Génesis 33Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y ALZANDO Jacob sus ojos miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él: entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.
2Y puso las siervas y sus niños delante; luego a Lea y a sus niños; y a Raquel y a José los postreros.
3Y él pasó delante de ellos, e inclinóse a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano.
4Y Esaú corrió a su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron.
5Y alzó sus ojos, y vio las mujeres y los niños, y dijo: ¿ Qué te tocan estos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado a tu siervo.
6Y se llegaron las siervas, ellas y sus niños, e inclináronse.
7Y llegóse Lea con sus niños, e inclináronse: y después llegó José y Raquel, y también se inclinaron.
8Y él dijo: ¿ Qué te propones con todas estas cuadrillas que he encontrado? Y él respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor.
9Y dijo Esaú: Harto tengo yo, hermano mío: sea para ti lo que es tuyo.
10Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer.
11te ruego, mi dádiva que te es traída; porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. Y porfió con él, y tomóla.
12Y dijo: Anda, y vamos; y yo iré delante de ti.
13Y él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.
14Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco al paso de la hacienda que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor a Seir.
15Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y él dijo: ¿ Para qué esto? halle yo gracia en los ojos de mi señor.
16Así se volvió Esaú aquel día por su camino a Seir.
17Y Jacob se partió a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado: por tanto llamó el nombre de aquel lugar Sucot.
18Y vino Jacob sano a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.
19Y compró una parte del campo, donde tendió su tienda, de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien piezas de moneda.
20Y erigió allí un altar, y llamóle: El Dios de Israel.
Sobre Génesis 33
¿Qué pasa aquí?
Jacob ve venir a Esaú y divide a su familia: pone primero a las siervas y sus hijos, luego a Lea y sus hijos, y al final a Raquel y José. Se inclina siete veces mientras se acerca. Esaú corre a su encuentro, lo abraza y llora. Esaú le ofrece escolta; Jacob la rechaza con suavidad y promete ir a Seir, pero en cambio va a Siquem. Compra tierra allí, planta su tienda y edifica un altar.
¿La idea principal?
El reencuentro temido se convierte en una reconciliación inesperada: veinte años de amargura reciben el abrazo de un hermano, y el hombre al que Jacob le robó tiene más que suficiente.
Una línea para recordar
10: "Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer." Después de la noche en Peniel, Jacob le dice a su hermano: ver tu rostro es como ver el rostro de Dios. Después de todo, no es adulación.
El contexto
El camino del Jaboc hacia Canaán pasa por la tierra que será Edom, el territorio de Esaú. Esaú saliendo al encuentro de Jacob con 400 hombres parece, de lejos, una partida de guerra. Las siete reverencias de Jacob son el protocolo de un subordinado que saluda a un superior, justo la posición en la que no quería estar. Esaú deshace la jerarquía con un abrazo.
¿Quién aparece?
Jacob, que se inclina con miedo; Esaú, que corre, abraza y ha dejado atrás la furia; los niños, ordenados según su vulnerabilidad; Dina, mencionada por primera vez, cuyo capítulo viene a continuación.
Por qué importa
La reconciliación entre Jacob y Esaú es notablemente sobria. El texto no explica cómo superó Esaú veinte años de intención asesina. Solo dice que corrió y lo abrazó. Esa contención hace mucho trabajo teológico. El encuentro muestra un perdón sin explicaciones. El desvío de Jacob a Siquem en lugar de Seir prepara en silencio la tragedia del capítulo 34.
Para cuando sientes...
Para cuando te preparas para un enfrentamiento que se convierte en algo totalmente distinto. Jacob ha planeado para la hostilidad. Esaú trae 400 hombres. Lo que pasa es un hombre que corre a abrazar a su hermano.