Jeremías 30Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1PALABRA que fue a Jeremías de Jehová, diciendo:
2Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado.
3Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que tornaré la cautividad de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y harélos volver a la tierra que di a sus padres, y la poseerán.
4Estas pues son las palabras que habló Jehová acerca de Israel y de Judá.
5Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor: espanto, y no paz.
6Preguntad ahora, y mirad si pare el varón: porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer de parto, y hanse tornado pálidos todos los rostros.
7Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él: tiempo de angustia para Jacob; mas de ella será librado.
8Y será en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, que yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extraños no lo volverán más a poner en servidumbre,
9Sino que servirán a Jehová su Dios, y a David su rey, el cual les levantaré.
10Tú pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, ni te atemorices, Israel: porque he aquí que yo soy el que te salvo de lejos, y a tu simiente de la tierra de su cautividad; y Jacob tornará, y descansará y sosegará, y no habrá quien le espante.
11Porque yo soy contigo, dice Jehová, para salvarte: y haré consumación en todas las gentes entre la cuales te esparcí; en ti empero no haré consumación, sino que te castigaré con juicio, y no te talaré del todo.
12Porque así ha dicho Jehová: Desahuciado es tu quebrantamiento, y dificultosa tu llaga.
13No hay quien juzgue tu causa para salud: no hay para ti eficaces medicamentos.
14Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque de herida de enemigo te herí, con azote de cruel, a causa de la muchedumbre de tu maldad, y de la multitud de tus pecados.
15Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Desahuciado es tu dolor: porque por la grandeza de tu iniquidad, y por tus muchos pecados te he hecho esto.
16Empero serán consumidos todos los que te consumen; y todos tus afligidores, todos irán en cautiverio; y hollados serán los que te hollaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa.
17Mas yo haré venir sanidad para ti, y te sanaré de tus heridas, dice Jehová; porque Arrojada te llamaron, diciendo: Esta es Sión, a la que nadie busca.
18Así ha dicho Jehová: He aquí yo hago tornar la cautividad de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia; y la ciudad será edificada sobre su collado, y el templo será asentado según su forma.
19Y saldrá de ellos alabanza, y voz de gente que está en regocijo: y los multiplicaré, y no serán disminuídos; multiplicarélos, y no serán menoscabados.
20Y serán sus hijos como de primero y su congregación delante de mí será confirmada; y visitaré a todos sus opresores.
21Y de él será su fuerte, y de en medio de él saldrá su enseñoreador; y haréle llegar cerca, y acercaráse a mí: porque ¿ quién es aquel que ablandó su corazón para llegarse a mí? dice Jehová.
22Y me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios.
23He aquí, la tempestad de Jehová sale con furor, la tempestad que se apareja; sobre la cabeza de los impíos reposará.
24No se volverá la ira del enojo de Jehová, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su corazón: en el fin de los días entenderéis esto.
Sobre Jeremías 30
¿Qué pasa aquí?
Comienza el Libro de la Consolación. Dios le ordena a Jeremías que escriba estas palabras. La herida es grave, incurable, pero Dios devolverá la salud. El yugo de las naciones será quebrado. El tiempo de angustia de Jacob no tiene precedente, pero de él será librado. Dios destruirá a las naciones que dispersaron a Israel, pero no acabará del todo con su pueblo.
¿La idea principal?
El mismo Dios que decretó el exilio decreta el regreso. La herida y la sanidad salen de la misma mano.
Una línea para recordar
17: "Mas yo haré venir sanidad para ti, y te sanaré de tus heridas, dice Jehová; porque Arrojada te llamaron, diciendo: Esta es Sión, a la que nadie busca." La sanidad es también una reivindicación.
El contexto
Jeremías está probablemente en pleno asedio o poco antes. La ciudad vive sus días más oscuros. Anunciar en ese contexto que viene la restauración exigía una auténtica visión profética o un delirio audaz. Jeremías tenía suficiente de lo primero como para escribirlo en un rollo.
¿Quién aparece?
Dios, que pronuncia la consolación. Jacob o Israel, la nación en su angustia. Las naciones sin nombre que han llamado arrojada a Israel. Jeremías, a quien ahora se le ordena escribir estas palabras en lugar de decirlas de viva voz.
Por qué importa
Los capítulos 30 al 33 forman el Libro de la Consolación, el pasaje de esperanza más largo y sostenido de Jeremías y uno de los textos más importantes para entender la teología de la restauración en la Biblia hebrea. La orden de escribir es significativa: estas palabras se conservan en un rollo, no solo se pronuncian, porque están pensadas para una generación que todavía no ha nacido.
Para cuando sientes...
Para cuando la herida es real, profunda y lleva mucho tiempo ahí. El capítulo no niega la herida. Dice que el que la permitió también la sanará, y nombra esa sanidad con precisión.