Gálatas 6Reina Valera 1909 · Biblia en audio
1HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote a ti mismo, porque tú no seas también tentado.
2Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
3Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.
4Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria solo respecto de sí mismo, y no en otro.
5Porque cada cual llevará su carga.
6Y el que es enseñado en la palabra, comunique en todos los bienes al que lo instruye.
7No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
8Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
9No nos cansemos, pues, de hacer bien; que a su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.
10Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a los domésticos de la fe.
11Mirad en cuán grandes letras os he escrito de mi mano.
12Todos los que quieren agradar en la carne, estos os constriñen a que os circuncidéis, solamente por no padecer persecución por la cruz de Cristo.
13Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; sino que quieren que vosotros seáis circuncidados, para gloriarse en vuestra carne.
14Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.
15Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.
16Y todos los que anduvieren conforme a esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios.
17De aquí adelante nadie me sea molesto; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.
18Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén. Enviada de Roma a los Gálatas.
Sobre Gálatas 6
¿Qué pasa aquí?
Pablo cierra con instrucciones prácticas que salen directamente de la lógica del evangelio. Restaurad con mansedumbre al que ha caído, conscientes de vuestra propia vulnerabilidad. Sobrellevad los unos las cargas de los otros. No te engañes sobre tu propia condición espiritual. Siembra para el Espíritu y segarás vida; siembra para la carne y segarás corrupción. No te canses de hacer el bien. Pablo termina de su puño y letra, despachando a los agitadores como hombres que buscan evitar el escándalo de la cruz haciendo de la circuncisión motivo de orgullo, y se despide con las marcas de Jesús en su propio cuerpo como su única credencial.
¿La idea principal?
La ley de Cristo es llevar las cargas unos de otros, no el cumplimiento ritual. Sembrar y segar es el principio que gobierna la vida nueva: aquello en lo que te inviertes es lo que crecerá.
Una línea para recordar
7: "No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." No es una amenaza, sino un hecho agrícola que Pablo aplica a la vida interior: invertir en la carne produce una clase de cosecha, invertir en el Espíritu produce otra, y no hay cosecha que contradiga lo que se sembró.
El contexto
Pablo dictaba la mayoría de sus cartas a un escriba, pero aquí toma la pluma él mismo y señala las letras grandes como prueba de autenticidad personal. Añadir un saludo final de puño y letra era práctica habitual en las cartas antiguas para confirmar que el cuerpo dictado era genuino. En una carta tan encendida, que trata una crisis teológica tan seria, la firma personal tiene peso. Los gálatas habrían reconocido la letra y entendido lo que significaba.
¿Quién aparece?
Pablo escribe él mismo la sección final, en letras grandes, según dice, y hace de su propia letra la autenticación de la carta. Los agitadores aparecen por última vez descritos como gente que evita la persecución que conlleva predicar a un Mesías crucificado, usando la circuncisión como escudo social. Pablo muestra su propio cuerpo, marcado por azotes y cárceles, como la contracredencial: estas son las marcas del Señor Jesús.
Por qué importa
Los versículos finales resumen lo que ha argumentado toda la carta: ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada. Lo que importa es ser una nueva criatura. 'El Israel de Dios' en 6:16 es una expresión que ha generado un debate considerable, pero en su contexto Pablo parece bendecir a todos los que andan conforme a la regla que acaba de enunciar, judíos y gentiles por igual, como los verdaderos herederos de los propósitos del pacto de Dios.
Para cuando sientes...
La carta termina con agotamiento y determinación en el mismo aliento. Pablo ha luchado por estas iglesias. Lleva la prueba física de esa lucha en las cicatrices de su cuerpo. Lo último que pide no es gratitud ni obediencia, sino simplemente que nadie le cause más molestias. Y luego la gracia, breve y completa. El arco emocional desde la furia atónita del capítulo 1 hasta la ternura magullada del capítulo 6 hace de esta carta uno de los documentos más humanos del Nuevo Testamento.