Libros
Habacuc 3
3/3

Habacuc 3Reina Valera 1909 · Biblia en audio

Escuchar Habacuc 3
Escuchar en

1ORACIÓN de Habacuc profeta, sobre Sigionot.

2Oh Jehová, oído he tu palabra, y temí: oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; en la ira acuérdate de la misericordia.

3Dios vendrá de Temán, y el Santo del monte de Parán. ( Selah.) Su gloria cubrió los cielos, y la tierra se llenó de su alabanza.

4Y el resplandor fue como la luz; rayos brillantes salían de su mano; y allí estaba escondida su fortaleza.

5Delante de su rostro iba mortandad, y a sus pies salían carbones encendidos.

6Paróse, y midió la tierra: miró, e hizo temblar las gentes; y los montes antiguos fueron desmenuzados, los collados antiguos se humillaron a él. Sus caminos son eternos.

7He visto las tiendas de Cusán en aflicción; las tiendas de la tierra de Madián temblaron.

8Airóse Jehová contra los ríos? ¿ contra los ríos fue tu enojo? ¿ tu ira contra la mar, cuando subiste sobre tus caballos, y sobre tus carros de salud?

9Descubrióse enteramente tu arco, los juramentos a las tribus, palabra segura. ( Selah.) Hendiste la tierra con ríos.

10Viéronte, y tuvieron temor los montes: pasó la inundación de las aguas: el abismo dio su voz, la hondura alzó sus manos.

11El sol y la luna se pararon en su estancia: a la luz de tus saetas anduvieron, y al resplandor de tu fulgente lanza.

12Con ira hollaste la tierra, con furor trillaste las gentes.

13Saliste para salvar tu pueblo, para salvar con tu ungido. Traspasaste la cabeza de la casa del impío, desnudando el cimiento hasta el cuello. ( Selah.)

14Horadaste con sus báculos las cabezas de sus villas, que como tempestad acometieron para derramarme: su orgullo era como para devorar al pobre encubiertamente.

15Hiciste camino en la mar a tus caballos, por montón de grandes aguas.

16Oí, y tembló mi vientre; a la voz se batieron mis labios; pudrición se entró en mis huesos, y en mi asiento me estremecí; si bien estaré quieto en el día de la angustia, cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.

17Aunque la higuera no florecerá, ni en las vides habrá frutos; mentirá la obra de la oliva, y los labrados no darán mantenimiento, y las ovejas serán quitadas de la majada, y no habrá vacas en los corrales;

18yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud.

19Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual pondrá mis pies como de ciervas, y me hará andar sobre mis alturas. Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas.

Sobre Habacuc 3

¿Qué pasa aquí?

Habacuc pasa de la discusión a la adoración. Su último capítulo es un salmo, una visión de Dios como el guerrero cósmico que una vez partió el mar Rojo e hizo temblar los montes. Cuando pasa el temblor, Habacuc llega a una de las declaraciones más extraordinarias de la Escritura: aunque todo falle, los campos vacíos, los rebaños perdidos, él se alegrará en Jehová. Desafío por medio de la confianza.

¿La idea principal?

La fe verdadera no es la ausencia de miedo. Es elegir alegrarte en Dios aun cuando te han quitado toda razón material para la alegría.

Una línea para recordar

17: "Aunque la higuera no florecerá, ni en las vides habrá frutos; mentirá la obra de la oliva, y los labrados no darán mantenimiento, y las ovejas serán quitadas de la majada, y no habrá vacas en los corrales; yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud." Seis pérdidas apiladas en un solo aliento, seguidas de un "con todo", una palabra que carga el peso de todo el argumento del libro sobre la fe bajo presión.

El contexto

De pie en un campo que pronto quedará arrasado, Habacuc imagina todo perdido: ni higos, ni uvas, ni aceitunas, ni grano, ni ovejas, ni ganado. Los babilonios vienen y la tierra quedará vacía. Lo sabe. Y en medio de ese saber planta las palabras "con todo", y canta de todos modos, su voz elevándose como la de un hombre que ha decidido que la presencia de Dios basta, aun cuando todo lo demás que significa la palabra provisión se ha apagado.

¿Quién aparece?

Habacuc: ya no el profeta que se queja sino el adorador que tiembla. Dios: retratado como el guerrero divino que marchó a través de la historia en el Éxodo, con montes que se inclinan, mares que se abren y naciones dispersas. El ungido (v. 13): una referencia mesiánica que apunta hacia adelante desde las victorias pasadas.

Por qué importa

El capítulo está marcado como canto con notación musical (Sigionot, selah), lo que lo coloca junto a los Salmos. Es uno de los poemas hebreos más antiguos que se conservan, probablemente litúrgico. El arco que va de la ira del capítulo uno a la confianza del capítulo tres modela un camino espiritual que lectores judíos y cristianos han recorrido junto a Habacuc durante 2,600 años.

Para cuando sientes...

El capítulo pasa del terror físico, los huesos de Habacuc temblando, sus labios estremecidos, a una quietud que no es entumecimiento sino descanso elegido. La nota final es casi desafiante en su gozo.