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Génesis 42
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Génesis 42Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1Y VIENDO Jacob que en Egipto había alimentos, dijo a sus hijos: ¿ Por qué os estáis mirando?

2Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos.

3Y descendieron los diez hermanos de José a comprar trigo a Egipto.

4Mas Jacob no envió a Benjamín hermano de José con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre.

5Y vinieron los hijos de Israel a comprar entre los que venían: porque había hambre en la tierra de Canaán.

6Y José era el señor de la tierra, que vendía a todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, e inclináronse a él rostro por tierra.

7Y José como vio a sus hermanos, conociólos; mas hizo que no los conocía, y hablóles ásperamente, y les dijo: ¿ De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán a comprar alimentos.

8José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron.

9Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y díjoles: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido.

10Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido a comprar alimentos.

11Todos nosotros somos hijos de un varón: somos hombres de verdad: tus siervos nunca fueron espías.

12Y él les dijo: No; a ver lo descubierto del país habéis venido.

13Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y otro no parece.

14Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías:

15En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere.

16Enviad uno de vosotros, y traiga a vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faraón, que sois espías.

17Y juntólos en la cárcel por tres días.

18Y al tercer día díjoles José: Haced esto, y vivid: Yo temo a Dios:

19Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa:

20Pero habéis de traerme a vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así.

21Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.

22Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿ No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida.

23Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos.

24Y apartóse él de ellos, y lloró: después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y aprisionóle a vista de ellos.

25Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: e hízose así con ellos.

26Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí.

27Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer a su asno en el mesón, vio su dinero que estaba en la boca de su costal.

28Y dijo a sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿ Qué es esto que nos ha hecho Dios?

29Y venidos a Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo:

30Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como a espías de la tierra:

31Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espías:

32Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.

33Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad,

34Y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: así os daré a vuestro hermano, y negociaréis en la tierra.

35Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.

36Entonces su padre Jacob les dijo: Habéisme privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis: contra mí son todas estas cosas.

37Y Rubén habló a su padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré a ti.

38Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor a la sepultura.

Sobre Génesis 42

¿Qué pasa aquí?

Hay hambre en Canaán. Jacob envía a diez de sus hijos a Egipto por grano, pero retiene a Benjamín. Los hermanos se inclinan ante José sin reconocerlo. Él los reconoce, les habla con dureza, los acusa de espías y los encierra tres días. Libera a todos menos a Simeón y les exige que traigan a Benjamín. Ellos recuerdan cómo trataron a José. Él les da grano y les esconde el dinero en los costales. Vuelven con Jacob, que se niega a enviar a Benjamín. Ya ha perdido bastantes hijos.

¿La idea principal?

Veinte años después, los hermanos se inclinan ante José tal como decía el sueño, y ninguno lo sabe todavía, mientras que José lo sabe todo.

Una línea para recordar

21: "Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia." Los hermanos relacionan su problema actual con lo que hicieron hace veinte años. La conciencia despierta despacio.

El contexto

El viaje de Canaán a Egipto era de unos 400 kilómetros, probablemente dos semanas en caravana de asnos. Como administrador de los alimentos, José recibe a cada comprador extranjero. Los hermanos no tenían por qué esperar que el hombre al que vendieron como esclavo gobernara Egipto. El disfraz de José es su autoridad y su identidad egipcia, no un traje.

¿Quién aparece?

Jacob, temeroso, que retiene a Benjamín; los diez hermanos, ahora del lado de quien recibe el poder; José, oculto y probándolos; Simeón, retenido como rehén; Rubén, que intentó impedir el crimen original y ahora lo dice.

Por qué importa

La dinámica del reconocimiento, José ve a sus hermanos pero ellos no lo ven a él, dura tres capítulos más y crea una enorme tensión dramática. El dinero devuelto en los costales es una prueba y un regalo, y los aterra. Su interpretación inmediata, que el dinero es el castigo de Dios por haber vendido a José, muestra que su culpa no se ha borrado.

Para cuando sientes...

Para cuando una consecuencia llega tanto tiempo después del acto que casi no los relacionas, y de pronto sí. La conversación de los hermanos en el versículo 21 es una confesión que no le hacen a ninguna autoridad. Se la dicen entre ellos, y el texto nos deja oírla.