Habacuc 2Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1SOBRE mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y atalayaré para ver qué hablará en mí, y qué tengo de responder a mi pregunta.
2Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.
3Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.
4He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá.
5Y también, por cuanto peca por el vino, es un hombre soberbio, y no permanecerá: que ensanchó como el infierno su alma, y es como la muerte, que no se hartará: antes reunió a sí todas las gentes, y amontonó a sí todos los pueblos.
6No han de levantar todos estos sobre él parábola, y sarcasmos contra él? Y dirán: ¡ Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿ Y hasta cuándo había de amontonar sobre sí espeso lodo?
7No se levantarán de repente los que te han de morder, y se despertarán los que te han de quitar de tu lugar, y serás a ellos por rapiña?
8Porque tú has despojado muchas gentes, todos los otros pueblos te despojarán; a causa de las sangres humanas, y robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que moraban en ellas.
9Ay del que codicia maligna codicia para su casa, por poner en alto su nido, por escaparse del poder del mal!
10Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida.
11Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá.
12Ay del que edifica la ciudad con sangres, y del que funda la villa con iniquidad!
13No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos pues trabajarán para el fuego, y las gentes se fatigarán en vano.
14Porque la tierra será llena de conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren la mar.
15Ay del que da de beber a sus compañeros, que les acercas tu hiel y embriagas, para mirar sus desnudeces!
16Haste llenado de deshonra más que de honra: bebe tú también, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová volverá sobre ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria.
17Porque la rapiña del Líbano caerá sobre ti, y la destrucción de las fieras lo quebrantará; a causa de las sangres humanas, y del robo de la tierra, de las ciudades, y de todos los que en ellas moraban.
18De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿ la estatua de fundición, que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?
19Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿ Podrá él enseñar? He aquí él está cubierto de oro y plata, y no hay dentro de él espíritu.
20Mas Jehová está en su santo templo: calle delante de él toda la tierra.
Sobre Habacuc 2
¿Qué pasa aquí?
Habacuc toma su lugar en la atalaya y espera la respuesta de Dios. La respuesta llega como una visión: escríbela, porque se cumplirá. El justo vivirá por su fe. Luego Dios pronuncia cinco ayes demoledores contra la codicia, la violencia, la explotación y la idolatría de Babilonia. El capítulo termina con un mandato de guardar silencio delante de Jehová.
¿La idea principal?
La crueldad de Babilonia no tiene la última palabra. La historia se inclina hacia la justicia, y quien confía en Dios sobrevivirá a todo imperio construido con sangre.
Una línea para recordar
4: "He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá." Esta sola frase se convirtió en el fundamento teológico de la carta de Pablo a los Romanos, de su carta a los Gálatas y del libro de Hebreos, lo que la hace una de las líneas de mayor alcance de la Biblia hebrea.
El contexto
Habacuc sube a la atalaya y se sienta a esperar. Ya hizo todo lo que podía: hizo la pregunta, presentó la queja. Ahora vigila el horizonte. Cuando llega la visión, Dios le dice que la grabe tan grande que un corredor pueda leerla sin detenerse. Siguen cinco acusaciones contra un imperio, cada una anunciando el fin de una dinastía que todavía no ha llegado a su cumbre.
¿Quién aparece?
Dios: quien manda a Habacuc escribir la visión y pronuncia cinco ayes contra Babilonia. El soberbio (Babilonia): puesto en contraste con el justo, definido por un apetito insaciable y la conquista. El justo: el remanente fiel que confía en los tiempos de Dios.
Por qué importa
El versículo 2:4 se cita en Romanos 1:17, Gálatas 3:11 y Hebreos 10:38, cada vez para anclar una dimensión distinta de la salvación por la fe. Ningún versículo fuera de la Torá es citado con más frecuencia por los escritores del Nuevo Testamento como bisagra de su argumento. Aquí aparece casi de pasada, escondido entre una escena de centinela y cinco maldiciones.
Para cuando sientes...
Hay una calma extraña en el centro de este capítulo. Después de la tormenta del capítulo uno, la respuesta de Dios lleva el peso de la certeza más que de la urgencia. Los ayes no son de pánico, son medidos, cada uno preciso.