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Gálatas 1
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Gálatas 1Reina Valera 1909 · Biblia en audio

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1PABLO, apóstol, ( no de los hombres, ni por hombre, mas por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos ),

2Y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:

3Gracia sea a vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo,

4El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro;

5Al cual sea la gloria por siglos de siglos. Amén.

6Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis traspasado del que os llamó a la gracia de Cristo, a otro evangelio:

7No que hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

8Mas aun si nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema.

9Como antes hemos dicho, también ahora decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

10Porque, ¿ persuado yo ahora a hombres o a Dios? ¿ o busco de agradar a hombres? Cierto, que si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

11Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mí, no es según hombre;

12Pues ni yo lo recibí, ni lo aprendí de hombre, sino por revelación de Jesucristo.

13Porque ya habéis oído acerca de mi conducta otro tiempo en el Judaísmo, que perseguía sobremanera la iglesia de Dios, y la destruía;

14Y aprovechaba en el Judaísmo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo muy más celador que todos de las tradiciones de mis padres.

15Mas cuando plugo a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,

16Revelar a su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, luego no conferí con carne y sangre;

17Ni fui a Jerusalem a los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fui a la Arabia, y volví de nuevo a Damasco.

18Después, pasados tres años, fui a Jerusalem a ver a Pedro, y estuve con él quince días.

19Mas a ningún otro de los apóstoles vi, sino a Jacobo el hermano del Señor.

20Y en esto que os escribo, he aquí, delante de Dios, no miento.

21Después fui a las partes de Siria y de Cilicia;

22Y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo;

23Solamente habían oído decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en otro tiempo destruía.

24Y glorificaban a Dios en mí.

Sobre Gálatas 1

¿Qué pasa aquí?

Pablo abre sin cortesías. Está atónito de que los gálatas hayan abandonado tan pronto el evangelio que él predicó por un sustituto distorsionado que promueven ciertos maestros. Insiste aún más: cualquiera que predique otro evangelio, aunque sea un ángel, sea anatema. Luego presenta sus credenciales: su evangelio no vino de ningún concilio humano, sino directamente por revelación de Jesucristo, confirmado por su transformación de perseguidor en apóstol.

¿La idea principal?

El evangelio no es una tradición que pueda enmendar la autoridad de la iglesia o la presión cultural. Pablo lo recibió por revelación, y su integridad no se negocia.

Una línea para recordar

8: "Mas aun si nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema." Pablo pone la integridad del evangelio por encima de cualquier mensajero, incluido él mismo, y hace del contenido del mensaje la autoridad final, no de la posición de quien lo entrega.

El contexto

Escrita a un grupo de iglesias jóvenes repartidas por Galacia, una región del centro de Asia Menor, en la actual Turquía. Eran comunidades que Pablo había fundado en su primer o segundo viaje misionero, en su mayoría conversos gentiles sin ninguna formación en la ley judía. Los agitadores que causaban problemas eran probablemente cristianos judíos que insistían en que la circuncisión y la observancia de la Torá eran necesarias para la plena inclusión en el pueblo del pacto de Dios.

¿Quién aparece?

Pablo escribe como única voz, pero su biografía domina: antiguo celoso de la tradición farisea, perseguidor violento de la iglesia, ahora llamado por revelación a predicar a Cristo entre los gentiles. Menciona brevemente a Jacobo y a Pedro solo por su función. De las iglesias de Judea se dice que glorificaban a Dios por su transformación.

Por qué importa

Gálatas suele fecharse entre 49 y 55 d. C., lo que la sitúa entre las cartas más tempranas de Pablo que se conservan. La controversia que trata es fundacional: ¿pueden los gentiles recibir plena posición delante de Dios solo por la fe en Cristo, o deben adoptar también señales de identidad judía como la circuncisión? La respuesta de Pablo da forma no solo a su teología, sino a toda la trayectoria de lo que el cristianismo llega a ser en el mundo gentil.

Para cuando sientes...

El comienzo sacude. Pablo se salta todos los saludos cálidos que usa en otras cartas y pasa directamente al asombro y a la advertencia. El tono es el de un padre que se entera de que a sus hijos los han descarriado gravemente personas que él no envió. La urgencia es real y personal.