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Hageo 2
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Hageo 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1mes séptimo, a los veinte y uno del mes, fue palabra de Jehová por mano del profeta Hageo, diciendo:

2Habla ahora a Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, gran sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo:

3Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su primera gloria, y cual ahora la veis? ¿ No es ella como nada delante de vuestros ojos?

4Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también Josué, hijo de Josadac, gran sacerdote; y cobra ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y obrad: porque yo soy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.

5Según el pacto que concerté con vosotros a vuestra salida de Egipto, así mi espíritu estará en medio de vosotros: no temáis.

6Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco aun haré yo temblar los cielos y la tierra, y la mar y la seca:

7Y haré temblar a todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes; y henchiré esta casa de gloria, ha dicho Jehová de los ejércitos.

8Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos.

9La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

10A veinticuatro del noveno mes, en el segundo año de Darío, fue palabra de Jehová por mano del profeta Hageo, diciendo:

11Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley, diciendo:

12Si llevare alguno las carnes sagradas en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare el pan, o la vianda, o el vino, o el aceite, u otra cualquier comida, ¿será santificado? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: No.

13Y dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, ¿ será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda será.

14Y respondió Hageo y dijo: Así es este pueblo, y esta gente, delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofrecen es inmundo.

15Ahora pues, poned vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pusiesen piedra sobre piedra en el templo de Jehová,

16estas cosas, venían al montón de veinte hanegas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros del lagar, y había veinte.

17Os herí con viento solano, y con tizoncillo, y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a mí, dice Jehová.

18Pues poned ahora vuestro corazón desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento al templo de Jehová; poned vuestro corazón.

19Aun no está la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de la oliva ha todavía florecido: mas desde aqueste día daré bendición.

20Y fue segunda vez palabra de Jehová a Hageo, a los veinticuatro del mismo mes, diciendo:

21Habla a Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblar los cielos y la tierra;

22Y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza del reino de las gentes; y trastornaré el carro, y los que en él suben; y vendrán abajo los caballos, y los que en ellos montan, cada cual por la espada de su hermano.

23En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel, hijo de Sealtiel, siervo mío, dice Jehová, y ponerte he como anillo de sellar: porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos.

Sobre Hageo 2

¿Qué pasa aquí?

Tres oráculos distintos llegan en el plazo de dos meses. Dios les dice a los obreros que no se desanimen por el tamaño menor del templo: la plata y el oro son suyos, y la gloria de esta casa postrera superará a la de Salomón. Un enigma sacerdotal muestra que la santidad no se contagia, pero la contaminación sí. Luego Dios traza una línea en el día de hoy: desde este día en adelante, bendición. El libro termina con Zorobabel nombrado como el anillo de sellar de Dios.

¿La idea principal?

Dios no necesita que tu edificio sea impresionante. Promete llenar lo que construyas con fidelidad de una gloria que supera cualquier cosa que tú pudieras diseñar.

Una línea para recordar

9: "La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos." La promesa da un nuevo marco a todo el esfuerzo de reconstrucción: cambia la medida de la comparación humana a la intención divina y apunta hacia una presencia que los constructores todavía no pueden ver.

El contexto

Un mes después de comenzar la obra, los obreros mayores ya pueden ver cuál será la planta. Es más pequeña. El cedro no será como el de Salomón. Algunos de ellos de verdad recuerdan la primera casa, y la distancia entre el recuerdo y lo que se levanta frente a ellos es abrumadora. Dios habla el día veintiuno del mes séptimo y dice: no temáis, seguid trabajando, mi espíritu está aquí. Luego, dos meses después, en un mismo día del mes noveno, llegan una segunda y una tercera palabra que trazan una línea entre el pasado maldito y un futuro bendito que comienza ahora.

¿Quién aparece?

Zorobabel, señalado al cierre del capítulo como el anillo de sellar escogido por Dios. Josué, nombrado de nuevo junto a Zorobabel en el oráculo de ánimo. La generación mayor que recordaba el templo de Salomón y lloraba al comparar. Los sacerdotes, usados como consultados en un enigma didáctico sobre la santidad y la contaminación.

Por qué importa

La promesa de que la casa postrera superaría la gloria de la de Salomón llegó a ser un texto mesiánico clave; el Nuevo Testamento la lee como cumplida cuando Jesús entra en ese templo reconstruido y luego ampliado. La designación de Zorobabel como anillo de sellar señala la restauración del pacto davídico después de décadas de aparente ruptura.

Para cuando sientes...

El oráculo que abre el capítulo pregunta si los ancianos que vieron el primer templo están llorando. Dios responde a su dolor no descartándolo sino prometiendo algo más grande que lo perdido. El duelo es reconocido y luego revertido.