Hechos 26Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1ENTONCES Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó a responder por sí, diciendo:
2Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judíos, oh rey Agripa, me tengo por dichoso de que haya hoy de defenderme delante de ti;
3Mayormente sabiendo tú todas las costumbres y cuestiones que hay entre los Judíos: por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.
4Mi vida pues desde la mocedad, la cual desde el principio fue en mi nación, en Jerusalem, todos los Judíos la saben:
5Los cuales tienen ya conocido que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión he vivido Fariseo.
6Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres, soy llamado en juicio;
7A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los Judíos.
8Qué! ¿ Júzgase cosa increíble entre vosotros que Dios resucite los muertos?
9Yo ciertamente había pensado deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret:
10Lo cual también hice en Jerusalem, y yo encerré en cárceles a muchos de los santos, recibida potestad de los príncipes de los sacerdotes; y cuando eran matados, yo di mi voto.
11Y muchas veces, castigándolos por todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extrañas.
12En lo cual ocupado, yendo a Damasco con potestad y comisión de los príncipes de los sacerdotes,
13En mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó y a los que iban conmigo.
14Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebraica: Saulo, Saulo, ¿ por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones.
15Yo entonces dije: ¿ Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
16Mas levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré a ti:
17Librándote del pueblo y de los Gentiles, a los cuales ahora te envío,
18Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, remisión de pecados y suerte entre los santificados.
19Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial:
20Antes anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalem, y por toda la tierra de Judea, y a los Gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.
21Por causa de esto los Judíos, tomándome en el templo, tentaron matarme.
22Mas ayudado del auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de venir:
23Que Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los Gentiles.
24Y diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo: las muchas letras te vuelven loco.
25Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de templanza.
26Pues el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo confiadamente. Pues no pienso que ignora nada de esto; pues no ha sido esto hecho en algún rincón.
27Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.
28Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser Cristiano.
29Y Pablo dijo: ¡ Pluguiese a Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas prisiones!
30Y como hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el presidente, y Bernice, y los que se habían sentado con ellos;
31Y como se retiraron aparte, hablaban los unos a los otros, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre.
32Y Agripa dijo a Festo: Podía este hombre ser suelto, si no hubiera apelado a César.
Sobre Hechos 26
¿Qué pasa aquí?
Pablo da ante Agripa su testimonio personal más largo. Describe su formación farisea, su persecución de los cristianos, su encuentro en el camino a Damasco y su comisión de abrir los ojos de los gentiles y convertirlos de las tinieblas a la luz. Festo lo interrumpe para decir que las muchas letras lo han vuelto loco. Pablo apela a Agripa, quien dice que por poco lo persuade. Agripa, Bernice y Festo coinciden en privado: Pablo no ha hecho nada digno de muerte ni de prisión. Si no hubiera apelado a César, podría haber sido puesto en libertad.
¿La idea principal?
Pablo da su testimonio autobiográfico más completo ante el público humano más alto de Hechos, y la conclusión es que es inocente; su apelación significa que va a Roma de todos modos.
Una línea para recordar
28: "Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser Cristiano." El por poco más famoso del Nuevo Testamento: el rey que llegó tan cerca como cualquier poderoso llegó jamás.
El contexto
La sala de audiencias de Cesarea era un recinto romano formal, y Agripa y Bernice llegaron con mucha pompa, junto con los tribunos y los principales de la ciudad. Sacaron a Pablo de la custodia para presentarlo ante esta asamblea, en una exhibición que Festo había organizado en parte para legitimar su propia incertidumbre. La respuesta de Pablo no fue intimidada: se dirigió directamente al conocimiento que Agripa tenía de los profetas y apostó todo el argumento a la resurrección. El rey y el gobernador salieron de acuerdo en privado en que Pablo era inocente.
¿Quién aparece?
Pablo, en su mayor desarrollo retórico; Festo, que llama loco a Pablo; Agripa, casi persuadido; Bernice, que escucha; los oficiales y principales de Cesarea, que observan la escena.
Por qué importa
Este es el tercer relato de la conversión de Pablo en Hechos, y el más desarrollado, moldeado ahora para un público real. El discurso contiene el resumen más completo de su misión: abrir ojos ciegos, convertir a la gente de las tinieblas a la luz y de la potestad de Satanás a Dios, para que reciban perdón y suerte entre los santificados. El veredicto de Agripa de que Pablo podría haber quedado libre si no hubiera apelado es un eco deliberado del veredicto de Pilato sobre Jesús: inocente, pero camino a la muerte de todos modos.
Para cuando sientes...
Para cuando hablaste con toda la claridad y la plenitud que sabes, y la persona dice por poco. Por poco no es no. Por poco no es sí. Es la palabra más triste de la persuasión.