Jeremías 39Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EN el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalem, y cercáronla.
2Y en el undécimo año de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve del mes, fue rota la ciudad;
3Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y asentaron a la puerta del medio: Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsequim, y Rabsaris, Nergal-sarezer, Rabmag, y todos los demás príncipes del rey de Babilonia.
4Y fue que viéndolos Sedequías, rey de Judá, y todos los hombres de guerra, huyeron, y saliéronse de noche de la ciudad por el camino de la huerta del rey, por la puerta entre los dos muros: y salió el rey por el camino del desierto.
5Mas el ejército de los Caldeos los siguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; y tomáronle, e hiciéronle subir a Nabucodonosor rey de Babilonia, a Ribla, en tierra de Hamat, y sentencióle.
6Y degolló el rey de Babilonia los hijos de Sedequías a su presencia en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia a todos los nobles de Judá.
7Y sacó los ojos al rey Sedequías, y aprisionóle con grillos para llevarle a Babilonia.
8Y los Caldeos pusieron a fuego la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalem.
9Y el resto del pueblo que había quedado en la ciudad, y los que se habían a él adherido, con todo el resto del pueblo que había quedado, trasportólos a Babilonia Nabuzaradán, capitán de la guardia.
10Empero Nabuzaradán, capitán de la guardia, hizo quedar en tierra de Judá del vulgo de los pobres que no tenían nada, y dióles entonces viñas y heredades.
11Y Nabucodonosor había ordenado a Nabuzaradán capitán de la guardia, acerca de Jeremías, diciendo:
12Tómale, y mira por él, y no le hagas mal ninguno; antes harás con él como él te dijere.
13Envió por tanto Nabuzaradán capitán de la guardia, y Nabusazbán, Rabsaris, y Nergal-sarezer, y Rabmag, y todos los príncipes del rey de Babilonia;
14Enviaron entonces, y tomaron a Jeremías del patio de la cárcel, y entregáronlo a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, para que lo sacase a casa: y vivió entre el pueblo.
15Y había sido palabra de Jehová a Jeremías, estando preso en el patio de la cárcel, diciendo:
16Ve, y habla a Ebed-melec Etiope, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí traigo yo mis palabras sobre esta ciudad para mal, y no para bien; y vendrán a ser en aquel día a presencia tuya.
17Mas en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en mano de aquellos de quienes tú temes.
18Porque ciertamente te libraré, y no caerás a cuchillo, sino que tu vida te será por despojo, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová.
Sobre Jeremías 39
¿Qué pasa aquí?
La ciudad cae. El ejército de Nabucodonosor abre brecha en las murallas de Jerusalén en el 586 a. C. Sedequías huye de noche, lo atrapan en los llanos de Jericó, ve cómo matan a sus hijos y luego le sacan los ojos. Lo encadenan y lo llevan a Babilonia. Jerusalén arde. Jeremías es liberado por orden expresa de Nabucodonosor. A Ebed-melec se le promete que sobrevivirá porque confió en Dios.
¿La idea principal?
La caída que Jeremías anunció durante cuarenta años llega en un solo capítulo, casi sin dramatismo. La ciudad cae, lo último que ven los ojos del rey queda grabado, y la palabra de Dios queda confirmada.
Una línea para recordar
18: "Porque ciertamente te libraré, y no caerás a cuchillo, sino que tu vida te será por despojo, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová." Dicho a Ebed-melec, el etíope que sacó a Jeremías del lodo con trapos.
El contexto
Julio del 586 a. C. El asedio comenzó en enero del 588. La ciudad resistió dieciocho meses. Cuando se abrió la brecha en la muralla, Sedequías corrió de noche hacia el sureste, hacia el valle del Jordán. Llegó a los llanos de Jericó, a unos treinta kilómetros de Jerusalén, antes de que lo atraparan. El ejército babilonio mató a sus hijos y después le quitó la vista. Luego lo llevaron encadenado a Babilonia, donde murió.
¿Quién aparece?
Nabucodonosor, cuyos oficiales llegan primero y se sientan en la puerta de en medio. Sedequías, que huye y es atrapado, cegado y llevado a Babilonia. Jeremías, liberado por orden expresa de Nabucodonosor. Ebed-melec, a quien se le promete la vida.
Por qué importa
El capítulo 39 es el eje de todo el libro. Todo lo anterior anticipa este momento; todo lo posterior trata de sus consecuencias. El final de Sedequías, con los ojos arrancados después de ver morir a sus hijos, fue la última imagen grabada en su memoria, y es la clase de detalle que los narradores antiguos conservaban a propósito.
Para cuando sientes...
Para cuando pasa lo que más temías, el mundo sigue y tienes que averiguar qué viene después. Jeremías no sale triunfante. Lo liberan entre ruinas.