Jeremías 10Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1OID la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.
2Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las gentes, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las gentes las teman.
3Porque las ordenanzas de los pueblos son vanidad: porque leño del monte cortaron, obra de manos de artífice con azuela.
4Con plata y oro lo engalanan; con clavos y martillo lo afirman, para que no se salga.
5Como palma lo igualan, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.
6No hay semejante a ti, oh Jehová; grande tú, y grande tu nombre en fortaleza.
7Quién no te temerá, oh Rey de las gentes? porque a ti compete ello; porque entre todos los sabios de las gentes, y en todos sus reinos, no hay semejante a ti.
8Y todos se infatuarán, y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el mismo leño.
9Traerán plata extendida de Tarsis, y oro de Ufaz; obrará el artífice, y las manos del fundidor; vestiránlos de cárdeno y de púrpura: obra de peritos es todo.
10Mas Jehová Dios es la verdad; él es Dios vivo y Rey eterno: a su ira tiembla la tierra, y las gentes no pueden sufrir su saña.
11Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perezcan de la tierra y de debajo de estos cielos.
12El que hizo la tierra con su potencia, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su prudencia;
13A su voz se da muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.
14Todo hombre se embrutece y le falta ciencia; avergüéncese de su vaciadizo todo fundidor: porque mentira es su obra de fundición, y no hay espíritu en ellos;
15Vanidad son, obra de escarnios: en el tiempo de su visitación perecerán.
16No es como ellos la suerte de Jacob: porque él es el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su herencia: Jehová de los ejércitos es su nombre.
17Recoge de las tierras tus mercaderías, la que moras en lugar fuerte.
18Porque así ha dicho Jehová: He aquí que esta vez arrojaré con honda los moradores de la tierra, y he de afligirlos, para que lo hallen.
19Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Yo empero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.
20Mi tienda es destruída, y todas mis cuerdas están rotas: mis hijos fueron sacados de mí, y perecieron: no hay ya más quien extienda mi tienda, ni quien levante mis cortinas.
21Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehová: por tanto no prosperaron, y todo su ganado se esparció.
22He aquí que voz de fama viene, y alboroto grande de la tierra del aquilón, para tornar en soledad todas las ciudades de Judá, en morada de culebras.
23Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos.
24Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, porque no me aniquiles.
25Derrama tu enojo sobre las gentes que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre: porque se comieron a Jacob, y lo devoraron, y le han consumido, y asolado su morada.
Sobre Jeremías 10
¿Qué pasa aquí?
Una polémica contra la idolatría: las naciones cortan árboles, los adornan con plata y oro, los clavan para que no se caigan y los llaman dioses. El Dios de Israel hizo los cielos. Los ídolos no pueden hablar, ni andar, ni dañar, ni ayudar. Aun así, Israel está disperso como un rebaño sin pastor. El capítulo termina con Jeremías orando y luego diciéndole al pueblo: recoged vuestras cosas.
¿La idea principal?
Los dioses de las naciones son objetos indefensos que hay que clavar. El Dios de Israel hizo el universo y mueve la historia. La comparación es casi cómica, salvo que Israel ha elegido la opción de los clavos.
Una línea para recordar
10: "Mas Jehová Dios es la verdad; él es Dios vivo y Rey eterno: a su ira tiembla la tierra, y las gentes no pueden sufrir su saña." El Dios vivo frente a los que tienes que cargar.
El contexto
Babilonia, el imperio que se levantaba en el norte, era una de las culturas religiosas más espectaculares a la vista en el mundo antiguo. Enormes complejos de templos, procesiones elaboradas, dioses con rostros enchapados en oro. Con ese telón de fondo, la polémica de Jeremías sobre un árbol que se clava porque no puede sostenerse solo era un golpe directo a todo lo que adoraba el conquistador.
¿Quién aparece?
Dios, presentado en contraste soberano con las imágenes talladas. Los ídolos, descritos con un detalle casi satírico. Jeremías, que irrumpe en una oración personal en medio del oráculo.
Por qué importa
La polémica contra los ídolos de los versículos 1 a 16 está muy relacionada con Isaías 40 a 44 y anticipa las críticas más demoledoras del Segundo Isaías contra el culto a las imágenes. Es probable que el pasaje se dirigiera directamente a la cultura religiosa babilónica, pues los exiliados estarían rodeados de una religión idólatra muy elaborada. El detalle de los clavos describe con intención a un dios que tienes que estabilizar tú mismo.
Para cuando sientes...
Para cuando las cosas en las que confiabas para sostenerte resultan necesitar que tú las sostengas. La imagen es casi graciosa hasta que reconoces el patrón.