Libros
Isaías 10
10/66

Isaías 10Reina Valera 1909 · Biblia en audio

Escuchar Isaías 10
Escuchar en

1AY de los que establecen leyes injustas, y determinando prescriben tiranía,

2Por apartar del juicio a los pobres, y por quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; por despojar las viudas, y robar los huérfanos!

3Y qué haréis en el día de la visitación? ¿ y a quién os acogeréis que os ayude, cuando viniere de lejos el asolamiento? ¿ y en dónde dejaréis vuestra gloria?

4Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los muertos caerán. Ni con todo esto ha cesado su furor, antes todavía extendida su mano.

5Oh Asur, vara y bastón de mi furor: en su mano he puesto mi ira.

6Mandaréle contra una gente fementida, y sobre el pueblo de mi ira le enviaré, para que quite despojos, y arrebate presa, y que lo ponga a ser hollado como lodo de las calles.

7Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera; sino que su pensamiento será desarraigar y cortar gentes no pocas.

8Porque él dice: Mis príncipes ¿ no son todos reyes?

9No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria como Damasco?

10Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que Jerusalem y Samaria;

11Como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿ no haré también así a Jerusalem y a sus ídolos?

12Mas acontecerá que después que el Señor hubiere acabado toda su obra en el monte de Sión, y en Jerusalem, visitaré sobre el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y sobre la gloria de la altivez de sus ojos.

13Porque dijo: Con la fortaleza de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría; porque he sido prudente: y quité los términos de los pueblos, y saqueé sus tesoros, y derribé como valientes los que estaban sentados:

14Y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se cogen los huevos dejados, así me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, o abriese boca y graznase.

15Gloriaráse el hacha contra el que con ella corta? ¿ se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? como si el bordón se levantase contra los que lo levantan; como si se levantase la vara: ¿ no es leño?

16Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos enviará flaqueza sobre sus gordos; y debajo de su gloria encenderá encendimiento, como ardor de fuego.

17Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinas.

18La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá, desde el alma hasta la carne: y vendrá a ser como abanderado en derrota.

19Y los árboles que quedaren en su bosque, serán en número que un niño los pueda contar.

20Y acontecerá en aquel tiempo, que los que hubieren quedado de Israel, y los que hubieren quedado de la casa de Jacob, nunca más estriben sobre el que los hirió; sino que se apoyarán con verdad en Jehová Santo de Israel.

21Las reliquias se convertirán, las reliquias de Jacob, al Dios fuerte.

22Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas de la mar, las reliquias de él se convertirán: la destrucción acordada rebosará justicia.

23Pues el Señor Jehová de los ejércitos hará consumación y fenecimiento en medio de la tierra.

24Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos dice así: Pueblo mío, morador de Sión, no temas de Asur. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera de Egipto:

25Mas de aquí a muy poco tiempo, se acabará el furor y mi enojo, para fenecimiento de ellos.

26Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra él, cual la matanza de Madián en la peña de Oreb: y alzará su vara sobre la mar, según hizo por la vía de Egipto.

27Y acaecerá en aquel tiempo, que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se empodrecerá por causa de la unción.

28Vino hasta Ajad, pasó hasta Migrón; en Micmas contará su ejército:

29Pasaron el vado; alojaron en Geba: Ramá tembló; Gabaa de Saúl huyó.

30Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anatot.

31Madmena se alborotó: los moradores de Gebim se juntarán.

32Aún vendrá día cuando reposará en Nob: alzará su mano al monte de la hija de Sión, al collado de Jerusalem.

33He aquí el Señor Jehová de los ejércitos desgajará el ramo con fortaleza: y los de grande altura serán cortados, y los altos serán humillados.

34Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con fortaleza.

Sobre Isaías 10

¿Qué pasa aquí?

El capítulo se abre con un ay contra los que escriben leyes injustas y oprimen al pobre. Luego Dios anuncia a Asiria como instrumento de su ira contra una nación impía, pero Asiria misma es arrogante y se atribuye el mérito de lo que Dios le encargó. Cuando la obra esté hecha, Dios castigará el orgullo de Asiria. Un remanente de Israel volverá. La vara de Asiria será levantada antes de que un remanente regrese a casa.

¿La idea principal?

Dios usa incluso imperios brutales como instrumentos, y luego les pide cuentas por su arrogancia. Ser elegido como herramienta de Dios no da inmunidad ante el juicio.

Una línea para recordar

1: "AY de los que establecen leyes injustas, y determinando prescriben tiranía," El ay contra la legislación corrupta deja claro que la injusticia sistémica, y no solo la falta individual, es el blanco de la acusación profética.

El contexto

Jerusalén bajo la sombra de la expansión asiria, entre el 730 y el 720 a. C. El reino del norte ya ha caído. Judá observa y calcula. Isaías insiste en que Asiria no es el poder supremo en la sala, aunque sus ejércitos estén barriendo la región.

¿Quién aparece?

Isaías el profeta. Los legisladores injustos de Judá. Asiria personificada como un hacha que se jacta. Jehová de los ejércitos, que maneja a Asiria. Los comandantes de campo de Senaquerib, implícitos. El remanente de Jacob que volverá.

Por qué importa

La metáfora del hacha en el versículo 15 es una de las más punzantes de los profetas: ¿puede una herramienta jactarse contra la mano que la empuña? Se convierte en un marco teológico para entender el poder humano en general. Ningún imperio, por exitoso que sea, es autor de su propia historia. La promesa del remanente al final del capítulo ancla la esperanza incluso en el escenario militar más sombrío.

Para cuando sientes...

El capítulo pasa por una acusación legal fría y luego entra en algo casi irónico cuando Asiria se jacta. La respuesta no es sorpresa sino la confianza serena de quien sabe cómo termina la historia.