Isaías 38Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1EN aquellos días cayó Ezequías enfermo para morir. Y vino a él Isaías profeta, hijo de Amoz, y díjole: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque tú morirás, y no vivirás.
2Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová,
3Y dijo: Oh Jehová, ruégote te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.
4Entonces fue palabra de Jehová a Isaías, diciendo:
5Ve, y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: Tu oración he oído, y visto tus lágrimas: he aquí que yo añado a tus días quince años.
6Y te libraré, y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé.
7Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho:
8He aquí que yo vuelvo atrás la sombra de los grados, que ha descendido en el reloj de Acaz por el sol, diez grados. Y el sol fue tornado diez grados atrás, por los cuales había ya descendido.
9Escritura de Ezequías rey de Judá, de cuando enfermó y sanó de su enfermedad.
10Yo dije: En el medio de mis días iré a las puertas del sepulcro: privado soy del resto de mis años.
11Dije: No veré a JAH, a JAH en la tierra de los que viven: ya no veré más hombre con los moradores del mundo.
12Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como el tejedor corté mi vida; cortaráme con la enfermedad; me consumirás entre el día y la noche.
13Contaba yo hasta la mañana. Como un león molió todos mis huesos: de la mañana a la noche me acabarás.
14Como la grulla y como la golondrina me quejaba; gemía como la paloma: alzaba en alto mis ojos: Jehová, violencia padezco; confórtame.
15Qué diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré recapacitando en la amargura de mi alma todos los años de mi vida.
16Oh Señor, sobre ellos vivirán tus piedades, y a todos diré consistir en ellas la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás, y me harás que viva.
17He aquí amargura grande me sobrevino en la paz: mas a ti plugo librar mi vida del hoyo de corrupción: porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
18Porque el sepulcro no te celebrará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al hoyo esperarán tu verdad.
19El que vive, el que vive, este te confesará, como yo hoy: el padre hará notoria tu verdad a los hijos.
20Jehová para salvarme; por tanto cantaremos nuestros salmos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida.
21Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará.
22Había asimismo dicho Ezequías: ¿ Qué señal tendré de que he de subir a la casa de Jehová?
Sobre Isaías 38
¿Qué pasa aquí?
Ezequías cae enfermo e Isaías le dice que va a morir. Vuelve el rostro a la pared y ora con gran amargura. Dios revoca la sentencia y le añade quince años. La sombra del sol retrocede diez grados como señal. Ezequías escribe un salmo de gratitud que describe la amargura de enfrentar la muerte y la dulzura de la restauración.
¿La idea principal?
Orar a Dios frente a la muerte no es superstición ni regateo: es el uso correcto de la relación. Dios responde antes de que Isaías salga siquiera del palacio.
Una línea para recordar
15: "Andaré recapacitando en la amargura de mi alma todos los años de mi vida." La vida de Ezequías tras su recuperación no está marcada por el triunfalismo sino por una gravedad más honda, de esas que solo llegan después de haberse enfrentado a la pared.
El contexto
El palacio de Jerusalén hacia el 701 a. C. Ezequías tiene probablemente unos cuarenta años. Isaías entra, da la sentencia y se marcha. En lo que tarda en llegar al patio de en medio, Dios cambia el rumbo. La corte presencia la señal de la sombra que retrocede en el reloj de Acaz. Luego Ezequías escribe un salmo sobre estar vivo cuando casi no lo estabas.
¿Quién aparece?
Ezequías, rey de Judá, enfermo y ante la muerte. Isaías el profeta, que trae tanto la sentencia de muerte como el indulto. Dios, que oye la oración de Ezequías antes de que Isaías haya salido del patio exterior. El escrito de Ezequías, su salmo personal.
Por qué importa
El retroceso de la sombra del sol es una de las señales más inusuales de la literatura profética, una marcha atrás visible del tiempo natural. El salmo de Ezequías (vv. 10 a 20) es un raro relato en primera persona de lo que se siente al enfrentar la muerte, y lo convierte en uno de los pasajes psicológicamente más íntimos de Isaías. Los quince años añadidos incluyen el nacimiento de Manasés, cuya maldad será legendaria.
Para cuando sientes...
Para cuando sientes que la muerte se acerca, sea literalmente o en la pérdida de algo central en tu vida. Ezequías no acepta la sentencia con una calma noble; llora amargamente, y esa respuesta es la que el capítulo honra.