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Hebreos 2
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Hebreos 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1POR tanto, es menester que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, porque acaso no nos escurramos.

2Porque si la palabra dicha por los ángeles fue firme, y toda rebelión y desobediencia recibió justa paga de retribución,

3Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? La cual, habiendo comenzado a ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que oyeron;

4Testificando juntamente con ellos Dios, con señales y milagros, y diversas maravillas, y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

5Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos.

6Testificó empero uno en cierto lugar, diciendo: ¿ Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿ o el hijo del hombre, que le visitas?

7Tú le hiciste un poco menor que los ángeles, coronástele de gloria y de honra, y pusístele sobre las obras de tus manos;

8Todas las cosas sujetaste debajo de sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; mas aun no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

9Empero vemos coronado de gloria y de honra, por el padecimiento de muerte, a aquel Jesús que es hecho un poco menor que los ángeles, para que por gracia de Dios gustase la muerte por todos.

10Porque convenía que aquel por cuya causa son todas las cosas, y por el cual todas las cosas subsisten, habiendo de llevar a la gloria a muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos.

11Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

12Diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré.

13Y otra vez: Yo confiaré en él. Y otra vez: He aquí, yo y los hijos que me dio Dios.

14Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo,

15Y librar a los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos a servidumbre.

16Porque ciertamente no tomó a los ángeles, sino a la simiente de Abraham tomó.

17Por lo cual, debía ser en todo semejante a los hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es para con Dios, para expiar los pecados del pueblo.

18Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

Sobre Hebreos 2

¿Qué pasa aquí?

El primer pasaje de advertencia interrumpe la teología: si la palabra dada por medio de ángeles traía juicio por la desobediencia, ¿cómo escapará quien descuide una salvación anunciada por el Señor mismo? Luego el autor aborda la paradoja de la encarnación: ¿por qué el Hijo, tan por encima de los ángeles, se haría menor que ellos? Porque solo un ser humano podía morir, y solo la muerte podía destruir al que tenía el imperio de la muerte y librar a los que por temor a ella estuvieron sujetos a servidumbre toda la vida.

¿La idea principal?

Cristo se hizo humano no como una disminución de quien es, sino como el único camino para destruir la muerte desde dentro y llegar a ser un sumo sacerdote misericordioso que de verdad ha sufrido.

Una línea para recordar

18: "Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados." Lo que lo capacita para ayudar no es solo el poder, sino haber compartido la presión y el dolor.

El contexto

Una viuda en duelo, sentada en la congregación, oye que Jesús gustó la muerte por todos. No una muerte administrada, no una muerte observada de lejos, sino gustada. Ella se queda con esa palabra. Aquel que ahora está coronado de gloria y de honra fue una vez adonde ella teme ir.

¿Quién aparece?

Jesús, descrito ahora como el autor de la salvación, perfeccionado por medio de aflicciones. El diablo, identificado como el que tenía el imperio de la muerte. La simiente de Abraham, los seres humanos concretos a quienes Cristo vino a alcanzar al tomar carne. La congregación en medio de la cual el autor imagina a Cristo cantando, citando el Salmo 22.

Por qué importa

El capítulo 2 enfrenta de lleno el escándalo teológico de la encarnación. El autor no lo minimiza: sí, Jesús fue hecho menor que los ángeles. Pero esta humillación temporal fue el mecanismo de una victoria permanente. El capítulo introduce el tema del sumo sacerdote que dominará el resto de la carta, y lo ancla en el elemento más humano posible: un sacerdote que ha sentido lo que siente su pueblo.

Para cuando sientes...

El versículo 15 nombra algo que mucha gente carga sin admitirlo: toda una vida de servidumbre al temor de la muerte. El autor dice que ese temor es exactamente lo que la encarnación vino a romper. Hay alivio en saber que tu miedo ha sido nombrado y atendido.