Génesis 43Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y EL hambre era grande en la tierra.
2Y aconteció que como acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, díjoles su padre: Volved, y comprad para nosotros un poco de alimento.
3Y respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos protestó con ánimo resuelto, diciendo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.
4Si enviares a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento:
5Pero si no le enviares, no descenderemos: porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.
6Y dijo Israel: ¿ Por qué me hicisteis tanto mal, declarando al varón que teníais más hermano?
7Y ellos respondieron: Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y por nuestra parentela, diciendo: ¿ Vive aún vuestro padre? ¿ tenéis otro hermano? y declarámosle conforme a estas palabras. ¿ Podíamos nosotros saber que había de decir: Haced venir a vuestro hermano?
8Entonces Judá dijo a Israel su padre: Envía al mozo conmigo, y nos levantaremos e iremos, a fin que vivamos y no muramos nosotros, y tú, y nuestros niños.
9Yo lo fío; a mí me pedirás cuenta de él: si yo no te lo volviere y lo pusiere delante de ti, seré para ti el culpante todos los días:
10Que si no nos hubiéramos detenido, cierto ahora hubiéramos ya vuelto dos veces.
11Entonces Israel su padre les respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros vasos, y llevad a aquel varón un presente, un poco de bálsamo, y un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.
12Y tomad en vuestras manos doblado dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quizá fue yerro.
13Tomad también a vuestro hermano, y levantaos, y volved a aquel varón.
14Y el Dios Omnipotente os dé misericordias delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo.
15Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doblado dinero, y a Benjamín; y se levantaron, y descendieron a Egipto, y presentáronse delante de José.
16Y vio José a Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Mete en casa a esos hombres, y degüella víctima, y aderéza la; porque estos hombres comerán conmigo al medio día.
17E hizo el hombre como José dijo; y metió aquel hombre a los hombres en casa de José.
18Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron metidos en casa de José, y decían: Por el dinero que fue vuelto en nuestros costales la primera vez nos han metido aquí, para revolver contra nosotros, y dar sobre nosotros, y tomarnos por siervos a nosotros, y a nuestros asnos.
19Y llegáronse al mayordomo de la casa de José, y le hablaron a la entrada de la casa.
20Y dijeron: Ay, señor mío, nosotros en realidad de verdad descendimos al principio a comprar alimentos:
21Y aconteció que como vinimos al mesón y abrimos nuestros costales, he aquí el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y hémoslo vuelto en nuestras manos.
22Hemos también traído en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos: nosotros no sabemos quién haya puesto nuestro dinero en nuestros costales.
23Y él respondió: Paz a vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dio el tesoro en vuestros costales: vuestro dinero vino a mí. Y sacó a Simeón a ellos.
24Y metió aquel varón a aquellos hombres en casa de José: y dióles agua, y lavaron sus pies: y dio de comer a sus asnos.
25Y ellos prepararon el presente entretanto que venía José al medio día, porque habían oído que allí habían de comer pan.
26Y vino José a casa, y ellos le trajeron el presente que tenían en su mano dentro de casa, e inclináronse a él hasta tierra.
27Entonces les preguntó él cómo estaban, y dijo: ¿ Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿ vive todavía?
28Y ellos respondieron: Bien va a tu siervo nuestro padre; aun vive. Y se inclinaron, e hicieron reverencia.
29Y alzando él sus ojos vio a Benjamín su hermano, hijo de su madre, y dijo: ¿ Es este vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío.
30Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y procuró donde llorar: y entróse en su cámara, y lloró allí.
31Y lavó su rostro, y salió fuera, y reprimióse, y dijo: Poned pan.
32Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los Egipcios que con él comían: porque los Egipcios no pueden comer pan con los Hebreos, lo cual es abominación a los Egipcios.
33Y sentáronse delante de él, el mayor conforme a su mayoría, y el menor conforme a su menoría; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro.
34Y él tomó viandas de delante de sí para ellos; mas la porción de Benjamín era cinco veces como cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y alegráronse con él.
Sobre Génesis 43
¿Qué pasa aquí?
Se acaba el grano; Jacob tiene que enviar otra vez a Egipto. Tras mucha resistencia, deja ir a Benjamín bajo la garantía personal de Judá. Los hermanos llegan con regalos y el doble de dinero. El mayordomo de José los tranquiliza sobre el dinero, libera a Simeón y los lleva a la casa de José a comer. José ve a Benjamín, sale de la sala para llorar a solas, luego vuelve y preside el banquete. Benjamín recibe cinco veces la porción de los demás. Beben y se alegran.
¿La idea principal?
El banquete que José ofrece a sus hermanos es una gracia que no pueden explicar y que todavía no merecen, y ver a Benjamín vivo casi le hace perder la compostura.
Una línea para recordar
30: "Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y procuró donde llorar: y entróse en su cámara, y lloró allí." José aún no se da a conocer, pero no puede mantener la distancia. Tiene que salir de la sala.
El contexto
En el banquete se sientan en orden exacto de nacimiento. Los hermanos quedan en la secuencia correcta, y el texto dice que se miraban atónitos unos a otros. No entienden cómo este funcionario egipcio conoce su orden de nacimiento. El detalle está ahí para mostrarle al lector que José ha estado atento. Sabe exactamente quiénes son.
¿Quién aparece?
Jacob, que deja ir a Benjamín con la garantía de Judá; Judá, que se ofrece como fiador; Benjamín, el menor y el amado; José, que llora a solas antes de recibir a sus hermanos; el mayordomo egipcio de José.
Por qué importa
Este capítulo marca el primer acto de responsabilidad genuina de Judá: salir como fiador por Benjamín. Es el comienzo de su transformación, del hombre que propuso vender a José al hombre que se ofrece a sí mismo en el capítulo 44. El banquete con los lugares asignados por orden de nacimiento deja atónitos a los hermanos. José sabe quiénes son.
Para cuando sientes...
Para cuando ves a alguien que amas después de una separación muy larga y todavía no puedes decir lo que necesitas decir. El llanto a solas de José en el versículo 30 es uno de los momentos más humanos de toda la historia.