Génesis 24Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1Y ABRAHAM era viejo, y bien entrado en días; y Jehová había bendecido a Abraham en todo.
2Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,
3Y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos, entre los cuales yo habito;
4Sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.
5Y el criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra: ¿ volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?
6Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.
7Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu simiente daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú tomarás de allá mujer para mi hijo.
8Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.
9Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y juróle sobre este negocio.
10Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y fuése, pues tenía a su disposición todos los bienes de su señor: y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.
11E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, a la hora en que salen las mozas por agua.
12Y dijo: Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.
13He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua:
14Sea, pues, que la moza a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba; y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos: que sea esta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.
15Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro.
16Y la moza era de muy hermoso aspecto, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.
17Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Ruégote que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.
18Y ella respondió: Bebe, señor mío: y dióse prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber.
19Y cuando acabó de darle a beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.
20Y dióse prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos.
21Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado o no su viaje.
22Y fue que como los camellos acabaron de beber, presentóle el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez:
23Y dijo: ¿ De quién eres hija? Ruégote me digas, ¿ hay lugar en casa de tu padre donde posemos?
24Y ella respondió: Soy hija de Betuel, hijo de Milca, el cual parió ella a Nacor.
25Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar.
26El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová.
27Y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó su misericordia y su verdad de mi amo, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo.
28Y la moza corrió, e hizo saber en casa de su madre estas cosas.
29Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera al hombre, a la fuente;
30Y fue que como vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía, Así me habló aquel hombre; vino a él: y he aquí que estaba junto a los camellos a la fuente.
31Y díjole: Ven, bendito de Jehová; ¿ por qué estás fuera? yo he limpiado la casa, y el lugar para los camellos.
32Entonces el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y dióles paja y forraje, y agua para lavar los piés de él, y los piés de los hombres que con él venían.
33Y pusiéronle delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. Y él le dijo: Habla.
34Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham;
35Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido: y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
36Y Sara, mujer de mi amo, parió en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado todo cuanto tiene.
37Y mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomarás mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos, en cuya tierra habito;
38Sino que irás a la casa de mi padre, y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo.
39Y yo dije: Quizás la mujer no querrá seguirme.
40Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás mujer para mi hijo de mi linaje y de la casa de mi padre:
41Entonces serás libre de mi juramento, cuando hubieres llegado a mi linaje; y si no te la dieren, serás libre de mi juramento.
42Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Jehová, Dios de mi señor Abraham, si tú prosperas ahora mi camino por el cual ando;
43He aquí yo estoy junto a la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua, a la cual dijere: Dame a beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro;
44Y ella me respondiere, Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua: esta sea la mujer que destinó Jehová para el hijo de mi señor.
45Y antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió a la fuente, y sacó agua; y le dije: Ruégote que me des a beber.
46Y prestamente bajó su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y también a tus camellos daré a beber. Y bebí, y dio también de beber a mis camellos.
47Entonces preguntéle, y dije: ¿ De quién eres hija? Y ella respondió: Hija de Betuel, hijo de Nacor, que le parió Milca. Entonces púsele un pendiente sobre su nariz, y brazaletes sobre sus manos:
48E inclinéme, y adoré a Jehová, y bendije a Jehová, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo.
49Ahora pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi señor, declarádmelo; y si no, declarádmelo; y echaré a la diestra o a la siniestra.
50Entonces Labán y Betuel respondieron y dijeron: De Jehová ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.
51He ahí Rebeca delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho Jehová.
52que como el criado de Abraham oyó sus palabras, inclinóse a tierra a Jehová.
53Y sacó el criado vasos de plata, y vasos de oro y vestidos, y dio a Rebeca: también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre.
54Y comieron y bebieron él y los varones que venían con él, y durmieron; y levantándose de mañana, dijo: Enviadme a mi señor.
55Entonces respondió su hermano y su madre: Espere la moza con nosotros a lo menos diez días, y después irá.
56Y él les dijo: No me detengáis, pues que Jehová ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor.
57Ellos respondieron entonces: Llamemos la moza y preguntémosle.
58Y llamaron a Rebeca, y dijéronle: ¿ Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.
59Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al criado de Abraham y a sus hombres.
60Y bendijeron a Rebeca, y dijéronle: Nuestra hermana eres; seas en millares de millares, y tu generación posea la puerta de sus enemigos.
61Levantóse entonces Rebeca y sus mozas, y subieron sobre los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó a Rebeca, y fuése.
62Y venía Isaac del pozo del Viviente que me ve; porque él habitaba en la tierra del Mediodía;
63Y había salido Isaac a orar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían.
64Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello;
65Porque había preguntado al criado: ¿ Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el siervo había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y cubrióse.
66Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho.
67E introdújola Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer; y amóla: y consolóse Isaac después de la muerte de su madre.
Sobre Génesis 24
¿Qué pasa aquí?
Abraham envía a su siervo más antiguo a Mesopotamia a buscar esposa para Isaac entre su propia familia. El siervo ora junto a un pozo y pide una señal: una mujer que le ofrezca agua a él y a sus camellos. Antes de que termine de orar, aparece Rebeca y hace exactamente eso. Es sobrina nieta de Abraham. El siervo se queda con su familia, cuenta la historia y es bien recibido. Rebeca acepta partir de inmediato. Encuentra a Isaac cuando él pasea por el campo al caer la tarde. Se casan, e Isaac se consuela tras la muerte de su madre.
¿La idea principal?
La providencia de Dios obra a través de oraciones concretas y de la hospitalidad común para unir a las dos personas indicadas a cientos de kilómetros, en el momento exacto.
Una línea para recordar
67: "E introdújola Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer; y amóla: y consolóse Isaac después de la muerte de su madre." El capítulo más largo de Génesis termina con la frase más sencilla: la amó.
El contexto
El viaje de Canaán a Mesopotamia habría tomado varias semanas en caravana de camellos. El siervo lleva diez camellos cargados de regalos. Que Rebeca dé de beber a diez camellos es un trabajo considerable: un camello puede beber 100 litros, y ella lo hace sin que se lo pidan. Isaac está en el Néguev, su territorio. El encuentro en el campo al atardecer es una de las escenas más románticas de toda la Biblia.
¿Quién aparece?
El siervo de Abraham, sin nombre, cuya oración es un modelo de fe concreta; Rebeca, rápida, generosa y decidida; Labán, su hermano; Betuel, su padre; Isaac, que sale a meditar al atardecer y la ve venir.
Por qué importa
Este capítulo es una obra maestra de ritmo narrativo: es pausado, repetitivo, y el relato de la historia ante la familia de Rebeca ocupa un tercio del capítulo. La repetición es intencional y subraya la fidelidad del siervo al contar exactamente lo que Dios hizo. La disposición de Rebeca a partir de inmediato hace eco del propio llamado de Abraham en el capítulo 12.
Para cuando sientes...
Para cuando has orado por algo concreto y la respuesta llega antes de que termines de orar. La oración del siervo junto al pozo, en los versículos 12 a 14, es una de las más directas de la Escritura: concreta, humilde y respondida al instante.