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Isaías 30
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Isaías 30Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1AY de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!

2Pártense para descender a Egipto, y no han preguntado mi boca; para fortificarse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto.

3Mas la fortaleza de Faraón se os tornará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión.

4Cuando estarán sus príncipes en Zoán, y sus embajadores habrán llegado a Hanes,

5Se avergonzarán todos del pueblo que no les aprovechará, ni los socorrerá, ni les traerá provecho; antes les será para vergüenza, y aun para oprobio.

6Carga de las bestias del mediodía: Por tierra de tribulación y de angustia, de donde salen la leona y el león, la víbora y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de jumentos sus riquezas, y sus tesoros sobre corcovas de camellos, a un pueblo que no les será de provecho.

7Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería estarse quietos.

8Ve pues ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y asiéntala en un libro, para que quede hasta el postrero día, para siempre por todos los siglos.

9Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oir la ley de Jehová;

10Que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;

11Dejad el camino, apartaos de la senda, haced cesar de nuestra presencia al Santo de Israel.

12Por tanto el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado;

13Por tanto os será este pecado como pared abierta que se va a caer, y como corcova en alto muro, cuya caída viene súbita y repentinamente.

14Y quebrarálo como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen menuzos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar, o para coger agua de la poza.

15Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,

16Sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos: por tanto vosotros huiréis. Sobre ligeros cabalgaremos: por tanto serán ligeros vuestros perseguidores.

17Un millar huirá a la amenaza de uno; a la amenaza de cinco huiréis vosotros todos; hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre cabezo.

18Empero Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto será ensalzado teniendo de vosotros misericordia: porque Jehová es Dios de juicio: bienaventurados todos los que le esperan.

19Ciertamente el pueblo morará en Sión, en Jerusalem: nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; en oyendo la voz de tu clamor te responderá.

20Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus enseñadores nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán tus enseñadores.

21Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.

22Entonces profanarás la cobertura de tus esculturas de plata, y la vestidura de tu vaciadizo de oro: las apartarás como trapo de menstruo: ¡ Sal fuera! les dirás.

23Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando la tierra sembrares; y pan del fruto de la tierra; y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en anchas dehesas.

24Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra, comerán grano limpio, el cual será aventado con pala y criba.

25Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado subido, habrá ríos y corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres.

26Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que soldará Jehová la quebradura de su pueblo, y curará la llaga de su herida.

27He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos: su rostro encendido, y grave de sufrir; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume;

28Y su aliento, cual torrente que inunda: llegará hasta el cuello, para zarandear las gentes con criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos, haciéndo les errar.

29Vosotros tendréis canción, como en noche en que se celebra pascua; y alegría de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel.

30Y Jehová hará oir su voz potente, y hará ver el descender de su brazo, con furor de rostro, y llama de fuego consumidor; con dispersión, con avenida, y piedra de granizo.

31Porque Asur que hirió con palo, con la voz de Jehová será quebrantado.

32Y en todo paso habrá madero fundado, que Jehová hará hincar sobre él con tamboriles y vihuelas, cuando con batallas de altura peleará contra ellos.

33Porque Tofet ya de tiempo está diputada y aparejada para el rey, profunda y ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, la enciende.

Sobre Isaías 30

¿Qué pasa aquí?

Ay de los hijos rebeldes que corren a Egipto en busca de ayuda sin consultar a Dios. La alianza egipcia solo producirá vergüenza. Dios ofrece descanso y quietud, pero ellos prefieren caballos veloces. Aun así, él espera para tener piedad; sanará sus heridas; tras el juicio viene una misericordia duradera. El asirio será herido solo por Dios.

¿La idea principal?

Las alianzas militares humanas buscadas por miedo, sin preguntar a Dios, producen la misma vergüenza que pretendían evitar. La fuerza de Dios está disponible en el volver y en el descanso.

Una línea para recordar

15: "En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis," La breve negativa del final es demoledora en su sencillez.

El contexto

La corte de Jerusalén hacia el 705 al 701 a. C., mientras los consejeros de Ezequías negocian con Egipto contra Asiria. Asnos y camellos cargados de regalos viajan al sur por el Néguev mientras Isaías observa y dicta su desacuerdo. El capítulo termina con el fuego de Dios consumiendo a Asiria mientras se elevan desde Sión cánticos de alegría.

¿Quién aparece?

El pueblo rebelde de Judá que busca la ayuda de Egipto. Los emisarios egipcios que traen un mensaje inútil. Isaías, que escribe la acusación en una tabla como testimonio permanente. El ejército asirio, destinado a caer por la espada de Dios y no por la de un hombre poderoso.

Por qué importa

La política egipcia bajo Ezequías era una controversia política viva, e Isaías se opuso a ella de forma constante a lo largo de varios capítulos. El versículo de la quietud y la confianza (v. 15) es una de las afirmaciones psicológicamente más directas de toda la literatura profética, que ofrece la estabilidad interior como verdadera alternativa al pánico político.

Para cuando sientes...

Para cuando sientes el impulso de arreglar una crisis con acción externa frenética en lugar de confiar. El capítulo nombra ese impulso con una honestidad precisa y ofrece el descanso como una opción real.