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Isaías 19
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Isaías 19Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1CARGA de Egipto. He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto se moverán delante de él, y desleiráse el corazón de los Egipcios en medio de ellos.

2Y revolveré Egipcios contra Egipcios, y cada uno peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo: ciudad contra ciudad, y reino contra reino.

3Y el espíritu de Egipto se desvanecerá en medio de él, y destruiré su consejo; y preguntarán a sus imágenes, a sus mágicos, a sus pythones y a sus adivinos.

4Y entregaré a Egipto en manos de señor duro; y rey violento se enseñoreará de ellos, dice el Señor Jehová de los ejércitos.

5Y las aguas de la mar faltarán, y el río se agotará y secará.

6Y alejaránse los ríos, se agotarán y secarán las corrientes de los fosos: la caña y el carrizo serán cortados.

7Las verduras de junto al río, de junto a la ribera del río, y toda sementera del río, se secarán, se perderán, y no serán.

8Los pescadores también se entristecerán; y harán duelo todos los que echan anzuelo en el río, y desfallecerán los que extienden red sobre las aguas.

9Los que labran lino fino, y los que tejen redes, serán confundidos;

10Porque todas sus redes serán rotas: y se entristecerán todos los que hacen viveros para peces.

11Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el consejo de los prudentes consejeros de Faraón, se ha desvanecido. ¿ Cómo diréis a Faraón: Yo soy hijo de los sabios, e hijo de los reyes antiguos?

12Dónde están ahora aquellos tus prudentes? Dígante ahora, o hágante saber qué es lo que Jehová de los ejércitos ha determinado sobre Egipto.

13Hanse desvanecido los príncipes de Zoán, se han engañado los príncipes de Menfis: engañaron a Egipto las esquinas de sus familias.

14Jehová mezcló espíritu de vahido en medio de él; e hicieron errar a Egipto en toda su obra, como desatina el borracho en su vómito.

15Y no aprovechará a Egipto cosa que haga la cabeza o la cola, el ramo o el junco.

16En aquel día serán los Egipcios como mujeres; porque se asombrarán y temerán, en la presencia de la mano alta de Jehová de los ejércitos, que él ha de levantar sobre ellos.

17Y la tierra de Judá será de espanto a Egipto; todo hombre que de ella se acordare se asombrará, por causa del consejo que Jehová de los ejércitos acordó sobre aquel.

18En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canaán, y que juren por Jehová de los ejércitos: una será llamada la ciudad Herez.

19En aquel tiempo habrá altar para Jehová en medio de la tierra de Egipto, y el trofeo de Jehová junto a su término.

20Y será por señal y por testimonio a Jehová de los ejércitos en la tierra de Egipto: porque a Jehová clamarán a causa de sus opresores, y él les enviará salvador y príncipe que los libre.

21Y Jehová será conocido de Egipto, y los de Egipto conocerán a Jehová en aquel día; y harán sacrificio y oblación; y harán votos a Jehová, y los cumplirán.

22Y herirá Jehová a Egipto, herirá y sanará; y se convertirán a Jehová, y les será clemente, y los sanará.

23En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y Asirios entrarán en Egipto, y Egipcios en Asiria; y los Egipcios servirán con los Asirios a Jehová.

24En aquel tiempo, Israel será tercero con Egipto y con Asiria; será bendición en medio de la tierra;

25Porque Jehová de los ejércitos los bendecirá, diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el Asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad.

Sobre Isaías 19

¿Qué pasa aquí?

Jehová entra en Egipto montado sobre una nube ligera. Los egipcios pelean entre sí, su consejo fracasa, sus sabios se vuelven necios. Egipto queda desolado, el Nilo se seca, los que trabajan el lino se desesperan. Cinco ciudades de Egipto hablarán la lengua de Canaán. Un altar a Jehová se alzará en medio de Egipto. Y luego: Egipto mi pueblo, Asiria obra de mis manos, Israel mi heredad, una triple bendición que escandaliza a su audiencia original.

¿La idea principal?

Las naciones que Isaías juzga con más severidad terminan el capítulo como pueblo de Dios. El juicio nunca es la última palabra, ni siquiera para Egipto.

Una línea para recordar

25: "Porque Jehová de los ejércitos los bendecirá, diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el Asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad." El versículo más impactante del capítulo: los dos imperios que han oprimido a Israel son llamados pueblo de Dios junto a Israel mismo.

El contexto

Egipto, la mayor civilización del mundo antiguo, hacia el 715 al 700 a. C. La dinastía cusita gobierna Egipto, pero las luchas internas lo debilitan. Que el Nilo, base de toda la economía egipcia, falle aunque sea un poco es una crisis existencial. Con ese telón de fondo de colapso político y agrícola, Isaías ve un altar a Jehová alzado en el corazón de la tierra.

¿Quién aparece?

Isaías el profeta. Egipto personificado, dividido contra sí mismo. El Nilo como fuente de la vida de Egipto, ahora menguante. Cinco ciudades sin nombre de Egipto que jurarán por Jehová. Jehová, que trae juicio y luego, de forma asombrosa, misericordia a Egipto y a Asiria.

Por qué importa

El versículo 25 es posiblemente la afirmación más universalista de la primera mitad de Isaías. En un libro saturado de oráculos contra las naciones, declarar a Egipto mi pueblo y a Asiria obra de mis manos junto a Israel es un terremoto teológico. Siembra la semilla que florecerá plenamente en la inclusión de los extranjeros en Isaías 56 a 66.

Para cuando sientes...

El capítulo va de la catástrofe al colapso y luego a algo inesperado. Al final, el lector que llegó esperando otro oráculo de destrucción se encuentra en medio de una bendición que incluye a los enemigos más antiguos de Israel. La sorpresa es precisamente el punto.