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Génesis 20
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Génesis 20Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1DE allí partió Abraham a la tierra del Mediodía, y asentó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.

2Y dijo Abraham de Sara su mujer: Mi hermana es. Y Abimelec, rey de Gerar, envió y tomó a Sara.

3Empero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí muerto eres a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.

4Mas Abimelec no había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿ matarás también la gente justa?

5No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón, y con limpieza de mis manos he hecho esto.

6Y díjole Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.

7Ahora, pues, vuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si tú no la volvieres, sabe que de cierto morirás, con todo lo que fuere tuyo.

8Entonces Abimelec se levantó de mañana, y llamó a todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.

9Después llamó Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿ Qué nos has hecho? ¿ y en qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan gran pecado? lo que no debiste hacer has hecho conmigo.

10Y dijo más Abimelec a Abraham: ¿ Qué viste para que hicieses esto?

11Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Cierto no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer.

12Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y toméla por mujer.

13Y fue que, cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú me harás, que en todos los lugares donde llegáremos, digas de mí: Mi hermano es.

14Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y diólo a Abraham, y devolvióle a Sara su mujer.

15Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti, habita donde bien te pareciere.

16Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es por velo de ojos para todos los que están contigo, y para con todos: así fue reprendida.

17Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y parieron.

18Porque había del todo cerrado Jehová toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.

Sobre Génesis 20

¿Qué pasa aquí?

Abraham se traslada al sur, a Gerar, y otra vez hace pasar a Sara por su hermana. El rey Abimelec la toma. Dios advierte a Abimelec en sueños que es mujer de otro hombre. Abimelec confronta a Abraham, que se defiende con una media verdad: es su media hermana. Abimelec devuelve a Sara con regalos y una disculpa formal. Abraham ora, y Dios sana la casa de Abimelec, que había quedado estéril.

¿La idea principal?

Abraham repite el mismo engaño que usó en Egipto, y esta vez Dios protege a Sara interviniendo directamente, con misericordia hacia un rey pagano que actuó sin saber.

Una línea para recordar

7: "Ahora, pues, vuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás." Dios llama profeta a Abraham y le pide a Abimelec que busque su oración, aunque el que está en falta es Abraham. Incómodo y fascinante.

El contexto

Gerar era una ciudad filistea en el Néguev occidental. Abimelec parece ser un título más que un nombre propio, quizá como Faraón. El contexto político es que Abraham es un extranjero poderoso y rico en el territorio de un rey ajeno. Su miedo no es irracional; su solución, simplemente, es deshonesta.

¿Quién aparece?

Abraham, a quien el miedo devuelve al mismo engaño; Sara, de nuevo en peligro por el cálculo de su marido; Abimelec, que en este episodio se comporta con más ética que Abraham y queda reivindicado.

Por qué importa

El segundo episodio de la esposa presentada como hermana plantea la misma pregunta que el primero: ¿cómo puede Abraham ser portador de la promesa si su fe falla bajo presión? El capítulo no explica a Abraham, pero muestra a Dios obrando alrededor de él y a través de él. La integridad de Abimelec complica cualquier lectura simple de escogidos frente a no escogidos.

Para cuando sientes...

Para cuando has cometido el mismo error dos veces. El Abraham de Gerar es un hombre que ha visto la provisión de Dios, ha hecho pacto con él, se ha reído de promesas imposibles y, aun así, vuelve a la misma mentira cuando tiene miedo.