas permanecía el rocío.
20Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se corroboraba en mi mano.
21Oíanme, y esperaban; y callaban a mi consejo.
22Tras mi palabra no replicaban, y mi razón destilaba sobre ellos.
23Y esperábanme como a la lluvia, y abrían su boca como a la lluvia tardía.
24Si me reía con ellos, no lo creían: y no abatían la luz de mi rostro.
25Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como rey en el ejército, como el que consuela llorosos.
Sobre Job 29
¿Qué pasa aquí?
Job comienza su último gran discurso, un resumen de tres capítulos. El capítulo 29 es pura nostalgia: los meses pasados en que la lámpara de Dios brillaba sobre su cabeza, cuando andaba en la oscuridad y Dios estaba con él. Las puertas de la ciudad lo respetaban, los príncipes esperaban a que hablara, los pobres, las viudas, los ciegos y el extranjero lo bendecían. Era como un árbol junto a las aguas. Esperaba morir en su propia casa después de muchos días.
¿La idea principal?
Job recuerda la vida que tuvo, la honra, las relaciones, la sensación del favor divino, y el contraste con el lugar donde está sentado ahora es todo el peso de lo que ha perdido.
Una línea para recordar
2: "Quién me tornase como en los meses pasados, como en los días que Dios me guardaba," El lamento más puro del libro: no un argumento teológico sino un ser humano que mira hacia atrás a una vida que tenía sentido y que ya no existe.
El contexto
La puerta de la ciudad en el antiguo Cercano Oriente era la plaza pública, el tribunal, el mercado, el lugar donde se llevaba la vida comunitaria. Que Job tuviera su lugar en la puerta significaba que era una persona de autoridad reconocida. Cuando los príncipes dejaban de hablar por respeto a él, no era cortesía; era el reconocimiento de su posición como el anciano más sabio de la comunidad.
¿Quién aparece?
Job habla solo. No se dirige a los tres amigos; al parecer ya dijeron todo lo que iban a decir. Job avanza hacia su defensa final. El capítulo 29 es el antes.
Por qué importa
La descripción de Job como líder y protector de su comunidad es el retrato más completo que da el libro de quién era antes de su sufrimiento. No era solo rico; era la persona de quien la comunidad dependía para la justicia, el sustento y el consejo. Sus pérdidas no fueron solo personales; fueron comunitarias.
Para cuando sientes...
Toda persona que ha perdido algo irremplazable conoce el capítulo 29. El recuerdo de lo bueno es parte del duelo. No está idealizando un pasado que en secreto estaba roto; está describiendo una vida real que de verdad fue buena.