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Jeremías 31
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Jeremías 31Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1EN aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todos los linajes de Israel, y ellos me serán a mí por pueblo.

2Así ha dicho Jehová: Halló gracia en el desierto el pueblo, los que escaparon del cuchillo, yendo yo para hacer hallar reposo a Israel.

3Jehová se manifestó a mí ya mucho tiempo há, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto te soporté con misericordia.

4Aun te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel: todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en corro de danzantes.

5Aun plantarás viñas en los montes de Samaria: plantarán los plantadores, y harán común uso de ellas.

6Porque habrá día en que clamarán los guardas en el monte de Efraín: Levantaos, y subamos a Sión, a Jehová nuestro Dios.

7Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de gentes; haced oir, alabad, y decid: Oh Jehová, salva tu pueblo, el resto de Israel.

8He aquí yo los vuelvo de tierra del aquilón, y los juntaré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer preñada y la parida juntamente; en grande compañía tornarán acá.

9Irán con lloro, mas con misericordias los haré volver, y harélos andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán: porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito.

10Oid palabra de Jehová, oh gentes, y hacedlo saber en las islas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo juntará y guardará, como pastor a su ganado.

11Porque Jehová redimió a Jacob, redimiólo de mano del más fuerte que él.

12Y vendrán, y harán alabanzas en lo alto de Sión, y correrán al bien de Jehová, al pan, y al vino, y al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, ni nunca más tendrán dolor.

13Entonces la virgen se holgará en la danza, los mozos y los viejos juntamente; y su lloro tornaré en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor.

14Y el alma del sacerdote embriagaré de grosura, y será mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehová.

15Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo: Raquel que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.

16Así ha dicho Jehová: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lágrimas; porque salario hay para tu obra, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo.

17Esperanza también hay para tu fin, dice Jehová, y los hijos volverán a su término.

18Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Azotásteme, y fui castigado como novillo indómito: conviérteme y seré convertido; porque tú eres Jehová mi Dios.

19Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento, y después que me conocí, herí el muslo: avergoncéme, y confundíme, porque llevé la afrenta de mis mocedades.

20No es Efraín hijo precioso para mí? ¿ no es niño delicioso? pues desde que hablé de él, heme acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él: apiadado, tendré de él misericordia, dice Jehová.

21Establécete señales, ponte majanos altos; nota atentamente la calzada, el camino por donde viniste: vuélvete, virgen de Israel, vuélvete a estas tus ciudades.

22Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? porque Jehová criará una cosa nueva sobre la tierra: una hembra rodeará al varón.

23Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aun dirán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo convertiré su cautiverio: Jehová te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo.

24Y morarán allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño.

25Porque habré embriagado el alma cansada, y henchido toda alma entristecida.

26En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue sabroso.

27He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal.

28como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder, y afligir, así tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová.

29En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agraces, y los dientes de los hijos tienen la dentera.

30Sino que cada cual morirá por su maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agraces, tendrán la dentera.

31He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Jacob y con la casa de Judá:

32No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fui yo un marido para ellos, dice Jehová:

33Mas este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.

34Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

35Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre:

36Si estas leyes faltaren delante de mí, dice Jehová, también la simiente de Israel faltará para no ser nación delante de mí todos los días.

37Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y buscarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la simiente de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová.

38He aquí que vienen días, dice Jehová, y la ciudad será edificada a Jehová, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del rincón.

39Y saldrá más adelante el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Hareb, y rodeará a Goa.

40Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Jehová: no será arrancada, ni destruída más para siempre.

Sobre Jeremías 31

¿Qué pasa aquí?

El corazón del Libro de la Consolación. Dios declara a Israel su amor eterno. Raquel, que llora por sus hijos, es escuchada; ellos volverán de la tierra del enemigo. Se oye a Efraín arrepentirse en el exilio. Dios hará un nuevo pacto: no como el antiguo que ellos quebrantaron, sino escrito en sus corazones. Todos lo conocerán. Él perdonará y no se acordará más del pecado.

¿La idea principal?

El pacto antiguo fracasó porque era externo. El nuevo pacto funciona porque Dios lo escribe por dentro, en el corazón, y elimina la distancia entre conocer la ley y querer cumplirla.

Una línea para recordar

33: "Mas este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo." Citado en Hebreos como el punto de giro de todo el Antiguo Testamento.

El contexto

La ciudad está sitiada o a punto de estarlo. Este oráculo se dio a gente que veía terminarse su mundo. En ese contexto, la promesa de un pacto escrito en corazones y no en piedra no es teología abstracta. Es la afirmación de que ni siquiera el derrumbe total de las instituciones puede impedir lo que Dios quiere hacer en las personas.

¿Quién aparece?

Dios, que hace la promesa del nuevo pacto. Israel y Judá, quienes la reciben. Raquel, que llora por sus hijos y a quien se le dice que deje de llorar porque vuelven a casa. Efraín (el Israel del norte), al que se oye arrepentirse en el exilio.

Por qué importa

El pasaje del nuevo pacto en los versículos 31 al 34 es el más significativo teológicamente del libro y probablemente uno de los más importantes de la Biblia hebrea. Es el único uso explícito de la expresión nuevo pacto en el Antiguo Testamento. La comprensión del Nuevo Testamento de Jesús como el que inaugura el nuevo pacto descansa por completo en este pasaje.

Para cuando sientes...

Para cuando los viejos patrones se repiten una y otra vez, has intentado cambiar de afuera hacia adentro y no ha durado. La promesa no es esfuérzate más. La promesa es otra clase de conocimiento, escrita en un nivel más hondo que la resolución y el esfuerzo.