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Ezequiel 8
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Ezequiel 8Reina Valera 1909 · Biblia en audio

1Y ACONTECIÓ en el sexto año, en el mes sexto, a los cinco del mes, que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí cayó sobre mí la mano del Señor Jehová.

2Y miré, y he aquí una semejanza que parecía de fuego: desde donde parecían sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos arriba parecía como resplandor, como la vista de ámbar.

3Y aquella semejanza extendió la mano, y tomóme por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y llevóme en visiones de Dios a Jerusalem, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquilón, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que hacía celar.

4Y he aquí que allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo.

5Y díjome: Hijo del hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del aquilón. Y alcé mis ojos hacia el lado del aquilón, y he aquí al aquilón, junto a la puerta del altar, la imagen del celo en la entrada.

6Díjome entonces: Hijo del hombre, ¿ no ves lo que estos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí, para alejarme de mi santuario? Mas vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.

7Y llevóme a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero.

8Y díjome: Hijo del hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta.

9Díjome luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que estos hacen allí.

10Entré pues, y miré, y he aquí imágenes de todas serpientes, y animales de abominación, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared alrededor.

11Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán estaba en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y del sahumerio subía espesura de niebla.

12Y me dijo: Hijo del hombre, ¿ has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas? porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha dejado la tierra.

13Díjome después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen estos.

14Y llevóme a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al aquilón; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz.

15Luego me dijo: ¿ No ves, hijo del hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas.

16Y metióme en el atrio de adentro de la casa de Jehová: y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros al oriente, y encorvábanse al nacimiento del sol.

17Y díjome: ¿ No has visto, hijo del hombre? ¿ Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado la tierra de maldad, y se tornaron a irritarme, he aquí que ponen hedor a mis narices.

18Pues también yo haré en mi furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia, y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.

Sobre Ezequiel 8

¿Qué pasa aquí?

El espíritu lleva a Ezequiel en visión al templo de Jerusalén, donde ve cuatro abominaciones cada vez peores: un ídolo en la puerta del norte, ancianos que queman incienso en secreto ante imágenes de animales, mujeres que lloran a Tamuz y veinticinco hombres de espaldas al templo adorando al sol. La gloria de Dios está presente como testigo. Dios dice que estos hombres son violentos además de idólatras, y que lo están alejando cada vez más.

¿La idea principal?

El templo debería ser el lugar donde habita la presencia de Dios, pero se ha convertido en un sitio de culto dirigido a todas partes menos a Dios, capa sobre capa.

Una línea para recordar

6: "Díjome entonces: Hijo del hombre, ¿ no ves lo que estos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí, para alejarme de mi santuario?" Las abominaciones están echando a Dios de su propia casa.

El contexto

La visión se sitúa en 592 a. C., un año después del inicio del ministerio de Ezequiel. Los ancianos de Judá están sentados con él en Babilonia cuando llega la visión. Se le muestra lo que está ocurriendo al mismo tiempo en el templo de Jerusalén: ritos que mezclan prácticas mesopotámicas, egipcias y cananeas con lo que quede del culto a Jehová.

¿Quién aparece?

Ezequiel, llevado en el espíritu; Jehová, que le muestra cada capa; setenta ancianos que queman incienso ante imágenes de animales; mujeres que lloran a Tamuz; veinticinco hombres que adoran al sol.

Por qué importa

Este capítulo es el motor teológico que explica por qué la gloria abandona el templo en los capítulos 10 y 11. La partida no es un juicio arbitrario sino una consecuencia directa: Dios es expulsado por lo que el pueblo ha puesto en su lugar. Los cuartos secretos y el pecado oculto no están ocultos para Dios.

Para cuando sientes...

Para cuando sientes que algo sagrado ha sido vaciado por concesiones lentas. Ezequiel ve lo que ocurre a puerta cerrada y se le dice: por esto las cosas están como están.